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28 septiembre 2026

La Ley de Goodhart

En las aulas polvorientas de la London School of Economics, a finales de los años 70, el economista Charles Goodhart observaba con ironía cómo los gobiernos intentaban controlar la economía mediante indicadores. Una y otra vez, los mismos números que servían para medir la realidad comenzaban a deformarse en cuanto se convertían en objetivo oficial. De esa observación surgió la Ley de Goodhart, que más tarde el antropólogo Donald Campbell reforzaría con su propia formulación: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida.

La ley es cruelmente sencilla. Un indicador, ya sea toneladas de producción, porcentaje de graduados, tasa de empleo o nivel de emisiones, funciona razonablemente bien mientras permanece como señal de algo más profundo. Pero en el momento en que los incentivos se alinean para maximizar ese número, los seres humanos, astutos y adaptativos, comienzan a jugar con él. Ya no persiguen el bienestar, la calidad o la verdad; persiguen el indicador. La medida se corrompe y, con ella, la realidad que pretendía reflejar.

La historia soviética ofrece el ejemplo más grotesco y pedagógico. En los años 30, un planificador central ordenó a las fábricas de clavos cumplir una cuota anual en «número de clavos producidos». Las fábricas, ansiosas por cumplir y recibir premios, fabricaron millones de clavos diminutos, casi inútiles, que cabían por millares en una caja. El planificador, enfurecido, cambió la meta al «peso total de clavos». Al año siguiente, las fábricas produjeron unos pocos clavos gigantescos, pesados como lingotes, igualmente inútiles. En ambos casos, el indicador brillaba en los informes, pero la economía real carecía de clavos que sirvieran para clavar.

Décadas después, la izquierda post-1968 y sus herederos institucionales abrazaron con entusiasmo la lógica de los objetivos centrales. Convencidos de que la sociedad podía dirigirse como una gran fábrica, multiplicaron las metas numéricas: coeficiente de Gini para medir igualdad, porcentaje de «minorías» en plantillas y aulas, toneladas de CO₂ evitadas, número de leyes aprobadas contra tal o cual discriminación. Cada uno de estos indicadores se transformó rápidamente en objetivo sagrado.

En las universidades y empresas occidentales, la meta de «diversidad» medida por cuotas de género, raza o identidad sexual desplazó al mérito y a la competencia real. Los departamentos de recursos humanos y las oficinas de admisión aprendieron a optimizar el indicador: contrataban o admitían según proporciones visibles, aunque ello supusiera bajar estándares, inflar calificaciones o ignorar diferencias reales de preparación. El porcentaje subía, las fotografías institucionales lucían multicolores, pero la calidad educativa y la cohesión interna se degradaban. Los mejores estudiantes y profesionales comenzaban a emigrar hacia entornos menos «optimizados». El indicador triunfaba; la excelencia se marchitaba.

En el terreno energético, la obsesión por las «emisiones cero netas» convirtió las toneladas de CO₂ evitadas en el nuevo clavo soviético. Gobiernos y empresas persiguieron el número con subsidios masivos a energías intermitentes, cierres precipitados de centrales nucleares y de carbón, y prohibiciones regulatorias. El indicador mejoraba en los informes internacionales, pero la realidad entregaba precios disparatados de la electricidad, dependencia de países autoritarios para minerales y baterías, y episodios crecientes de apagones o racionamiento en países que apostaron todo al objetivo. La medida brillaba y la fiabilidad del sistema colapsaba.

El socialismo planificado clásico y sus versiones suavizadas contemporáneas comparten esta patología: quien fija el objetivo desde arriba nunca posee la información local ni los incentivos correctos que sí tienen los actores de carne y hueso. Estos últimos, racionales, responden al incentivo que se les da, no al deseo abstracto del planificador. El resultado es siempre el mismo: distorsión masiva, «producción» fantasma y un abismo cada vez mayor entre las estadísticas oficiales y la vida cotidiana.

La Ley de Goodhart sigue vigente, implacable. Cada nueva campaña que convierte un número en cruzada, sea equidad de género medida por consejeras, inclusión racial por becas o descarbonización por subsidios, repite el viejo error soviético con ropa nueva y lenguaje moralizante. Mientras tanto, la sociedad real, como aquellas fábricas de clavos, aprende a fabricar lo que se le premia, aunque ya nadie pueda usarlo.


Que te diviertas!

21 septiembre 2026

¿Por qué los coches modernos ya no tienen encendedores de cigarrillos?

Quien controla el presente, ya controló el pasado. Quien controla los servidores de Internet controla el registro intelectual de la humanidad, y al controlar eso controla la percepción de quiénes somos... ahora poseen el poder de borrar, alterar y controlar la memoria colectiva de la humanidad, de una manera como nunca se podía imaginar.
Julian Assange
En el mundo automotriz actual, es posible que hayas notado que los autos nuevos ya no vienen con el encendedor de cigarrillos tradicional. En su lugar, la mayoría de los vehículos ahora incluyen una toma de corriente de 12V y 120W o varios puertos de carga USB . Este cambio se ha convertido en un estándar en todas las marcas modernas, desde modelos de lujo hasta autos urbanos compactos, a medida que los fabricantes se adaptan a las nuevas tendencias en seguridad, salud y estilo de vida.

En este artículo, explicamos por qué se eliminaron los encendedores de cigarrillos, qué los reemplazó y cómo esta mejora beneficia a los conductores modernos.

1. Fumar ya no es un comportamiento habitual entre los conductores
Una de las principales razones para eliminar el encendedor de cigarrillos es la disminución del tabaquismo entre los propietarios de automóviles. Los fabricantes ya no consideran fumar como parte inherente de la conducción, por lo que no hay necesidad de incluir un encendedor como equipamiento estándar.

Hoy en día, los interiores de los automóviles se centran en la calidad del aire, la comodidad y un diseño que prioriza la salud. Retirar el encendedor ayuda a mantener un habitáculo más limpio, sin cenizas, marcas de quemaduras ni olores persistentes.

2. Normas de seguridad y prevención de incendios
Los encendedores tradicionales generaban calor extremo, lo que creaba un riesgo potencial de incendio. A lo largo de los años, se han reportado varios accidentes debido a:
  • Se me cayeron los encendedores calientes
  • Niños que activan accidentalmente el encendedor
  • Ignición de materiales interiores
  • Sobrecalentamiento de la toma del encendedor
Para mejorar los estándares de seguridad y reducir los riesgos, los fabricantes sustituyeron el módulo del encendedor calefactable por un puerto de alimentación universal y seguro de 12V que no se calienta.

3. La toma de 12V se convirtió en una fuente de alimentación universal
En lugar de eliminar todo el sistema, las compañías automovilísticas mantuvieron la toma de 12V porque es extremadamente útil.

Una toma de corriente de 12V / 120W puede alimentar:
  • Cámaras de torpedo
  • cargadores de teléfono
  • Infladores de neumáticos
  • heladeras portátiles
  • aspiradoras para coches
  • sistemas GPS
  • purificadores de aire
El puerto ahora está diseñado únicamente para el suministro de energía, no para calentar una bobina metálica. Es más seguro, más eficiente y más práctico para las necesidades de la conducción moderna.

