02 noviembre 2026

Felicidad

No es a la muerte a lo que el hombre debe temer, sino a no empezar a vivir.
Marco Aurelio


Que te diviertas!

01 noviembre 2026

Paracord el cordón versátil y resistente para tus proyectos

No hay casi nada en este mundo que otra persona no pueda hacer un poco peor y venderlo un poco más barato. La persona que compra únicamente por el precio es su víctima legal...
John Ruskin
Descubre el fascinante mundo del paracord, un material versátil y duradero. Conoce su historia, usos populares y consejos para trabajar con él.

Resistencia y versatilidad. Si eres una aficionado de las actividades al aire libre, sabes que esos dos conceptos son básicos cuando buscas equipamiento, ya que tienes que estar preparado para lo probable y lo improbable.

¿Qué es el Paracord?
El paracord, abreviatura de «parachute cord» (cordón de paracaídas), es un tipo de cuerda resistente y duradera originalmente utilizada en la industria militar. El paracord está compuesto por una cubierta externa de nylon trenzado y un núcleo interno compuesto por varios hilos individuales. Esta construcción única le brinda al paracord una resistencia excepcional y lo convierte en un material confiable en diversas situaciones.

Historia y Orígenes del Paracord
El paracord tiene sus raíces en el campo de batalla, donde se utilizaba como una cuerda de paracaídas confiable para los soldados durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, muchos soldados comenzaron a llevar consigo el paracord y descubrieron su utilidad en diversas situaciones de supervivencia y bricolaje. Con el tiempo, el paracord se ha convertido en una opción popular no solo para el ejército, sino también para los entusiastas de actividades al aire libre, artesanos y amantes de la moda.

Tipos y Variaciones del Paracord
Hoy en día, existe una amplia gama de tipos y variaciones de paracord disponibles en el mercado. El paracord estándar generalmente tiene una resistencia mínima de 550 libras (249 kg), lo que lo convierte en una opción confiable para la mayoría de las aplicaciones. Sin embargo, también puedes encontrar paracord de menor resistencia, como el paracord de 325 libras (147 kg), que es más ligero y adecuado para proyectos de bricolaje más livianos. Además, hay paracord con diseños y colores llamativos que permiten una mayor personalización en tus proyectos.

Paracord: la cuerda de máxima resistencia
El paracord es una cuerda realizada a base de nylon, que también puede denominarse como paracord 550 o paracord III, cuyo origen está en el paracaidismo militar, concretamente entre los paracaidistas de la II Guerra Mundial que una vez aterrizaban, cortaban la cuerda y la guardaban para otros usos.
Este cordón ofrecía una relación resistencia – peso tal, que empezó a utilizarse entre los paracaidistas del ejército, pero rápidamente se popularizó en otras unidades militares y terminó extendiéndose también entre los civiles.

¿Cómo distinguir una cuerda de paracord?
Una cuerda de nylon, no es una cuerda paracord. Pese a esto, se puede encontrar con gran facilidad modelos de «cuerda paracord» que no cumplen los requisitos que permiten otorgarle tal denominación. Esta distinción es muy importante porque el paracord se tiende a utilizar en situaciones de alto riesgo y un fallo, puede suponer un importante riesgo.
Para que una cuerda sea de Paracord debe tener una malla tubular cuyo núcleo debe contener 7 cuerdas trenzadas que estén formadas por 3 hebras cada una. Esto se traduce en que una cuerda paracord es, de media, 3 veces más resistente que cualquier cuerda de nylon.
Asimismo, la cuerda de paracord tiene una mayor flexibilidad que el nylon estándar, pudiendo multiplicar su tamaño en caso de necesidad, y adaptarse con gran sencillez a diferentes escenarios.

Usos del paracord
Actualmente son muchos los usos que se le puede dar al paracord. Por eso, existen hasta 4 niveles de calidad del paracord, más o menos profesionales, que te recomendamos elegir, en función del nivel de resistencia que necesites.

