23 febrero 2026

Qué hacer en caso de un ataque nuclear

He visto como han caído civilizaciones enteras, de las que solo han quedado pequeñas muestras, y he llegado a la conclusión de que nada que hagamos los humanos tiene importancia.
Andrés Segovia
Preparate con calma y segui estos siete pasos que pueden marcar la diferencia:

1.Refugiate de inmediato
Busca un lugar seguro, preferentemente un sótano, garaje subterráneo o edificio de concreto. Cuanto más lejos del exterior, mejor.

2.Aíslate del exterior
Cerra puertas, ventanas y sellá rendijas con trapos, cinta o plásticos para evitar la entrada de polvo radiactivo (fallout).

3.Cambiate y lavate
Si estuviste al aire libre, quítate la ropa exterior y duchate para eliminar partículas radiactivas. No uses acondicionador (puede fijar la radiación al pelo).

4.Mantenete informado
Sintoniza una radio a pilas o un dispositivo sin conexión a Internet para seguir las instrucciones oficiales. No salgas hasta que lo indiquen.

5.Protege tus vías respiratorias
Si no tenes mascarilla, cubrí nariz y boca con un paño húmedo para reducir la inhalación de partículas radiactivas.

6.Raciona alimentos y agua
Consumí solo alimentos cerrados y agua embotellada. Evita productos que hayan estado expuestos al exterior.

7.Permanece al menos 24 a 72 horas en refugio
El mayor peligro radiactivo es durante las primeras 48 horas. Quedarte adentro puede salvarte la vida. Lo ideal es permanecer encerrado dos semanas.

Compartí esta información con tu comunidad.
La preparación salva vidas. No es alarmismo, es previsión.


Que te diviertas!

22 febrero 2026

Enviado por Amazon AU Exports

Perdon por el retraso, tuve un problema en el laboratorio, todos gritaban, corrian, lloraban, ese mono me quito los anteojos... ay, jaja, esperen por favor, ¡no! no, oigan, tengo una historia graciosa ¿quieren oirla? ¡tiene hasta tema musical! ¡ahi va!.
Profesor John Frink - Los Simpson
¡Gracias Urbano por no ofrecer esta información!
Si tienen la desgracia de que hacen una compra en Amazon y les toca "Enviado por Amazon AU Exports", lo más probable es que sean los filibusteros de MailAmericas. Ahora bien, esos tipos suelen delegar el envío de última milla (el cartero que te toca el timbre a vos) en otro servicio que se llama "Urbano". Si en el seguimiento de MailAmericas aparece "LOGISTICA LIVIANA OESTE" , efectivamente son los de Urbano.

Ahora bien, si quieren seguir el tracking de Urbano entran a su página https://urbano.com.ar y ponen el tracking ID que les dio Amazon o MailAmericas Y NO SALE NADA, les dice que no ubican el paquete.
Lo que pasa es que tienen que poner adelante del tracking ID el número "4316" y buscarlo como envío Nacional. O sea, si su ID de Amazon o MailAmericas es "SEKAR0000976894", en Urbano ponen "4316SEKAR0000976894", y lo marcan como envío nacional en el form. Además los de Urbano tienen un número de teléfono, no como los de MailAmericas, es 08102228782 y ahí les responden por cualquier duda con el envío.

Puede llamar a Urbano de 10:00 a 18:00 al 0810 222 8782 y le informan todo amablemente.

https://www.urbano.com.ar/


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21 febrero 2026

Batalla de Verdún

Fotografía tomada hace 110 años, el 21 de Febrero de 1916, de soldados franceses que atacan desde su trinchera durante la Batalla de Verdún, en el este de Francia, una de las batallas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial.

El 21 de Febrero de 1916 empezó la batalla de Verdún, la mayor y más prolongada de la Primera Guerra Mundial en el frente occidental entre los ejércitos alemán y francés, con una elevada mortalidad. Los últimos estudios cifran en 377.000 las bajas en las filas francesas y 337.000 en las alemanas.

📌Allí se pronunció por primera vez el eslogan ¡No Pasarán!

Atribuido popularmente a Dolores Ibárrurri, la Pasionaria, en la defensa de Madrid durante la Guerra Civil española, lo cierto es que nació en las trincheras de Verdún en 1916. Aunque se desconoce si el autor de Ils ne passeront pas! fue Pétain o Nivelle, el eslogan tuvo éxito y fue difundido en carteles propagandísticos, con alguna variación gramatical, On ne passe pas, durante la segunda batalla del Marne en 1918.

