![]() |
| ¡Otro cliente satisfecho! |
Otro eslabón de la campaña britanica anti-Argentina es la organización en Bristol (UK) dice representar a la “Nación Mapuche”. Según sus propias publicaciones, el “territorio ancestral” que reclama incluye las Islas Malvinas y la Antártida Argentina.
Se llama Mapuche International Link (MIL). Funciona desde 1996 en el n° 6 de Lodge Street, Bristol, como continuadora del “Comité Exterior Mapuche” creado en 1978. Hasta acá, nada ilegal. Lo interesante viene ahora.
Su conducción: Edward James, Colette Linehan, Madeline Stanley, Fiona Waters, Gerald Colfer... casi todos ciudadanos británicos. El único mapuche es su secretario general, Reynaldo Mariqueo, radicado en Inglaterra desde los años 70. ¿Cómo llega una ONG de Bristol a la ONU?
Lo hizo a través de “Auspice Stella”, entidad con estatus consultivo ante el ECOSOC. ¿Y quién creó Auspice Stella? Los “pretendientes al trono” del autodenominado Reino de la Araucanía y la Patagonia. Sí, leyó bien: un “reino”.
Ese “reino” lo inventó en 1860 un aventurero francés, Orélie Antoine de Tounens. Ningún Estado lo reconoció jamás. En 1873 la justicia de París ya había establecido que no acreditaba condición soberana alguna. Su actual “pretendiente” también es francés.
Mariqueo fue nombrado en 2010 “conde de Lul-lul Mawidha” y “encargado de Asuntos Exteriores” del reino. Y admitió públicamente que el reino fue una herramienta importante para obtener el estatus ante la ONU. Lo dijo él, no yo.
Ahora, el dato central: el mapa. Para la organización de Bristol, el “territorio ancestral” abarca todo lo que está al sur del Bío-Bío en Chile y de los ríos Salado y Colorado en Argentina. E incluye Malvinas y la Antártida.
Pensemos un segundo. Una organización con sede en Inglaterra, conducida por británicos, sostiene que Malvinas y la Antártida no son argentinas… sino de una “nación” cuyo “reino” encabeza un francés. ¿A quién beneficia esa triangulación? No a la Argentina... Jurídicamente no es inocuo: la Resolución 2065 (XX) de la ONU reconoce una disputa de soberanía BILATERAL entre Argentina y el Reino Unido. Introducir un tercer “reclamante” artificial diluye nuestro título y erosiona el principio de integridad territorial.
Seamos rigurosos: en 2017 se afirmó que esta ONG financiaba a la RAM. Nunca se exhibió prueba documental ni hubo confirmación judicial pública. La organización lo negó. No necesito esa afirmación: los hechos documentados alcanzan y sobran.
Y algo fundamental: esto NO es contra los pueblos originarios. Las propias comunidades mapuches de la Patagonia rechazaron la “monarquía” y la representación que Bristol se atribuye. Defiendo el art. 75 inc. 17 CN y deslindo su causa legítima de una apropiación extranjera.
El contexto lo explica todo: base militar en Mount Pleasant, licencias pesqueras sobre nuestra zona económica, petróleo en Sea Lion, proyección antártica. Académicos británicos lo reconocen: en 1982 defendieron las islas por intereses estratégicos de largo plazo en recursos.
Mientras tanto, el Reino Unido veta la recomposición militar argentina. Una Argentina condicionada no puede discutir el statu quo del Atlántico Sur. Esa es la ecuación completa. Y por eso ninguna pieza del tablero es casual.
Por eso presento un pedido de informes al Poder Ejecutivo: ¿qué hizo la Cancillería ante el ECOSOC sobre el estatus de Auspice Stella? ¿Protestó los mapas que incluyen Malvinas? ¿Qué prueba sustenta el RePET? La Res. 1996/31 del ECOSOC permite retirar ese estatus. Hay que usarla.
Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. La soberanía no se negocia, no se terceriza y no se disfraza de causa ajena. La integridad territorial es un mandato constitucional permanente e irrenunciable.