Cómo Elegir el Paracord Adecuado
A la hora de elegir el paracord adecuado para tus proyectos, es importante tener en cuenta algunos factores clave. Primero, debes considerar la resistencia necesaria para la aplicación específica. Si estás haciendo una pulsera decorativa, es posible que no necesites la máxima resistencia de 550 libras (249 kg). Además, verifica la calidad del paracord, asegurándote de que esté fabricado con materiales duraderos y resistentes.
  1. ¿El paracord es resistente al agua? Sí, el paracord está hecho de nailon, lo que lo hace resistente al agua. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la exposición continua al agua y la humedad pueden afectar su durabilidad a largo plazo.
  2. ¿El paracord se puede cortar fácilmente? El paracord es muy resistente, pero se puede cortar con herramientas afiladas, como cuchillos o tijeras. Siempre tene precaución al manipularlas.
  3. ¿Puedo usar el paracord para actividades de escalada? No se recomienda utilizar el paracord como cuerda principal para actividades de escalada. El paracord no cumple con los estándares de seguridad específicos para la escalada. Es mejor utilizar cuerdas diseñadas y certificadas para ese propósito (cordino y sogas de escalada).
  4. ¿El paracord viene en diferentes espesores? Sí, el paracord está disponible en diferentes espesores. El estándar más común es el paracord tipo III, que tiene un diámetro de aproximadamente 4 mm. Sin embargo, también hay paracord más delgado y más grueso, según las necesidades específicas de tu proyecto.
  5. ¿Es seguro para los niños usar paracord en proyectos de manualidades? Sí, el paracord es seguro para que los niños lo utilicen en proyectos de manualidades. Sin embargo, es importante supervisar a los niños mientras trabajan con herramientas afiladas o realizan nudos más complicados. También se recomienda que los niños utilicen paracord de menor resistencia para proyectos más livianos.
¡Espero que esta guía sobre el paracord te haya sido útil! Disfruta explorando las infinitas posibilidades que ofrece este versátil material. Recorda siempre practicar técnicas de seguridad al trabajar con paracord y divertite creando proyectos únicos y funcionales.


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31 octubre 2026

TSAR: La Bomba Mas Grande Jamas Construida

El 30 de Octubre de 1961, la arma más grande construida por la humanidad fue echa estallar sobre la isla de Novaya Zemlya en el mar ártico. El dispositivo fue nombrado como “Ivan” (Bomba del Zar, bomba Emperador, El Emperador de las bombas, RDS-220 o RDS-202), una bomba de fusión de hidrógeno que fue construida en solamente quince semanas por los ingenieros en la URSS, usando componentes disponibles de otras armas nucleares.
Fue pensado como exhibición de la superioridad soviética durante la guerra fria con los Estados Unidos. Los rusos habían levantado el muro de Berlín dos meses antes, y acababan de terminar tres años de pruebas atmosférica de armas nucleares. Antes de Ivan, la explosión más grande que se había visto en el mundo era de 15 megatones.

El arma terminada pesó 27 toneladas, y aunque estaba desarrollada para ser aerotransportada era demasiado grande para caber dentro de la bahía de bombas del bombardero soviético más grande de esa era, el Tu-95. Por lo tanto, un Tu-95 fue modificado especialmente para dicha tarea, incluyendo el retiro de las puertas de la bahía de bombas para permitir que la bomba sobresalga, también el avión tenia una capa de una pintura reflexiva especial para reducir al mínimo el daño por calor que sostendría luego de la explosión. A Ivan también se le adoso un paracaídas para evitar que descienda demasiado rápido, dándole así al bombardero un tiempo adecuado para salir del alcance de la ráfaga.