Que descansen en Paz

20 febrero 2026

Philip Kindred Dick

El 20 de Febrero de 1974, la vida del escritor de ciencia ficción, Philip K. Dick se partió en dos. El literato se encontraba en casa aquejado de un fuerte dolor de muelas. Llamó a la farmacia para que le trajeran analgésicos y, al poco rato, sonó el timbre. Al abrir la puerta, vio a la chica que le traía el pedido. De su cuello pendía un colgante rematado con el símbolo cristiano del pez. Su visión le perturbó de tal manera que comenzó a experimentar extrañas alucinaciones de naturaleza mística.

Las imaginaciones se prolongaron durante varias semanas. Cuando cesaron, su vida (y su obra) no volvió a ser la misma. De algún modo, K. Dick murió ese día.
Philip K. Dick tuvo una de sus etapas más alucinantes en los años 70, cuando su estilo se volvió más introspectivo y psicodélico. Durante esta década, sus obras exploraron realidades fragmentadas, crisis de identidad, percepción alterada y experiencias místicas. Aquí algunas de las más psicodélicas:

"Ubik" (1969, pero influyó en los 70)
Aunque técnicamente es de finales de los 60, esta novela se adelantó a la paranoia de la década siguiente. Es una historia sobre la muerte, el tiempo distorsionado y un extraño aerosol llamado Ubik que puede ser la clave para salvar a los personajes de una realidad en colapso. Una obra maestra de la confusión metafísica.

"Una mirada a la oscuridad" (A Scanner Darkly, 1977)
Basada en las propias experiencias de Dick con las drogas y la paranoia del gobierno, es una de sus obras más viscerales.

"SIVAINVI" (VALIS, 1981, pero escrita en los 70)
Basada en la supuesta experiencia mística que Dick tuvo en 1974, esta novela es una mezcla de autobiografía, teoría de la simulación y filosofía gnóstica. El protagonista, Horselover Fat (un alter ego de Dick), intenta descifrar la naturaleza de la realidad después de recibir visiones de un dios extraterrestre a través de un rayo rosa. Es una de sus obras más complejas y filosóficas.

"Fluyan mis lágrimas, dijo el policía" (Flow My Tears, The Policeman Said, 1974)
Un thriller distópico con un protagonista que un día despierta y descubre que ha sido borrado de la existencia. Juega con la idea de la identidad, la percepción de la realidad y el control autoritario en una sociedad futurista. Tiene una estructura de pesadilla similar a "Ubik".

"Radio Libre Albemuth" (Radio Free Albemuth, escrita en los 70, publicada en 1985)
Es una versión temprana y más accesible de "VALIS", donde Dick explora la idea de un sistema de comunicación divino que intenta advertir a la humanidad sobre un régimen totalitario. Mezcla política, religión y ciencia ficción en una historia llena de paranoia y mensajes ocultos.

Antes de ese suceso, su existencia ya había sido muy agitada. Desde su nacimiento le acompañó la tragedia. Vino al mundo el 16 de Diciembre de 1928, en Chicago. Lo hizo de forma prematura y junto a su hermana melliza, que murió al cabo de pocas semanas.

En la lápida, junto al nombre de Jane Charlotte, grabaron también el suyo, incluyendo la fecha de nacimiento con un espacio en blanco a la derecha. Con los años, esta pérdida le afectó profundamente, aunque también la utilizó como excusa contra los psicólogos y psiquiatras infantiles que pronto empezó a frecuentar.

Una de las primeras causas de su creciente inestabilidad psicológica fue el divorcio de sus padres. A los cinco años, su madre, Dorothy Kindred Dick, decidió separarse de su padre, Edgar Dick, un funcionario del Departamento de Agricultura. Madre e hijo se instalaron en Berkeley (California), donde Dorothy consiguió un trabajo como administrativa.

La "capital roja" de EE UU era el sitio perfecto para ella, una mujer de ideas sufragistas y amante de la cultura. Philip creció siendo un niño regordete, taciturno y enfermizo, que pasaba los días escuchando música clásica, leyendo literatura popular y escribiendo cuentos a máquina.