Probemos la hipótesis del “atrevido mentiroso”, punto por punto
1.El CLCS, 2016. La Comisión de las Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental aprobó la presentación de Argentina de 2009 en marzo de 2016 para todas las áreas no en disputa. Para el segmento de las Malvinas, aplicó el Anexo I de sus propias Reglas de Procedimiento: la Comisión no examina zonas sujetas a una disputa de soberanía. Lo que omite: la regla idéntica se aplicó contra Gran Bretaña — la presentación del Reino Unido de 2009 para esa misma plataforma fue igualmente apartada tras la objeción de Argentina. Un organismo técnico de la ONU trató formalmente el área como disputada entre dos Estados, lo que derrumba la línea oficial de Londres de que “no existe disputa de soberanía”, y aterriza directamente en la Resolución GA 2065 (XX), que reconoce la disputa y llama a una negociación bilateral. Citó, como una victoria, una decisión cuya premisa entera es que el título de Gran Bretaña está en disputa.
2.“Restablecimiento de soberanía” presupone soberanía. Todo el registro previo de Gran Bretaña hasta 1833 son ocho años en Port Egmont, un pequeño puesto en la isla Saunders, abandonado voluntariamente en 1774 — mientras España administró el archipiélago de manera continua desde Puerto Soledad a través de 32 gobernadores sucesivos (1767–1811), y Gran Bretaña se comprometió en la Convención de Nootka Sound de 1790 a no establecerse en las islas adyacentes a la América del Sur española. Argentina sucedió a España (uti possidetis juris), tomó posesión pública formal en 1820 (Jewett, fragata Heroína — reportado en The Times sin una palabra de protesta), nombró comandantes, otorgó concesiones y creó el Mando Político-Militar bajo Vernet en 1829. Gran Bretaña firmó el Tratado de Amistad de 1825 con Buenos Aires sin una sola reserva, y produjo su primera protesta solo en 1829. Nueve años de silencio no son soberanía.
3.Enero de 1833 tiene un nombre. HMS Clio (Capt. Onslow), respaldado por HMS Tyne, entregó un ultimátum en Puerto Soledad el día 2, arrió la bandera argentina el día 3, y forzó la salida del bergantín Sarandí con las autoridades y guarnición argentina bajo amenaza de fuerza superior — en tiempos de paz, contra un socio de tratado, sobre un asentamiento aún recuperándose de la redada del USS Lexington y una revuelta de guarnición semanas antes. Remover las autoridades de un Estado a punta de pistola es una expulsión militar independientemente de si se dispara o no; la población que hoy invoca la “autodeterminación” fue implantada después, bajo la bandera del ocupante.
4.La ley desde entonces. Argentina protestó en Londres desde 1833 y nunca paró — lo que es exactamente por qué ninguna prescripción se consolidó jamás. La Asamblea General: Res. 1514 (XV) §6 (integridad territorial), Res. 2065 (XX) (una situación colonial y una disputa de soberanía; los “intereses”, no los “deseos”, de los habitantes), Res. 31/49 (ningún cambio unilateral mientras la disputa está pendiente). La Asamblea ha rechazado cada intento de aplicar la autodeterminación aquí, votando expresamente en contra de las enmiendas del Reino Unido en 1985. Y Gran Bretaña misma acaba de mostrar cómo terminan los títulos de la era colonial: tras la opinión de la CIJ de 2019 sobre Chagos, Londres firmó la soberanía a Mauricio en 2025.
La geografía tampoco se movió nunca: las islas emergen de la plataforma continental de Argentina, a unos 500 km de la Patagonia y 13.000 km de Gran Bretaña.
La realidad duele. El registro duele más
Marcela Pagano
Post relacionados:
Que te diviertas!
Se llama Mapuche International Link (MIL). Funciona desde 1996 en el n° 6 de Lodge Street, Bristol, como continuadora del “Comité Exterior Mapuche” creado en 1978. Hasta acá, nada ilegal. Lo interesante viene ahora.