4. El auge de USB-A, USB-C y la carga inalámbrica
Los autos nuevos priorizan la conectividad y la carga de dispositivos por encima de las funciones relacionadas con el tabaquismo. En lugar de un encendedor de cigarrillos, ahora se obtiene:
  • Puertos USB-C rápidos (20W–45W)
  • puertos USB-A
  • bases de carga inalámbrica
  • tomas auxiliares de 12V
Hoy en día, a los conductores les preocupa más cargar sus teléfonos inteligentes, tabletas, cámaras de coche y ordenadores portátiles que encender cigarrillos. El interior de los coches modernos está diseñado para ofrecer comodidad digital, no accesorios para fumadores.

5. Interiores más limpios y mejor valor de reventa
Sin encendedor:
  • Los coches se mantienen más limpios
  • Los interiores se mantienen frescos.
  • La tapicería dura más tiempo.
  • Aumento del valor de reventa
Muchos concesionarios informan que los coches para no fumadores se venden más rápido y a un precio más alto, lo que anima a los fabricantes de automóviles a eliminar por completo las características relacionadas con el tabaquismo.

6. Tendencias en automóviles modernos respetuosos con el medio ambiente
A medida que la industria se orienta hacia los vehículos eléctricos, los sistemas híbridos y el diseño ecológico, los encendedores de cigarrillos simplemente no encajan con la imagen. Los fabricantes de automóviles ahora se centran en:
  • Movilidad limpia
  • Bajas emisiones
  • Cabañas orientadas a la salud
  • Tecnología avanzada
La eliminación del encendedor de cigarrillos respalda este enfoque moderno y respetuoso con el medio ambiente.

Conclusión
Los encendedores de cigarrillos fueron en su día un elemento estándar en todos los coches, pero los tiempos han cambiado. Los vehículos actuales los sustituyen por una toma de corriente de 12V y 120W más segura, limpia y práctica, compatible con los dispositivos electrónicos modernos y que mejora el confort del habitáculo.

Gracias a sus avanzados puertos de carga, cargadores inalámbricos y sistemas de alimentación inteligentes, el interior de los coches modernos está diseñado para la tecnología, no para el tabaco, lo que hace que conducir sea más seguro, más saludable y más cómodo.

Por Mohammadreza Sarvi


Que te diviertas!

17 septiembre 2026

Paradoja de la tolerancia activa de Karl Raimund Popper

Los nietos de sus hijos vivirán bajo el comunismo. Ustedes los americanos son tan crédulos. No, no aceptarán el comunismo de plano; pero, nosotros seguiremos dándoles pequeñas dosis de socialismo hasta que finalmente despierten y descubran que ya tienen el Comunismo. No tendremos que luchar contra ustedes. Debilitaremos tanto su economía, hasta que caigan como fruta madura en nuestras manos. La democracia dejará de existir cuando quiten a quienes están dispuestos a trabajar y den a quienes no lo harían.
Nikita Khrushchev
En la Viena de principios del siglo XX, un joven de origen judío llamado Karl Raimund Popper creció en un ambiente marcado por el fermento intelectual y las sombras crecientes de los totalitarismos. Nacido en 1902, estudió matemáticas, física y psicología en la Universidad de Viena, y más tarde se exilió en Nueva Zelanda y luego en Inglaterra, donde desarrolló una obra que marcaría la filosofía del siglo XX. En su libro La sociedad abierta y sus enemigos, escrito durante la Segunda Guerra Mundial, Popper expuso con claridad una de sus ideas más punzantes: la paradoja de la tolerancia.

Esta paradoja sostiene que una tolerancia ilimitada hacia los intolerantes conduce necesariamente a la desaparición de la tolerancia misma. Si una sociedad tolerante no está dispuesta a defenderse con firmeza frente a aquellos que rechazan las reglas de la convivencia abierta y pretenden imponer su visión por la fuerza o el engaño, entonces los tolerantes serán eliminados junto con su principio. Popper no abogaba por la intolerancia arbitraria, sino por la necesidad de trazar límites racionales. La sociedad abierta debe reservarse el derecho de excluir o restringir a quienes utilizan la libertad para destruirla. Se trataba de una defensa lógica de las democracias liberales contra las amenazas totalitarias que él había visto ascender en Europa.

Esta observación filosófica, forjada en el fuego de la lucha contra el nazismo y el comunismo, revela una dinámica que opera en cualquier sistema humano. Las sociedades no son abstracciones inmutables; dependen de normas compartidas que requieren un mantenimiento activo. Cuando se abandona esa vigilancia, la erosión comienza.

En las últimas décadas, sectores influyentes de la izquierda han practicado una tolerancia selectiva que activa precisamente esta paradoja en su forma más destructiva. Han extendido una comprensión ilimitada hacia formas de intolerancia radical, como el islamismo extremista que rechaza la igualdad de derechos, la secularidad o la libertad de expresión, mientras reservan su rigor censor para opiniones disidentes dentro de sus propias filas. En varios países europeos, por ejemplo, se han permitido enclaves donde se promueve la sharía paralela, se hostiga a mujeres por su forma de vestir o se incita contra las minorías, bajo el pretexto de «respeto cultural». La misma dinámica se repite con la criminalidad organizada en ciertas zonas urbanas de Suecia o Francia, donde la respuesta institucional ha sido tibia por temor a ser tachados de «estigmatizadores».

La paradoja se cumple, pues al negarse a defender con claridad los principios de la sociedad abierta, como libertad individual, igualdad ante la ley, debate racional, se abre paso un retroceso hacia sociedades cerradas y jerárquicas. En lugar de aplicar criterios universales, se impone una jerarquía de víctimas que justifica la ceguera ante ciertas agresiones. Esto no fortalece la convivencia; la debilita hasta hacerla irreconocible. Países como el Reino Unido han visto debates sobre «zonas de exclusión» donde la policía actúa con cautela extrema, mientras que en Alemania se han documentado casos de paralelismo legal tolerado en barrios específicos.

Karl Raimund Popper advertía que la defensa de la sociedad abierta exige coraje intelectual y coherencia. No basta solo con proclamar los valores; hay que protegerlos de quienes los instrumentalizan. Cuando se tolera activamente lo intolerable, sean ideologías que niegan derechos básicos o comportamientos que erosionan el contrato social, el resultado previsible es la fragmentación y el auge de reacciones extremas en el otro extremo. La historia reciente de varias naciones occidentales confirma esta lógica implacable: cuanto más se estira la tolerancia unilateral, más se contrae el espacio para la libertad genuina.

Popper, con su énfasis en la falsabilidad y en las sociedades abiertas, legó una herramienta para identificar estos errores. Ignorarla no evita la paradoja; la acelera de forma hiriente e irreversible.


Que te diviertas!

15 septiembre 2026

Reflexión

Soy de la generación que:
  • Iba a la escuela con guardapolvo
  • Llevaba portafolio de 20 kg
  • Hacía fila y cantaba Aurora
  • Iba caminando con 10°C bajo cero y la calle congelada
  • Respetaba a la maestra y a la Directora
  • Sacaba más de 7 para no ser burro
  • Y con 15 amonestaciones, te echaban.
Vampii


Que te diviertas!