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19 febrero 2026

¿Hitler en Argentina? Submarino nazi en la costa argentina - Teorias Falopa Argentinas II

El hallazgo de un submarino nazi en la costa argentina: un secreto oculto por 78 años.
El hallazgo fue validado como el más importante de la historia naval argentina, pero también abre interrogantes.
Un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial fue localizado frente a la costa argentina, a más de siete décadas de su llegada al país. El hallazgo, coordinado por el periodista e investigador Abel Basti dentro del proyecto Eslabón Perdido, abre un capítulo inédito ya que fue reconocido como el descubrimiento más importante de la historia naval argentina.
Enterrado bajo el mar durante décadas, el submarino
nazi se convirtió en una cápsula intacta de la
Segunda Guerra Mundial.

A su vez, este hallazgo frente a las costas de Quequén en la provincia de Buenos Aires, también abre interrogantes sobre los posibles planes de fuga de jerarcas nazis hacia Sudamérica en los últimos días del conflicto bélico.

El casco de 80 metros de eslora, fue identificado en aguas del Mar Argentino con tecnología de última generación. Según explicó Basti, el submarino presenta signos de haber sido deliberadamente explotado, lo que podría vincularse a un operativo de ocultamiento tras el fin de la guerra en Europa.

El descubrimiento fue confirmado en 2022 por la Prefectura Naval Argentina y el Servicio de Hidrografía Naval, que incorporaron la nave al Derrotero Argentino y a las cartas náuticas oficiales. De esta manera, el hallazgo dejó de ser un simple rumor y pasó a integrar los registros marítimos del país.

El proyecto Eslabón Perdido, integrado por investigadores y voluntarios, se dedica a localizar naufragios no registrados y a reconstruir su historia mediante archivos históricos, diarios de época y relatos de pescadores. Para este caso se utilizó sonar de barrido lateral y un vehículo submarino remoto (ROV), herramientas que permitieron obtener imágenes precisas sin alterar el lugar.

Reconocimiento local y respaldo institucional
Antes de obtener repercusión nacional, el proyecto recibió apoyo de los municipios de Necochea y Lobería, además de instituciones como la Junta Vecinal de Arenas Verdes, la Asociación Amigos del Museo y Archivo Histórico de Necochea y el Museo La Lobería Grande. Estas entidades colaboraron con recursos, contactos y testimonios que resultaron claves para sostener la búsqueda en la zona.

El Senado de la Nación aprobó un respaldo institucional al proyecto, quedando pendiente la confirmación del Poder Ejecutivo. Esta medida permitiría profundizar la investigación y difundir los resultados a nivel internacional. Con ello, Quequén y Necochea se posicionan como epicentro de un hallazgo con relevancia científica y proyección mundial.

Un hecho sin precedentes en la historia naval argentina
El descubrimiento de este submarino alemán constituye un acontecimiento único en la historia naval del país. A diferencia de otros naufragios documentados, como el bergantín goleta Republicano o la corbeta británica Swift, el caso no tenía registro previo ni antecedentes en archivos oficiales.

El hallazgo no solo aporta información sobre el tránsito de embarcaciones durante la posguerra, sino que también revive teorías sobre operativos de escape del régimen nazi hacia Sudamérica. Para los investigadores, la evidencia de explosiones controladas en el casco sería una pista de que la nave no se hundió por accidente, sino como parte de un plan cuidadosamente diseñado.

Más allá de las hipótesis históricas, el descubrimiento pone sobre la mesa la importancia de los proyectos interdisciplinarios que combinan saberes académicos, memoria oral y tecnología de vanguardia. La localización del submarino nazi no solo enriquece la historia argentina, sino que también coloca al país en el centro de una investigación que despierta interés en el ámbito internacional.


Alberto, Carlos, Patagonia el confín secreto del Grial.
http://www.diagonales.com/sociedad/195877-nota-195877-patagonia-el-confin-secreto-del-santo-grial.html

Video Templarios en América - History Latinoamérica



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18 febrero 2026

¿Qué se servía en la mesa de las primeras civilizaciones?

Nuevos hallazgos brindan pistas sobre el pan que se consumía hace 8 mil años. Las formas en que se producían alimentos y bebidas, sus similitudes y diferencias con la actualidad.
El olor a pan recién horneado que sale de los comercios es fascinante. Esto que se percibe al caminar frente a una panadería en la actualidad pasa hace miles de años. Según un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona quienes publicaron sus hallazgos recientes en la revista Scientific Reports, el pan se realizaba en la Alta Mesopotamia durante el Neolítico Tardío, entre los años 6400 y 5900 a.C. Desde la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ te invitamos a un recorrido por los manjares que se consumían en tiempos pretéritos.