Mucho del análisis matemático del arma fue pasado por alto, y las valoraciones fueron tomadas de otras bombas ya utilizadas. Esto condujo incertidumbre sobre el funcionamiento del sistema, sumado a las modificaciones de diseño de última hora. A pesar de las dudas e incertidumbres, el 30 de Octubre de 1961 el Tu-95 dejo caer a Iván de una altitud de 10.500 metros sobre la zona de prueba nuclear de la bahía de Mityushikha en Novaya Zemlya. Los censores barométricos a bordo de la arma detonaron la bomba en aproximadamente 4.000 metros a las 11:32.
A pesar de el tiempo nublado, el flash de la luz fue visible hasta 1.000 kilómetros de distancia, aunque el sonido de la ráfaga alcanzaría esa distancia varios minutos después. La bola de fuego gigante se alzo cerca de 64.000 metros en el aire, y 100 kilómetros de diámetro de extremo a extremo, lanzando violentamente un poder más explosivo 3800 bombas de Hiroshima y equivalente a cincuenta millones de toneladas métricas de TNT. A cientos kilómetros del punto cero el calor de la explosión habrían infligido quemaduras de terceras grado, incluyendo la destrucción total de las estructuras de madera y algunas ventanas rotas en Finlandia. La onda de choque atmosférica de la explosión viajó alrededor de la tierra tres veces antes de que se disipó.
La nube en forma de hongo se estiró sesenta kilómetros en el cielo, y tenía un diámetro de cerca de cuarenta kilómetros. La ionización de la explosión interrumpió las radiocomunicaciones para mas de una hora.

La Bomba del Zar, o Tsar Bomba, es el dispositivo energético más potente jamás usado. En las bombas de hidrógeno comunes la energía se libera por fisión, y también por fisión secundaria, lo que hace mucho más poderosa la explosión.

Una pocas hora después de la explosión, enviaron un equipo a la zona cero para tomar fotografías. Un testigo comento: “La superficie de tierra de la isla se había nivelado, se había barrido a tal punto que parecía una pista de patinaje. No hay un rastro de la desigualdad en el de tierra… El análisis de la explosión demostró que el área de la destrucción completa tenía un radio de 25 kilómetros de la zona cero.

En el punto de caída, la zona cero, el cien por cien de las personas mueren por el fuego y la explosión al instante. Es el área de máximo daño y todo queda reducido a cenizas. Sería el punto de la bola de fuego. Otra zona sería el área de explosión, donde el 70% de la población muere también al instante, afectaría a un radio de más de 30 km.

Hasta casi 75 km desde el punto de caída habría alta radiación térmica. Las personas sufrirían quemaduras de tercer grado en la piel si sobrevivieran, daños en el sistema nervioso. La ola de calor hace que todo se incendie, la madera, la ropa, el papel, los plásticos. El calor sería tan intenso como para causar quemaduras de primer y segundo grado.

En un radio de hasta 100 km desde el punto de la explosión, con la bola de fuego expandiéndose, ésta hace retroceder el aire circundante, creando una onda de choque. En esa zona, la estructura de los edificios permanecerá intacta, pero las ventanas se romperán por la presión.

¿Qué pasa después? Entre el 50% y el 90% de quienes sobrevivan al calor y al impacto, sufrirían en unas horas o semanas una muerte dolorosa por envenenamiento por radiación: náuseas y fatiga, el pelo se cae y los glóbulos blancos morirían, aumentando el riesgo de cualquier infección.

La lluvia radiactiva puede permanecer en el medio ambiente durante décadas. Los cultivos absorberían la radiación y la transmitirían a los animales, incluido el ganado. Los niños y los bebés podrían desarrollar hipotiroidismo y cáncer de manera habitual.

Naturalmente, los Estados Unidos se sintieron humillados. Los E.E.U.U. pronto siguieron el juego con una serie extensa de pruebas de armas nucleares.