14 septiembre 2026

Git core.fsmonitor

El día en que la ciencia empiece a estudiar los fenómenos no físicos, avanzará más en una década que en todos los siglos anteriores.

Nikola Tesla
¡Otro cliente satisfecho!
Abriste un repo con tu agente de IA para revisarlo. Y sin que tocaras una tecla, el amigo que te envió el repo ya ejecutó código en tu máquina.
Con tus permisos. Fuera del sandbox.
Se llama GitSpawn y lo publicaron la semana pasada.

Resulta que Git tiene una opción, core.fsmonitor, que dice "cada vez que revises el estado, corre este programa".

El atacante lo esconde en el .git/config del repo que te comparte. Tú no la ves, el README se ve de lo más normal.

Pero tu agente arranca corriendo git status para darte contexto. Y no limpia esa configuración antes.

O sea, abrir el repo es ejecutar lo que el atacante quiera. Tu ~/.ssh, los .env del proyecto, un shell hacia afuera.

Lo probaron contra siete agentes. Claude Code, Codex, Cursor, Grok, Qwen... Cuatro seguían sin parche al publicarlo.

Ahora, ¿por qué me pega más que un CVE cualquiera?
Porque cambiamos la costumbre sin cambiar la confianza. Abrir un repo ajeno siempre fue seguro, era solo texto para leer. Le metimos un agente que ejecuta comandos antes de que leas una línea, y le seguimos teniendo la misma confianza de antes.

El agente no se enloqueció. Hizo su trabajo.

Entonces, desde ya:
Mira siempre el .git/config de todo repo que no controles. La línea fsmonitor es la bandera roja.

Corre los agentes con
vampii@lamthac:[~/scripts]$ git -c core.fsmonitor=false 
Porque le abrimos la puerta de la empresa a un asistente y no le preguntamos por dónde va a entrar.

Si tu equipo usa Copilot, Cursor o Claude Code contra repos de clientes o de terceros, la pregunta es clara, ¿quién revisó que abrir uno de esos repos no le esté entregando la llave a alguien?

Via: Johany Chacon 


Que te diviertas!

06 septiembre 2026

Buenos vecinos...

¿Te construyeron un edificio al lado y no querés que te vean en tu jardín?
Te presento esta solución:


Una imagen insólita se volvió viral en las últimas horas por una situación que mezcla sorpresa y conflicto entre vecinos. La postal muestra una medianera de más de cuatro metros de altura levantada entre una casa y un edificio.
El caso ocurrió en Minas Gerais, Brasil, donde el dueño de la vivienda decidió construir el muro tras la construcción de un edificio lindero cuyos balcones daban directamente a su jardín.
El propietario tomó la decisión para recuperar su privacidad, ya que los vecinos del edificio tenían vista directa a su propiedad.

La medianera no solo bloquea por completo la vista, sino que también afecta a los departamentos contiguos, ya que les tapa la entrada de luz y complica la apertura de ventanas.
Según trascendió, la medida sería legal de acuerdo a la normativa vigente en Brasil ya que la ley prohíbe abrir ventanas, balcones o terrazas a menos de 1,5 metros del límite del terreno, por lo que el dueño afectado puede levantar una pared incluso si esto obstruye la luz.


Que te
diviertas!

23 agosto 2026

Vilhjalmur Stefansson (Hambre de conejo)

En Febrero de 1928, un explorador ártico canadiense llamado Vilhjalmur Stefansson entró al Hospital Bellevue en la ciudad de Nueva York y anunció, ante un comité de distinguidos médicos que lo habían estado esperando, que él y su colega Karsten Anderson iban a vivir solo de carne durante el próximo año, bajo su supervisión médica directa, y que podían medir lo que quisieran.
Vilhjalmur Stefansson

El comité estaba entusiasmado. Iban a ver a un hombre matarse en nombre de la ciencia.

Stefansson había pasado once años en el Ártico viviendo entre los inuit. Había comido lo que ellos comían, que era carne y grasa de caribú, foca y pescado, con prácticamente ninguna materia vegetal, durante toda la duración. No había muerto. No había contraído escorbuto. De hecho, había estado bastante bien, y había regresado a un país que no le creía nada de todo aquello.

En 1904 y 1905, Vilhjalmur Stefansson visitó Islandia. La segunda de esas visitas se realizó con motivo de unas excavaciones arqueológicas patrocinadas por la Universidad de Harvard. En 1906 participó en calidad de etnólogo en la expedición al Ártico dirigida por Ejnar Mikkelsen y Ernest Koven. Entre 1908 y 1912 encabezó una expedición al norte de Alaska y al archipiélago canadiense que fue copatrocinada por el Museo Americano de Historia Natural y la Inspección Geológica Canadiense. En este viaje se descubrió a los esquimales Cooper, caracterizados por ser rubios y tener una piel más clara que el resto de los esquimales.

Nuevamente entre 1914 y 1917 fue enviado por el gobierno de Canadá a otra expedición. El equipo lo componían tanto blancos como esquimales y el objetivo era alternar los viajes de exploración y las invernadas en todo el archipiélago canadiense en contacto directo con el océano Polar Ártico. Se exploraron muchas nuevas tierras en el archipiélago Ártico y los estudios realizados rompieron muchos mitos existentes sobre los sufrimientos y la inhospitalidad de la vida en esas zonas. La expedición fue concienzudamente preparada con la experiencia de la anteriores campañas, de tal manera que Stefansson y el resto de la expedición, entre cuyos miembros figuraba el posteriormente célebre explorador Hubert Wilkins, adoptaron las costumbres y formas de vida de los esquimales, lo que les permitió desplazarse sobre la capa de hielo que cubre el océano entre las islas Herschel y las islas Banks.

Así que se había ofrecido como experimento.
El comité incluía a algunos de los investigadores en nutrición más prominentes de la época. Por su propia admisión, esperaban que Stefansson desarrollara escorbuto en semanas, daño renal en meses, y varios colapsos nutricionales durante el resto del año.

Stefansson y Anderson pasaron el año comiendo res, cordero, ternera, cerdo, pollo, pescado ocasional. Comían la grasa con la magra, en una proporción aproximada a la de una foca ártica, es decir, muy grasa en efecto. Comían órganos. Comían médula. Bebían agua y café. Nada de verduras, nada de fruta, nada de granos, nada de azúcar.

Al final del año, ambos hombres estaban en mejor salud que al principio.

Sin escorbuto. Sin daño renal. Sin deficiencias vitamínicas. La presión arterial de Stefansson había bajado ligeramente. Su colesterol había bajado ligeramente. Había perdido una pequeña cantidad de peso y reportó sentirse mejor que en años. El comité publicó los resultados en el Journal of Biological Chemistry en 1930.

Hubo un breve período al principio en que los médicos supervisores, tratando de ser útiles, le dieron a Stefansson carne magra sin suficiente grasa. Inmediatamente desarrolló los síntomas que los indios de las llanuras llamaban hambre de conejo: náuseas, debilidad, la sensación de no poder comer lo suficiente. Él explicó cortésmente el problema. El comité, ligeramente amonestado, aumentó la proporción de grasa. Los síntomas desaparecieron en cuarenta y ocho horas y nunca regresaron.