La Alta Mesopotamia constituye el área que se encuentra entre los ríos Éufrates y Tigris en Irak y se extiende hasta Bagdad. En ese sitio, precisamente, los investigadores españoles encontraron rastros que indicaban que el horneado de pan ya se realizaba hace más de 8 mil años. Según los especialistas, se obtenían masas simples de harinas de cereales y se usaban bandejas de cerámica conocidas como "husking trays" o bandejas de descascarillado.

En las ciudades de Mezraa Teleilat, Akarçay Tepe y Tell Sabi Abyad se hallaron restos correspondientes a trece bandejas de descascarillado y, de acuerdo a los residuos orgánicos presentes en ellas, los especialistas afirman que allí se habrían horneado lo que hoy se conoce como focaccia. En este pan aireado se habrían incluido también ingredientes como aceite o manteca de cerdo. Las evidencias de las bandejas y los rastros orgánicos refuerzan también la teoría de la existencia de diversas recetas para llegar a panes diferentes y contribuye al conocimiento de las tradiciones culinarias de las primeras comunidades agrícolas.

EN LA ANTIGÜEDAD TAMBIÉN SE BEBÍA
En Egipto y la Mesopotamia se producía cerveza. Esta bebida era consumida por personas de cualquier edad y clase social y se usaba como alimento, remedio o sustento para ceremonias religiosas.

Según registros arqueológicos la cerveza se conoce hace 13 mil años. Sin embargo, su producción a gran escala llegó con el establecimiento de las comunidades agrícolas, ya que los elementos con los que se fabricaba la popular bebida eran los mismos con los que se fabricaba el pan. El sabor variaba según el lugar, por ejemplo, en Egipto la endulzaban con higos y miel.

Aunque suene extraño, era más seguro tomar cerveza que tomar agua: la primera tenía alcohol y se reducía el crecimiento de microorganismos mientras que el agua provenía de ríos y era más susceptible a la presencia de bacterias y agentes que provocaban enfermedades. En Egipto la producción la realizaba el Estado y se usaba como pago por la realización de algunos trabajos. Se la bebía también por placer, por lo que una que otra resaca no era rara en la tierra de los faraones.

Por otra parte, un grupo de científicos chinos determinaron, gracias a estudios genéticos, que los cultivos de uvas se realizan hace unos 11 mil años. Los resultados se publicaron en un artículo de la revista Science y revelan que el vino se produce y se toma desde aquellos años. Las regiones donde se producía se ubicaban al sur del Cáucaso, una zona que se extiende entre Georgia, Turquía, Armenia e Irán. Aunque en Egipto la cerveza era más popular, también se producía y se tomaba vino.

Desde que existe el fuego, existe la cocina y desde que se estableció la agricultura aparecieron las bebidas alcohólicas. Si bien las bebidas y los alimentos no se producían ni se saboreaban como en el presente, hoy se sabe que las civilizaciones antiguas disfrutaban de una mesa bien servida.

(Fuente: Nadia Chiaramoni para agencia.unq.edu.ar)


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17 febrero 2026

Agricultura tras una guerra nuclear

Quien controla el suministro de alimentos controla a la gente; quien controla la energía puede controlar continentes enteros; quien controla el dinero puede controlar el mundo.
Henry Kissinger
¿Y si no alcanza con sobrevivir? Lo que pasaría con la agricultura tras una guerra nuclear
Una guerra nuclear no termina con la explosión: ahí apenas empieza. Un nuevo estudio advierte cómo el maíz -y con él, buena parte de la producción global de alimentos- colapsaría durante más de una década. Y propone una solución tan simple como urgente.

Hasta hace poco, hablar de una guerra nuclear parecía cosa del pasado. Pero los hechos recientes entre Israel y Palestina se empecinan en recordarnos lo frágil que es la paz. Entre conflictos bélicos que escalan, amenazas veladas y demostraciones de poder, vuelve a asomarse una pregunta incómoda: ¿y si una bomba nuclear realmente estalla?

Ahora bien, si eso ocurriera, el problema no sería solo la destrucción inmediata. Un estudio reciente liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania fue más allá del hongo radioactivo y las ruinas. Con modelos matemáticos, simulaciones de cultivos y una pizca de pesimismo realista, los científicos mostraron qué le pasaría al maíz -y por extensión, al sistema alimentario global- si una guerra nuclear desatara un invierno planetario.
Porque sí: sobrevivir a las explosiones no garantiza sobrevivir al clima que vendría después.