Ivan- designado tambien “Tsar Bomba” o “rey de bombas” - fue diseñado originalmente para rendir una explosión de 100 megatones, pero los soviéticos decidieron que tal ráfaga crearía un riesgo demasiado grande por el polvillo radiactivo nuclear, dudaban que el sistema de lanzamiento no pudiera alcanzar la zona de seguridad antes de la detonación. Antes de la prueba, los ingenieros substituyeron una porción del uranio radiactivo por plomo, cortando su potencial explosivo por la mitad, 50 magatones “menos”. Un análisis posterior demostró que el polvillo radiactivo de una detonación de 100 megatones habría dado lugar a niveles mortales del polvillo radiactivo radiactivos sobre un área enorme.
Incluso con la mitad de su fuerza, el alcance de Ivan era tan grande que lo hacia totalmente impráctico. Mucha de la energía de la explosión era irradiada hacia arriba al espacio, y la que no se hizo eran tan excesivas que usar el dispositivo en cualquier parte poblada habría tenido efectos nocivos sobre los intereses rusos. Sirvió nada más como una demostración de la fuerza, y en ese aspecto, respondió a su propósito mas que bien. Por suerte nunca mas se ha construido otra arma con la energía destructiva del Tsar Bomba.

Así sería una explosión
Si una bomba nuclear de 50 megatones (como tiene la bomba del Zar, que serían 50.000 kilotones) cayera en el centro de Buenos Aires, según Nuclear Secrecy, habría 7.680.930 muertes estimadas (7.5M), y de lesiones, cerca de 4.975.710 personas afectadas (5M). En cualquier período de 24 horas, habría un promedio de 15.082.279 (15M) personas en el rango de explosión leve de la detonación simulada.

La explosión llegaría a Brandsen, Luján, General Las Heras, Berisso, Campana e incluso a Colonia del Sacramento en la República Oriental del Uruguay. Pero el efecto de los gases y la radiación, pasarían por el Rio de la Plata y llegarían hasta cerca de Durazno, Uruguay en una posible simulación.



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30 octubre 2026

Viajeros del tiempo

Nunca juegues limpio en un juego donde los demás hacen trampa.
Nicolas Maquiavelo
Se requieren más de 10 años de experiencia en Copilot para un producto que lleva 3 años en el mercado

Microsoft quiere contratar un ingeniero informático que tenga mas de 10 años de experiencia en Copilot. Copilot fue lanzado en 2023.
Un anuncio de trabajo generado por IA para un puesto que la misma IA va a seleccionar para trabajar en IA usando IA.

Microsoft es un chiste.


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29 octubre 2026

El combate de San Jacinto

El combate de San Jacinto, la historia detrás de la batalla que fortaleció al cacique Calfucurá y puso en jaque a Buenos Aires
Mientras el país buscaba organizarse tras Caseros, la frontera ardía: el cacique Calfucurá imponía su poder frente a las tropas de Buenos Aires en el desierto pampeano
El cacique mapuche Calfucurá, conocido como
el “Napoleón del Desierto”, fue el líder más
poderoso de la Pampa en el siglo XIX

El 29 de Octubre de 1855 se produjo el combate de San Jacinto, uno de los enfrentamientos más intensos y ásperos de la lucha contra los aborígenes y de la Conquista del Desierto. El combate tuvo lugar cerca de la actual localidad de Loma Negra, en el partido de Olavarría, provincia de Buenos Aires. En 1855, la frontera interna sur con el aborigen se apoyaba en una línea militar que corría por el sur de las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, pasando por el norte, oeste, centro, sur y costa sur de la provincia de Buenos Aires, hasta Bahía Blanca y Carmen de Patagones.

Diversos pueblos aborígenes mantenían inestables relaciones con los gobiernos y con las autoridades de las fronteras internas. Para asegurar la tranquilidad y la paz en dichas fronteras y en las provincias, se aplicaba, desde hacía tiempo, una política de abastecimiento y racionamiento a los aborígenes, denominada “negocio pacífico”, que se concretaba a través de diversos tratados que no garantizaban una pacífica convivencia, y por los cuales se entregaban a los caciques diversos artículos y productos a cambio de no atacar ni invadir aquellos territorios. Ello provocaba una situación de verdadera humillación y extorsión hacia los gobiernos de la época.