El experimento fue la prueba más limpia posible de la hipótesis de que los humanos requieren alimentos vegetales para sobrevivir, realizado bajo supervisión hospitalaria, por escépticos que esperaban que el sujeto fallara.

El sujeto no falló.

El sujeto prosperó.

Casi nadie ha oído hablar de ello.

No está en los libros de texto. No está en las guías dietéticas. No es mencionado por los nutricionistas que confiadamente afirman que una dieta variada que incluya todos los grupos de alimentos es esencial para la salud humana, a pesar de la existencia de un experimento de un año bajo supervisión hospitalaria que demostró lo contrario hace casi un siglo.

Cuando los datos no coinciden con el modelo, tienes dos opciones. Revisar el modelo, o ignorar los datos y esperar que nadie mire demasiado de cerca.

Elegimos la opción dos.

El artículo está sentado en la biblioteca.

Esperando la opción uno.

Entre 1932 y 1945, el explorador realizó un trabajo como asesor de la compañía aérea Pan-American Airways. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como asesor de las fuerzas armadas estadounidenses en aspectos relacionados con la supervivencia en condiciones árticas; para ello, su obra Artic Manual, escrita originariamente en el año 1935 para el cuerpo aéreo del ejército, demostró tener una especial valía.

Tras la guerra, en 1947, se integró como Asistente en asuntos Árticos en el programa de Estudios del Norte del Dartmouth College. Stefansson escribió numerosos libros y artículos para revistas especializadas, entre los que destacan My Life with Eskimo (1913), Friendly Artic (1921), The Northward Course of Empire (1922), Hunters of the Great North (1922), Kak the Coper Eskimo (1924) y The Adventure of Wrangel Island (1925).


Que te diviertas!

21 agosto 2026

Subrahmanyan "Chandra" Chandrasekhar

Al principio, la madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecía un pozo muy profundo. O el pozo era en verdad profundo, o ella caía muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo sobrado para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a suceder después. Primero, intentó mirar hacia abajo y ver a dónde iría a parar, pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada. Después miró hacia las paredes del pozo y observó que estaban cubiertas de armarios y estantes para libros: aquí y allá vio mapas y cuadros, colgados de clavos. ... Abajo, abajo, abajo. ¿No acabaría nunca de caer?
Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll
Año 1930.
Un barco cruza el Océano Índico...
A bordo, un joven estudiante de 19 años llena cuadernos con ecuaciones imposibles.
No está haciendo su tarea.
Está calculando qué sucede cuando una estrella se apaga.
"Chandra"
Subrahmanyan Chandrasekhar

Acaba de descubrir que las estrellas más grandes no mueren en paz.
Se colapsan hasta convertirse en algo que la ciencia de entonces consideraba una blasfemia: Un agujero negro.
Subrahmanyan Chandrasekhar, conocido como "Chandra", dejó la India con una beca para Cambridge.

Durante el largo viaje de 18 días en barco, sin computadoras y solo con su mente prodigiosa, aplicó la nueva Teoría de la Relatividad de Einstein a la estructura de las estrellas.

Llegó a una conclusión matemática aterradora:
Si una estrella tiene una masa mayor a 1.4 veces la de nuestro Sol, no podrá sostenerse al morir. Se encogerá para siempre hasta desaparecer en un punto de densidad infinita.

Hoy lo llamamos el Límite de Chandrasekhar.

Al llegar a Inglaterra, Chandra buscó la guía de Sir Arthur Eddington, el astrónomo más famoso del mundo, el hombre que había confirmado las teorías de Einstein.
Eddington fue amable, lo invitó a cenar y lo animó a presentar sus hallazgos ante la prestigiosa Royal Astronomical Society.
Chandra creía que había encontrado a un padre intelectual. No sabía que estaba caminando hacia una emboscada.
Sir Arthur Eddington "El Miserable"

En Enero de 1935, Chandra presentó sus cálculos.
Al terminar, Eddington subió al estrado.
Pero en lugar de apoyarlo, se burló de él.
Dijo que la idea de una estrella colapsando para siempre era "una payasada" y una "desilusión estética".

Eddington no tenía pruebas matemáticas, solo su enorme ego: No podía aceptar un universo donde existieran los agujeros negros.
Pero lo que ocurrió después cambió todo.

La comunidad científica, intimidada por el poder de Eddington, le dio la espalda al joven indio.
Chandra, humillado y solo en un país extraño, vio cómo su descubrimiento era enterrado.

Eddington usó su influencia para silenciar la teoría durante décadas, retrasando nuestra comprensión del cosmos por casi medio siglo.

Chandra no se rindió, pero tomó una decisión moral asombrosa: En lugar de pelear una guerra de egos con su mentor, se mudó a Estados Unidos y cambió de campo de estudio.
Cada diez años, dominaba una rama distinta de la física, escribiendo el libro definitivo sobre ella, y luego pasaba a la siguiente.

Entonces sucedió algo fuera de lo común...
Con el paso de los años, los telescopios empezaron a ver lo que los cálculos de Chandra habían predicho en 1930.

Las "estrellas de neutrones" y los "agujeros negros" eran reales.
Nadie estaba preparado para lo que vino después.
En 1983, 53 años después de aquel viaje en barco, la Academia Sueca llamó a su puerta.

Le otorgaron el Premio Nobel de Física por los cálculos que había hecho cuando era apenas un adolescente.
El mundo finalmente admitía que el joven indio tenía razón y el gran Sir Arthur Eddington estaba equivocado.
Chandra murió en 1995, pero su nombre vive en lo más alto.

La NASA bautizó a su observatorio de rayos X más potente como el "Observatorio Chandra". Incluso un asteroide, el 1958 Chandra, le debe su nombre.
Su historia no es solo sobre astronomía; es sobre la integridad científica.
Chandra nos enseñó que la verdad matemática es más fuerte que el ego de cualquier hombre, por muy famoso que sea.

Hoy, cuando miramos las fotos de los agujeros negros, estamos viendo el sueño que un joven de 19 años tuvo en la cubierta de un barco en medio del océano.

Además del Premio Nobel, le fueron concedidas entre otras la Henry Norris Russell Lectureship de la American Astronomical Society (1949), la Medalla Bruce de la Sociedad Astronómica del Pacífico (1952), la Medalla de oro de la Real Sociedad Astronómica (1953), la Medalla Henry Draper de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (1971) y la Medalla Copley de la Royal Society (1984).

Que te diviertas!

14 agosto 2026

El dia que los nazis robaron yerba argentina

A que no lo sabias: ¿Quién es el “boludo” que nos robó la yerba?
Corría el año 1940, un buque mercante argentino, el Río Chico, navegaba en el Atlántico, con todas las luces encendidas. Unos reflectores iluminaban el pabellón celeste y blanco para evitar ser atacados por un submarino alemán.
El vigía de proa grita “¡Submarino alemán a la vista!” Desde el U-Boot se enviaron señales luminosas ordenando al buque argentino que se detenga y que la tripulación se prepare para una revisión de documentos y carga.