Su conducción: Edward James, Colette Linehan, Madeline Stanley, Fiona Waters, Gerald Colfer... casi todos ciudadanos británicos. El único mapuche es su secretario general, Reynaldo Mariqueo, radicado en Inglaterra desde los años 70. ¿Cómo llega una ONG de Bristol a la ONU?
Lo hizo a través de “Auspice Stella”, entidad con estatus consultivo ante el ECOSOC. ¿Y quién creó Auspice Stella? Los “pretendientes al trono” del autodenominado Reino de la Araucanía y la Patagonia. Sí, leyó bien: un “reino”.
Ese “reino” lo inventó en 1860 un aventurero francés, Orélie Antoine de Tounens. Ningún Estado lo reconoció jamás. En 1873 la justicia de París ya había establecido que no acreditaba condición soberana alguna. Su actual “pretendiente” también es francés.
Mariqueo fue nombrado en 2010 “conde de Lul-lul Mawidha” y “encargado de Asuntos Exteriores” del reino. Y admitió públicamente que el reino fue una herramienta importante para obtener el estatus ante la ONU. Lo dijo él, no yo.
Ahora, el dato central: el mapa. Para la organización de Bristol, el “territorio ancestral” abarca todo lo que está al sur del Bío-Bío en Chile y de los ríos Salado y Colorado en Argentina. E incluye Malvinas y la Antártida.
Pensemos un segundo. Una organización con sede en Inglaterra, conducida por británicos, sostiene que Malvinas y la Antártida no son argentinas… sino de una “nación” cuyo “reino” encabeza un francés. ¿A quién beneficia esa triangulación? No a la Argentina... Jurídicamente no es inocuo: la Resolución 2065 (XX) de la ONU reconoce una disputa de soberanía BILATERAL entre Argentina y el Reino Unido. Introducir un tercer “reclamante” artificial diluye nuestro título y erosiona el principio de integridad territorial.
Seamos rigurosos: en 2017 se afirmó que esta ONG financiaba a la RAM. Nunca se exhibió prueba documental ni hubo confirmación judicial pública. La organización lo negó. No necesito esa afirmación: los hechos documentados alcanzan y sobran.
Y algo fundamental: esto NO es contra los pueblos originarios. Las propias comunidades mapuches de la Patagonia rechazaron la “monarquía” y la representación que Bristol se atribuye. Defiendo el art. 75 inc. 17 CN y deslindo su causa legítima de una apropiación extranjera.
El contexto lo explica todo: base militar en Mount Pleasant, licencias pesqueras sobre nuestra zona económica, petróleo en Sea Lion, proyección antártica. Académicos británicos lo reconocen: en 1982 defendieron las islas por intereses estratégicos de largo plazo en recursos.
Mientras tanto, el Reino Unido veta la recomposición militar argentina. Una Argentina condicionada no puede discutir el statu quo del Atlántico Sur. Esa es la ecuación completa. Y por eso ninguna pieza del tablero es casual.
Por eso presento un pedido de informes al Poder Ejecutivo: ¿qué hizo la Cancillería ante el ECOSOC sobre el estatus de Auspice Stella? ¿Protestó los mapas que incluyen Malvinas? ¿Qué prueba sustenta el RePET? La Res. 1996/31 del ECOSOC permite retirar ese estatus. Hay que usarla.
Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. La soberanía no se negocia, no se terceriza y no se disfraza de causa ajena. La integridad territorial es un mandato constitucional permanente e irrenunciable.
Probemos la hipótesis del “atrevido mentiroso”, punto por punto
1.El CLCS, 2016. La Comisión de las Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental aprobó la presentación de Argentina de 2009 en marzo de 2016 para todas las áreas no en disputa. Para el segmento de las Malvinas, aplicó el Anexo I de sus propias Reglas de Procedimiento: la Comisión no examina zonas sujetas a una disputa de soberanía. Lo que omite: la regla idéntica se aplicó contra Gran Bretaña — la presentación del Reino Unido de 2009 para esa misma plataforma fue igualmente apartada tras la objeción de Argentina. Un organismo técnico de la ONU trató formalmente el área como disputada entre dos Estados, lo que derrumba la línea oficial de Londres de que “no existe disputa de soberanía”, y aterriza directamente en la Resolución GA 2065 (XX), que reconoce la disputa y llama a una negociación bilateral. Citó, como una victoria, una decisión cuya premisa entera es que el título de Gran Bretaña está en disputa.