Un invierno sin nieve, pero sin comida
La idea de un invierno nuclear no es nueva. Este tipo de bombas, además de devastar ciudades, generan incendios masivos que lanzan hollín a la atmósfera. Ese hollín oscurece el cielo, bloquea parcialmente la luz solar y enfría la superficie terrestre durante años. Y no estamos hablando de un par de grados: las temperaturas caerían lo suficiente como para poner en jaque a los cultivos, incluso en regiones que hoy producen abundancia.

Lo interesante (o escalofriante) es que ahora contamos con herramientas para cuantificar ese impacto. Los investigadores usaron Cycles, un modelo de agroecosistemas desarrollado en Penn State, que simula el crecimiento de cultivos teniendo en cuenta clima, suelo y otros factores ambientales. A ese modelo le sumaron el efecto de la radiación ultravioleta (UV-B), que aumentaría por la destrucción del ozono, y la capacidad de los cultivos para adaptarse a ciclos más cortos de maduración en condiciones frías.
El resultado: un catálogo de escenarios posibles, que van de lo alarmante a lo catastrófico.

Del 7 % al 87 %: cómo se desploma el maíz
El maíz es el cultivo más sembrado del mundo y funciona como un buen centinela de la agricultura global. En una guerra nuclear regional, que libere unas 5 toneladas de hollín a la atmósfera, la producción mundial de maíz podría caer un 7 %. Ese valor, que a simple vista puede parecer manejable, sería suficiente para desestabilizar mercados y agravar la inseguridad alimentaria en muchas regiones.

Pero si hablamos de una guerra a gran escala, con 150 o más toneladas de hollín en la atmósfera, la caída podría llegar al 80 %, y la recuperación demoraría de 7 a 12 años. Si se suma el impacto de la radiación UV-B, que dañaría los tejidos vegetales y reduciría la fotosíntesis, la caída total de la producción alcanzaría un 87 %. En total, el estudio simuló seis escenarios de guerra nuclear con diferentes inyecciones de hollín.

Y cada uno de esos escenarios, vale recordarlo, no incluyen las consecuencias sociales, logísticas y políticas de un mundo que intenta alimentarse entre ruinas.

El plan B: resiliencia en sobres
Entre tanta oscuridad (literal y figurada), el estudio propone una idea concreta: crear kits de resiliencia agrícola. Se trata de paquetes que incluyen semillas de cultivos adaptados a climas fríos y ciclos cortos, seleccionadas según la región. También incorporan tecnología agrícola específica que permita sostener la producción en condiciones transitorias, mientras se recuperan las cadenas de suministro y la infraestructura.

En otras palabras: tener preparados, de antemano, los recursos mínimos para garantizar que pueda seguir creciendo algo. No en cualquier parte, no en abundancia, pero lo suficiente como para no agregar hambruna a la lista de horrores.

Durante la recuperación, elegir variedades de maíz que se adapten mejor a los cambios térmicos o de luz podría aumentar la producción un 10 % frente a no hacer ningún cambio.
Eso sí, los propios autores del estudio son escépticos respecto de que haya voluntad política global para armar estos kits de forma masiva. Por eso insisten en la importancia de visibilizar el problema. Porque si nadie lo nombra, nadie lo prepara.

Agricultura de emergencia... también para volcanes
Aunque el disparador del estudio fue la amenaza nuclear, sus conclusiones van más allá. Una erupción volcánica gigante también podría inyectar hollín en la atmósfera y enfriar el planeta durante años, como ocurrió tras la erupción del Tambora en 1815, que provocó el "año sin Verano" en el hemisferio norte.

La propuesta de kits de resiliencia puede servir no solo para sobrevivir al absurdo humano, sino también a los caprichos de la geología.
Es incómodo, pero necesario. Como señalaron los autores del estudio, no se trata de fomentar el miedo, sino de entender que la preparación es una forma de resiliencia. Si alguna vez -ojalá nunca- el mundo se oscurece, que al menos no nos agarre sin alimentos.

Referencia de la noticia:
Yuning Shi, Felipe Montes, Francesco Di Gioia, et.al. Adapting agriculture to climate catastrophes: the nuclear winter case. Environmental Research Letters.


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