Luego un grupo de marinos alemanes abordan el buque argentino. Se revisan los documentos y carga, la tensión, los nervios en los tripulantes del buque argentino era evidente.
A la media hora, el alemán al mando del grupo de abordaje cita a todos los tripulantes del buque argentino a cubierta y en tono algo fuerte dice en un perfecto castellano:
“Todo el mate que porten o transporten queda decomisado y será requisado y en 5 minutos quiero ver todo el mate a bordo aquí en cubierta o el buque será hundido”.
No se diga más, en apenas dos minutos toda la yerba mate a bordo fue llevada a cubierta, requisada y llevada al lobo gris.
Desde el submarino, con un megáfono, el capitán del submarino alemán, en perfecto español con acento argentino, les da las gracias por el mate a los tripulantes de buque argentino y les desea feliz viaje, luego se sumerge y desaparece en las oscuras aguas del Atlántico.
A bordo del buque argentino los tripulantes quedaron en shock… sorprendidos… y luego se llenaron de rabia.

¿Quién sería el “boludo” comandante del U-boot que nos robó la yerba?
Era el Korvettenkapitän Heinz Scheringer, comandante del U-26, nacido en Buenos Aires, el 29 de Agosto de 1907, quien a los 20 años viajó a Alemania a iniciar su carrera naval.

Si bien la historia resulta extraña, lo cierto es que el comandante de aquel submarino era el Capitán Heinz Scheringer, quien había nacido en Argentina y emigrado a Alemania a los veinte años, por lo que no quiso desaprovechar la oportunidad para volver a beber un buen mate.

Otros detalles de este Capitán argento:
En cierta ocasión antes de hundir un buque, el Comandante argentino/alemán, permitió descender a la tripulación antes de hundir el barco, un gesto de honor en el código de ética de la marinería de guerra que muy pocos observaban. En aquel caso, entregó alimentos y cigarrillos a los náufragos que flotaban a la deriva en los botes salvavidas, y les indicó la ruta que debían seguir para alcanzar las costas de Irlanda. luego los 25 tripulantes fueron rescatados de altamar diez horas más tarde, el marinero argentino era un verdadero caballero de las profundidades.

Heinz Scheringer retornó a Buenos Aires en 1948 a bordo del vapor Entre Ríos y volvió a vivir en el barrio de Belgrano. Cuando arribó a la Aduana, quizá atemorizado por la persecución que se emprendía contra los oficiales nazis en todo el mundo, aunque, como miembro de la Kriegsmarine, él no lo fuera, no dijo que era un ex combatiente, sino un “Comerciante”.

Nada o muy poco se sabe de su vida de posguerra en la Argentina, solo que decidió volver a Alemania, para morir, a los 76 años, en Hamburgo, en 1984.
Sobre esta historia, créditos a quien corresponda.


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09 agosto 2026

Pelicula Seleccionada: El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio). A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión, pero sus métodos no son del todo legales.

Belfort pasa de las acciones especulativas y la honradez al lanzamiento indiscriminado de empresas en la Bolsa y a la corrupción a finales de los ochenta. El éxito y la fortuna desmedidos de este joven veinteañero como fundador de la agencia bursátil Stratton Oakmont, le valieron a Belfort el apodo de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. Drogas. Las tentaciones abundaban y la amenaza de la autoridad era irrelevante. Jordan y su manada de lobos consideraban que la modestia era una cualidad sobrevalorada; nunca se conformaban con lo que tenían.


Que te diviertas!

07 agosto 2026

Planetización humana (Juan Manuel de Prada)

Existe un culto a la ignorancia. La presión del antiintelectualismo ha ido abriéndose paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentando la falsa noción de que democracia significa que mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento.
Un artículo de Juan Manuel de Prada en su columna Animales de compañía:
Como tengo fama de tecnófobo o ludita, son muchas las personas que me cantan las loas de la inteligencia artificial, como si quisieran tentarme. Pero tratar de tentarme a mí –un tipo que escribe a mano novelas de mil seiscientas páginas– con novedades tecnológicas es como tratar de tentar al marqués de Bradomín con el amor de los efebos.

La inteligencia artificial, a la postre, pretende que todo el mundo piense lo mismo.
En realidad, como cualquier persona curiosa, he probado a hacer muchas preguntas a la inteligencia artificial; y sus respuestas siempre me han parecido mansuetas y consabidas, una farfolla pálidamente erudita, pálidamente tópica, pálidamente progresista; además, he descubierto que, bajo su apariencia atildadita e irreprochable, la inteligencia artificial desliza muchos errores y hasta citas apócrifas (y lo hace, evidentemente, porque ha sido programada para hacerlo). Escribía Marcuse en El hombre unidimensional que «la tecnología sirve para instituir formas de control y de cohesión social que resulten más efectivas y agradables». Y, oponiéndose a esa resobada y camastrona sentencia que afirma que «la tecnología es neutral», afirmaba que «la sociedad tecnológica es un sistema de dominación» cuyo fin último no es otro sino «determinar la vida» de la gente.

La tecnología nunca ha sido neutra, mucho menos en esta fase terminal y posthumana de la Historia; y, desde luego, tampoco lo es la inteligencia artificial, que ha sido creada y financiada con el propósito de obtener una recompensa. Y no nos referimos tanto a una recompensa meramente material (aunque también), sino más bien a otra de índole 'espiritual'. La inteligencia artificial, a la postre, pretende que todo el mundo piense lo mismo; o, dicho más exactamente, pretende que la gente deje de pensar, para adoptar unánimemente el 'pensamiento' que la tecnología brinda instantáneamente. ¿Y en qué consiste ese 'pensamiento' que la inteligencia artificial nos brinda? En un recuelo de erudiciones postizas, en una acumulación de datos sesgados, en un compendio de ciencia divulgativa que formatea las mentes (y las almas) en una ideología nebulosa, ese pálido progresismo al que nos referíamos más arriba, que concede astutamente a sus usuarios la limosna de seguir profesando sus respectivas ideologías (igualmente memas), pero les arrebata la posibilidad de concebir siquiera una visión alternativa de la realidad. Se trata de un proyecto de uniformización que convierte los más hórridos proyectos colectivistas en inofensivos juegos infantiles, o en chapuceras ingenierías sociales; todo lo criminales que queramos, pero en cualquier caso mucho más defectuosas que criminales.