2.“Restablecimiento de soberanía” presupone soberanía. Todo el registro previo de Gran Bretaña hasta 1833 son ocho años en Port Egmont, un pequeño puesto en la isla Saunders, abandonado voluntariamente en 1774 — mientras España administró el archipiélago de manera continua desde Puerto Soledad a través de 32 gobernadores sucesivos (1767–1811), y Gran Bretaña se comprometió en la Convención de Nootka Sound de 1790 a no establecerse en las islas adyacentes a la América del Sur española. Argentina sucedió a España (uti possidetis juris), tomó posesión pública formal en 1820 (Jewett, fragata Heroína — reportado en The Times sin una palabra de protesta), nombró comandantes, otorgó concesiones y creó el Mando Político-Militar bajo Vernet en 1829. Gran Bretaña firmó el Tratado de Amistad de 1825 con Buenos Aires sin una sola reserva, y produjo su primera protesta solo en 1829. Nueve años de silencio no son soberanía.
3.Enero de 1833 tiene un nombre. HMS Clio (Capt. Onslow), respaldado por HMS Tyne, entregó un ultimátum en Puerto Soledad el día 2, arrió la bandera argentina el día 3, y forzó la salida del bergantín Sarandí con las autoridades y guarnición argentina bajo amenaza de fuerza superior — en tiempos de paz, contra un socio de tratado, sobre un asentamiento aún recuperándose de la redada del USS Lexington y una revuelta de guarnición semanas antes. Remover las autoridades de un Estado a punta de pistola es una expulsión militar independientemente de si se dispara o no; la población que hoy invoca la “autodeterminación” fue implantada después, bajo la bandera del ocupante.
4.La ley desde entonces. Argentina protestó en Londres desde 1833 y nunca paró — lo que es exactamente por qué ninguna prescripción se consolidó jamás. La Asamblea General: Res. 1514 (XV) §6 (integridad territorial), Res. 2065 (XX) (una situación colonial y una disputa de soberanía; los “intereses”, no los “deseos”, de los habitantes), Res. 31/49 (ningún cambio unilateral mientras la disputa está pendiente). La Asamblea ha rechazado cada intento de aplicar la autodeterminación aquí, votando expresamente en contra de las enmiendas del Reino Unido en 1985. Y Gran Bretaña misma acaba de mostrar cómo terminan los títulos de la era colonial: tras la opinión de la CIJ de 2019 sobre Chagos, Londres firmó la soberanía a Mauricio en 2025.
La geografía tampoco se movió nunca: las islas emergen de la plataforma continental de Argentina, a unos 500 km de la Patagonia y 13.000 km de Gran Bretaña.
La realidad duele. El registro duele más
Marcela Pagano
Post relacionados:
- El Reino Unido desplegó armas nucleares en la guerra de Malvinas
- Las Islas Malvinas y el empréstito Baring Brothers
- Operación Impensable
- El ataque al Belgrano: Explicando lo inexplicable
- Juegos de Guerra
- Campaña anti-argentina británica
- Fósforos de larga duración para tormentas
- Capitán Cirujano Rick Jolly
- Estación científica argentina Corbeta Uruguay: Operación Keyhole
- Vimanas: Guerra atómica hace 13.000 años
- Vasili Arkhipov evito una guerra nuclear
- Qué hacer en caso de un ataque nuclear
- Las misteriosas Islas Aurora
- Los escudos de las Islas Malvinas
- Avión de caza sin cola (Horten Ho X supersónico de 1949)
- El misil Horten
- Reimar Horten y las Alas Volantes
Que te diviertas!