La inteligencia artificial, por el contrario, propone una uniformización de las almas indolora, aséptica, amable, incluso redentora; porque hace creer a sus usuarios que suple sus lagunas, sus carencias, sus falibilidades e ignorancias. Los 'empodera', a la vez que los despoja de lo que los hace humanos, que es su especificidad, su unicidad, su alma singularísima y nunca repetida; y de este modo, haciéndoles creer que tienen todo el conocimiento del mundo a su disposición, no hace sino brindarles la vida propia de los insectos (que es también la vida de las máquinas): una vida indistinta, gregaria, refractaria a toda forma de disidencia, de mónadas idénticas que forman parte de un enjambre o nube de moscas (aunque, por supuesto, la tecnología brinda siempre un espejismo de individualismo liberador, que no es otra cosa sino desarraigo de las realidades cálidas que integran nuestra humanidad). Y las personas que llevan esa vida homogénea pueden llegar a confundir los 'pensamientos' inducidos que les brinda la llamada inteligencia artificial con lucubraciones propias. Aquel anhelo protervo de lograr una «mente colmena» en la que los seres humanos fuesen deglutidos y convertidos en átomos intercambiables, de racionalidad puramente funcional, se hace realidad con la inteligencia artificial. No deja de tener su gracia siniestra que este anhelo se parezca monstruosamente a la 'noosfera' del teólogo visionario Teilhard de Chardin, que imaginó una época futura en la que un vasto tejido nervioso o «envoltura pensante» uniría el pensamiento de todos los hombres, hasta lograr la «planetización humana». Teilhard pensaba que esta 'noosfera' era el paso previo a la delirante fusión de una Humanidad de superhombres con Cristo; la 'noosfera' de la inteligencia artificial, por el contrario, es el paso previo a la fusión de una nube de insectos con el Señor de las Moscas. No olvidemos que la principal misión diabólica es uniformizar a quienes Dios creó distintos; nunca esa misión proterva ha estado tan cerca de hacerse realidad.

Fuente: https://www.abc.es/xlsemanal/firmas/juan-manuel-de-prada/planetizacion-humana.html


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03 agosto 2026

Campaña anti-argentina británica II

¡Otro cliente satisfecho!
Otro eslabón de la campaña britanica anti-Argentina es la organización en Bristol (UK) dice representar a la “Nación Mapuche”. Según sus propias publicaciones, el “territorio ancestral” que reclama incluye las Islas Malvinas y la Antártida Argentina.

Se llama Mapuche International Link (MIL). Funciona desde 1996 en el n° 6 de Lodge Street, Bristol, como continuadora del “Comité Exterior Mapuche” creado en 1978. Hasta acá, nada ilegal. Lo interesante viene ahora.
Su conducción: Edward James, Colette Linehan, Madeline Stanley, Fiona Waters, Gerald Colfer... casi todos ciudadanos británicos. El único mapuche es su secretario general, Reynaldo Mariqueo, radicado en Inglaterra desde los años 70. ¿Cómo llega una ONG de Bristol a la ONU?

Lo hizo a través de “Auspice Stella”, entidad con estatus consultivo ante el ECOSOC. ¿Y quién creó Auspice Stella? Los “pretendientes al trono” del autodenominado Reino de la Araucanía y la Patagonia. Sí, leyó bien: un “reino”.
Ese “reino” lo inventó en 1860 un aventurero francés, Orélie Antoine de Tounens. Ningún Estado lo reconoció jamás. En 1873 la justicia de París ya había establecido que no acreditaba condición soberana alguna. Su actual “pretendiente” también es francés.

Mariqueo fue nombrado en 2010 “conde de Lul-lul Mawidha” y “encargado de Asuntos Exteriores” del reino. Y admitió públicamente que el reino fue una herramienta importante para obtener el estatus ante la ONU. Lo dijo él, no yo.
Ahora, el dato central: el mapa. Para la organización de Bristol, el “territorio ancestral” abarca todo lo que está al sur del Bío-Bío en Chile y de los ríos Salado y Colorado en Argentina. E incluye Malvinas y la Antártida.

Pensemos un segundo. Una organización con sede en Inglaterra, conducida por británicos, sostiene que Malvinas y la Antártida no son argentinas… sino de una “nación” cuyo “reino” encabeza un francés. ¿A quién beneficia esa triangulación? No a la Argentina... Jurídicamente no es inocuo: la Resolución 2065 (XX) de la ONU reconoce una disputa de soberanía BILATERAL entre Argentina y el Reino Unido. Introducir un tercer “reclamante” artificial diluye nuestro título y erosiona el principio de integridad territorial.
Seamos rigurosos: en 2017 se afirmó que esta ONG financiaba a la RAM. Nunca se exhibió prueba documental ni hubo confirmación judicial pública. La organización lo negó. No necesito esa afirmación: los hechos documentados alcanzan y sobran.

Y algo fundamental: esto NO es contra los pueblos originarios. Las propias comunidades mapuches de la Patagonia rechazaron la “monarquía” y la representación que Bristol se atribuye. Defiendo el art. 75 inc. 17 CN y deslindo su causa legítima de una apropiación extranjera.
El contexto lo explica todo: base militar en Mount Pleasant, licencias pesqueras sobre nuestra zona económica, petróleo en Sea Lion, proyección antártica. Académicos británicos lo reconocen: en 1982 defendieron las islas por intereses estratégicos de largo plazo en recursos.
Mientras tanto, el Reino Unido veta la recomposición militar argentina. Una Argentina condicionada no puede discutir el statu quo del Atlántico Sur. Esa es la ecuación completa. Y por eso ninguna pieza del tablero es casual.

Por eso presento un pedido de informes al Poder Ejecutivo: ¿qué hizo la Cancillería ante el ECOSOC sobre el estatus de Auspice Stella? ¿Protestó los mapas que incluyen Malvinas? ¿Qué prueba sustenta el RePET? La Res. 1996/31 del ECOSOC permite retirar ese estatus. Hay que usarla.
Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. La soberanía no se negocia, no se terceriza y no se disfraza de causa ajena. La integridad territorial es un mandato constitucional permanente e irrenunciable.

Probemos la hipótesis del “atrevido mentiroso”, punto por punto
1.El CLCS, 2016. La Comisión de las Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental aprobó la presentación de Argentina de 2009 en marzo de 2016 para todas las áreas no en disputa. Para el segmento de las Malvinas, aplicó el Anexo I de sus propias Reglas de Procedimiento: la Comisión no examina zonas sujetas a una disputa de soberanía. Lo que omite: la regla idéntica se aplicó contra Gran Bretaña — la presentación del Reino Unido de 2009 para esa misma plataforma fue igualmente apartada tras la objeción de Argentina. Un organismo técnico de la ONU trató formalmente el área como disputada entre dos Estados, lo que derrumba la línea oficial de Londres de que “no existe disputa de soberanía”, y aterriza directamente en la Resolución GA 2065 (XX), que reconoce la disputa y llama a una negociación bilateral. Citó, como una victoria, una decisión cuya premisa entera es que el título de Gran Bretaña está en disputa.

2.“Restablecimiento de soberanía” presupone soberanía. Todo el registro previo de Gran Bretaña hasta 1833 son ocho años en Port Egmont, un pequeño puesto en la isla Saunders, abandonado voluntariamente en 1774 — mientras España administró el archipiélago de manera continua desde Puerto Soledad a través de 32 gobernadores sucesivos (1767–1811), y Gran Bretaña se comprometió en la Convención de Nootka Sound de 1790 a no establecerse en las islas adyacentes a la América del Sur española. Argentina sucedió a España (uti possidetis juris), tomó posesión pública formal en 1820 (Jewett, fragata Heroína — reportado en The Times sin una palabra de protesta), nombró comandantes, otorgó concesiones y creó el Mando Político-Militar bajo Vernet en 1829. Gran Bretaña firmó el Tratado de Amistad de 1825 con Buenos Aires sin una sola reserva, y produjo su primera protesta solo en 1829. Nueve años de silencio no son soberanía.

3.Enero de 1833 tiene un nombre. HMS Clio (Capt. Onslow), respaldado por HMS Tyne, entregó un ultimátum en Puerto Soledad el día 2, arrió la bandera argentina el día 3, y forzó la salida del bergantín Sarandí con las autoridades y guarnición argentina bajo amenaza de fuerza superior — en tiempos de paz, contra un socio de tratado, sobre un asentamiento aún recuperándose de la redada del USS Lexington y una revuelta de guarnición semanas antes. Remover las autoridades de un Estado a punta de pistola es una expulsión militar independientemente de si se dispara o no; la población que hoy invoca la “autodeterminación” fue implantada después, bajo la bandera del ocupante.

4.La ley desde entonces. Argentina protestó en Londres desde 1833 y nunca paró — lo que es exactamente por qué ninguna prescripción se consolidó jamás. La Asamblea General: Res. 1514 (XV) §6 (integridad territorial), Res. 2065 (XX) (una situación colonial y una disputa de soberanía; los “intereses”, no los “deseos”, de los habitantes), Res. 31/49 (ningún cambio unilateral mientras la disputa está pendiente). La Asamblea ha rechazado cada intento de aplicar la autodeterminación aquí, votando expresamente en contra de las enmiendas del Reino Unido en 1985. Y Gran Bretaña misma acaba de mostrar cómo terminan los títulos de la era colonial: tras la opinión de la CIJ de 2019 sobre Chagos, Londres firmó la soberanía a Mauricio en 2025.
La geografía tampoco se movió nunca: las islas emergen de la plataforma continental de Argentina, a unos 500 km de la Patagonia y 13.000 km de Gran Bretaña.

La realidad duele. El registro duele más

Marcela Pagano


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27 julio 2026

Campaña anti-argentina británica

La campaña anti-argentina de la prensa británica tiene fecha exacta de nacimiento. Día, mes y año.
No nació en este Mundial. Ni con Messi. Ni con la bandera de Malvinas. Nació hace 44 años, un día concreto, con una tapa concreta. Y quedó probada por los propios británicos. Te lo cuento con fechas: la bronca dura un día, la memoria documentada dura para siempre

Primero, el material. 23/7/1966: tras eliminarnos en Wembley, el DT inglés Alf Ramsey nos llamó “animals”. La prensa de Londres convirtió el insulto en doctrina: salvajes, tramposos, “maestros de las artes oscuras”. Todavía no era una campaña. Era el material.

La campaña nació el 4 de mayo de 1982. Ese día The Sun —diario de Rupert Murdoch— festejó en tapa el hundimiento del Belgrano: “GOTCHA” (“te agarré”). En el agua helada quedaban 323 argentinos. Después preguntaron si los ahogados llegaban a 1.200.

¿Por qué digo que ESE día nació la campaña? Porque en 1982, y solo en 1982, la propaganda fue coordinada entre el Estado británico y su prensa. No lo digo yo: lo probaron sus propias universidades.

Terminada la guerra, la operación no se desmontó: se privatizó. Pegarle a la Argentina vendía y lo hicieron género: “Argie-bashing”. 2013: The Sun pagó una solicitada en Buenos Aires: “HANDS OFF!”. 2014: la BBC paseó por la Patagonia la patente H982 FKL. Falklands 82.

Julio 2026: la reactivación. “Los 31 trucos sucios de Argentina” (Telegraph). Nuestra “enfermedad sigue contagiosa” (Times). Por una bandera que dice lo que dice nuestra Constitución: “Argie arrogance” (Sun) y “repugnante” (Daily Mail). Y tras la final: “criminales”.
IMAGEN
Mira el recorrido del diccionario:
1966: “animals”
1982: “Argies”
2026: “criminals”
Sesenta años. Tres palabras. Una sola fábrica.

Y las fábricas tienen dueños. Tres grupos concentran el 90% de los diarios del Reino Unido. Murdoch: The Sun y The Times. La familia Rothermere: el Daily Mail. La indignación británica contra la Argentina no nace en los lectores: se imprime en muy pocas rotativas.

Y para ser exacta, que es lo que a ellos les falta: no es TODA la prensa británica. The Guardian y The Independent fueron más duros con Inglaterra que con nosotros. La crítica seria no generaliza: identifica. Yo identifico un bloque, con nombres y balances.

Todo esto, con cada fecha, cada medio y cada archivo, está en la carta que hoy le escribí a la sociedad argentina (dice Marcela Pagano). No para que odiemos: para que leamos con los ojos abiertos. Un pueblo con memoria documentada no se deja definir por la tapa de un tabloide.

La Argentina no les pide respeto. Los tiene identificados. Y si esta semana te indignaste con un titular: la mejor respuesta a una fábrica de desprecio es un pueblo que conoce a sus dueños.

Marcela Pagano


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25 julio 2026

Pelicula Seleccionada: El Ciudadano Vengador (Citizen Vigilante - Uwe Boll, 2026)

La avaricia de algunos pocos, será la destrucción de otros muchos.
John D. Rockefeller
La historia sigue a Sanders (Armie Hammer), un justiciero millonario (que originalmente iba a llamarse "The Dark Knight" hasta que Warner Bros. intervino) que decide cazar criminales y jueces corruptos después de que el sistema legal europeo falla ante una ola de crímenes violentos. Mientras su cruzada lo convierte en una estrella de las redes sociales y los ciudadanos lo ven como un héroe, el jefe de Interpol, Henry, lo persigue sin descanso, inspirado en un caso real de Hamburgo en 2016.

Quizá la primera película sobre justicia por mano propia contra migrantes islámicos que violan a niñas por toda Europa, y contra los funcionarios que encubren esos crímenes.
Literalmente una instrucción directa a la acción. Muy realista, sin adornos sobre cómo se ve la violencia, los asesinatos, la sangre y la carne.
El propio ciudadano vengador también se muestra sin adornos, no como un superhéroe vainillado por todo lo bueno contra todo lo malo. Un sociópata que puede contratar a una prostituta y enviar a personas inocentes en un coche a la cuneta. Su madre murió cuando era niño, y su padre lo envió a un internado. Resultó en un soldado frío y distante.
La película garantiza tocar las cuerdas de la justicia y encontrar eco en el alma de todos los hombres sensibles.

"Esta película está dedicada a las miles de víctimas de violación y asesinato en Europa que fueron traicionadas por nuestro sistema legal.Este es el mensaje que llena la pantalla al final de Citizen Vigilante, un mensaje crudo, sí, pero uno que no tiene nada que ver con la ficción y todo que ver con la realidad.

Desafortunadamente, el punto de no retorno en la conquista de Europa se pasó hace tiempo y no quedan métodos no violentos para luchar contra los invasores. Cuanto más se retrase la resistencia, más terrible y sangrienta tendrá que ser la violencia después.
O los locales ahora comienzan a hacer la vida cotidiana insoportable para los islamistas. O los islamistas alcanzan una masa crítica y, dejando de violar y matar mujeres de una en una como ahora, comienzan a masacrar a los infieles por barrios enteros.
La guerra civil es inevitable. La cuestión es cuántos enemigos habrá cuando los europeos se armen de valor.


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21 julio 2026

Disney escanea +75.000 rostros al día sin consentimiento

Nuestro potlatch es uno de bajeza, desvergüenza, obscenidad, degradación y abyección. Este es todo el movimiento de nuestra cultura: es aquí donde subimos la apuesta. Nuestra verdad siempre debe buscarse en el desenmascaramiento, la desublimación, el análisis reductivo: es la verdad de lo reprimido, de la exhibición, de la confesión, del desnudamiento. Nada es verdadero si no se desacraliza, se objetiva, se despoja de su aura y se arrastra al escenario. Nuestro potlatch es el potlatch de la indiferencia, una indiferencia hacia los valores, pero también una indiferencia hacia nosotros mismos. Si no podemos arriesgar nuestras propias vidas, es porque ya estamos muertos. Y es esta indiferencia y esta abyección lo que lanzamos a los demás como un desafío: el desafío de degradarse a su vez, de negar sus propios valores, de desnudarse, de hacer sus confesiones, de reconocer sus culpas... en definitiva, de responder con un nihilismo igual al nuestro.
Jean Baudrillard
Disney escanea +75.000 rostros al día solo en Disneylandia SIN CONSENTIMIENTO EXPLÍCITO.
La mayoría de los visitantes desconocen estas herramientas y aceptan que se les escanee el rostro. La adopción masiva de estas herramientas en recintos deportivos y de entretenimiento ha generado preocupación por la posible creación de un estado de vigilancia privatizada.

Desde finales de Abril de 2026, Disney opera un sistema de reconocimiento facial en las entradas de Disneyland y Disney California Adventure que procesa las caras de más de 27 millones de visitantes anuales. El sistema fotografía a cada visitante al entrar, convierte su imagen en valores numéricos biométricos y los compara con la foto registrada al activar la entrada o el pase anual. 

El argumento oficial es la prevención del fraude y la agilización del acceso. Los estadios deportivos lo utilizan para agilizar el acceso; los parques temáticos lo emplean para gestionar el flujo de público; y la seguridad de algunos músicos depende de él para identificar acosadores. Sin embargo, la adopción masiva de esta tecnología ha generado preocupación ante la posibilidad de un estado de vigilancia privatizado y la comercialización de información personal sensible. El Madison Square Garden lo utiliza para prohibir la entrada a los "enemigos" de su propietario, James Dolan. También se han dado casos de empresas que han entregado datos biométricos a las fuerzas del orden.

El 15 de Mayo, una visitante presentó una demanda colectiva por 5 millones de dólares acusando a Disney de recopilar datos biométricos, incluidos los de menores, sin divulgación adecuada ni consentimiento real. La señalización de opt-out se reduce a un pictograma en determinadas entradas, sin aviso verbal, sin formulario escrito, sin alerta en la aplicación que usan millones de usuarios. Disney no pregunta: escanea, y traslada al visitante la carga de evitarlo.

El caso señala además una contradicción estructural: Disney afirma borrar los datos en 30 días, pero el sistema compara rostros en cada visita contra imágenes almacenadas permanentemente con los pases anuales. Ambas afirmaciones no pueden ser simultáneamente ciertas.
Fuente: https://www.hollywoodreporter.com/business/business-news/disney-class-action-lawsuit-facial-recognition-disneyland-1236598890/


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12 julio 2026

Ladrillos de vino

Durante la Prohibición, los viticultores de uvas sufrieron un golpe duro porque la 18ª Enmienda eliminó la industria legal del vino de la noche a la mañana. Para sobrevivir, se reinventaron vendiendo “ladrillos de vino”, bloques semisólidos de jugo de uva concentrado que eran perfectamente legales para hacer jugo no alcohólico. Pero todos entendían el guiño detrás del producto.

Las etiquetas incluían advertencias juguetonas que decían a los clientes que no disolvieran el ladrillo en agua y lo dejaran en un armario oscuro durante veinte días, porque eso causaría fermentación y lo convertiría en vino. Esto permitió a los agricultores obedecer la letra de la ley mientras daban a los consumidores un mapa de ruta para hacer vino en casa discretamente.

A medida que crecía la demanda, algunas compañías incluso agregaron hierbas y saborizantes para imitar variedades como Borgoña o puerto, haciendo que los ladrillos fueran aún más atractivos para los estadounidenses que no estaban listos para renunciar a su cultura del vino.

A pesar de las represalias federales contra el alcohol ilegal, los ladrillos de vino se convirtieron en uno de los resquicios más extendidos y humorísticos de la era, ayudando a las familias a mantener antiguas tradiciones a puertas cerradas. Así es como los estadounidenses usaron la creatividad y un poco de travesura para burlarse de una de las leyes más impopulares de la historia de EE.UU.

Los ladrillos de vino no solo salvaron a los viticultores de uvas, sino que remodelaron toda la industria del vino de California. Antes de la Prohibición, la mayoría de los viñedos cultivaban variedades europeas delicadas destinadas a vinos finos. Pero esas uvas no podían sobrevivir largos viajes en tren hasta la Costa Este, donde vivían la mayoría de los compradores de ladrillos de vino. Así que los agricultores arrancaron enormes secciones de viñedos premium y replantaron uvas de piel gruesa y resistentes como Alicante Bouschet, que podían soportar el envío a través del país sin pudrirse.

El resultado fue un cambio masivo y duradero en la viticultura estadounidense: la Prohibición creó accidentalmente una demanda nacional de uvas resistentes y de color profundo, y cuando terminó la prohibición, los viñedos de California estaban llenos de variedades elegidas no por su sabor, sino por su supervivencia.


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02 julio 2026

Posiciòn estàndar

Si un hombre sabe más que los demás, se vuelve solitario.
Carl Jung


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23 junio 2026

Los cocodrilos

No es una buena medida de la salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
Jiddu Krishnamurti
Un grupo de turistas al visitar una granja de cocodrilos, fueron llevados a una estructura flotante en medio de una laguna rodeados de estos peligrosos animales.

El dueño de la granja de cocodrilos lanzó un desafío a todos sus invitados:
"Quien se atreva a saltar, nadar hasta el borde y sobrevivir, será galardonado con 1 millón de dólares".

El silencio fue ensordecedor y nadie se atrevió a moverse.
De repente, un hombre saltó al agua...
Desesperadamente nado hacia la orilla mientras era perseguido por los cocodrilos.

Con enorme suerte, salió de la laguna llevándose la total admiración de los otros compañeros.
El dueño de la granja de cocodrilos anunció: "Increíblemente tenemos un valiente ganador".

Después de cobrar su recompensa y que todo había terminado, la pareja volvió al hotel.
Al llegar el gerente del establecimiento le dijo:
- Lo felicito, fue muy valiente de su parte saltar.

El hombre contesto:
- ¡Yo no salté, alguien me empujo!

Su esposa sonrió y fríamente dijo:
"Sépanlo bien:
Todo, todo lo que esté hombre ha logrado ha sido gracias a que siempre lo he empujado"


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