El 3 de Febrero de 1852 cayó el régimen de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) con su derrota en la Batalla de Caseros. El 31 de Mayo de 1852 Justo José de Urquiza, nuevo hombre de fuerte de la Confederación Argentina, concretó el Acuerdo de San Nicolás para convocar un congreso, aprobar una constitución nacional e iniciar la organización nacional.
La Batalla de Caseros, librada el
3 de Febrero de 1852, marcó el fin del
régimen de Juan Manuel de Rosas y abrió
el camino hacia la organización nacional

Para no ver disminuida su influencia, la provincia de Buenos Aires rechazó el Acuerdo de San Nicolás. Las relaciones entre la Confederación Argentina y la provincia Buenos Aires se hicieron cada vez más difíciles, y el 11 de Septiembre de 1852 Buenos Aires se levantó contra Urquiza, lo que provocó la secesión y formación del Estado de Buenos Aires y el inicio de una nueva guerra civil.

A mediados de 1853 finalizaron las hostilidades, se aprobó la Constitución Nacional (1853) y Justo José de Urquiza fue elegido presidente de la Confederación Argentina (1854-1860). El Estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina permanecieron separados, conviviendo en tensa e inestable paz.

Respecto a las relaciones con el mundo aborigen, Rosas había logrado cierta estabilidad en las fronteras de la Confederación Argentina y una relativa paz con los líderes aborígenes, por medio de los diversos y complejos tratados del “negocio pacífico”. Luego de su caída, y con la inmediata guerra civil entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina, los aborígenes aprovecharon ese conflicto para olvidar los tratados y continuar sus incursiones sobre fronteras y provincias, especialmente contra Buenos Aires.

Los aborígenes atravesaban constantemente las líneas militares y atacaban estancias y poblaciones para apoderarse de ganado, capturar personas y efectuar todo tipo de saqueos. Dichas acciones desprestigiaban y humillaban a los gobiernos, debilitaban la defensa fronteriza, afectaban la integridad territorial, perjudicaban el progreso económico, dificultaban la ocupación y colonización del territorio y retrasaban la organización nacional. El general Bartolomé Mitre advertiría que el problema aborigen se solucionaría recién en 300 años, es decir, bien avanzado el siglo XXII...

A través de caminos bien definidos (rastrilladas), los aborígenes llevaban el ganado robado desde la provincia de Buenos Aires hacia Chile, donde era vendido o intercambiado por diversos artículos; justamente, la principal y más famosa rastrillada era aquella conocida como el Camino de los Chilenos.
El sello del cacique, amo y señor de
las Salinas Grandes

El cacique más poderoso de aquellos años fue el mapuche Calfucurá (“Piedra Azul”), nacido en Chile, quien desde 1834 se hallaba instalado en nuestras tierras. Se estableció en Salinas Grandes (Füta Chadiwe), en la actual provincia de La Pampa, y fijó su residencia y cuartel general en Chilihué.

Calfucurá se convirtió en el principal cacique de los diversos grupos aborígenes de la dilatada región pampeana. Formó una extensa Confederación, con centro en Chilihué, compuesta por mapuches, ranqueles, pampas, salineros y otros pueblos más, de la cual fue líder indiscutido. Su prestigio ganó adhesión hasta entre los mapuches de Chile.

Se destacó por su astucia política, habilidad diplomática y pragmatismo en las vinculaciones con los gobiernos y con las autoridades de las fronteras internas. Ello le permitió obtener beneficiosos tratados y mantener iniciativa y gran libertad de acción en sus relaciones con blancos y cristianos (huincas).

Conocía al detalle el extenso territorio pampeano sometido a su influencia, especialmente las rastrilladas que comunicaban la provincia de Buenos Aires y Chile. La base de su poder fue el triángulo estratégico Salinas Grandes (centro político y militar, nudo de comunicaciones y área de valor económico por sus salinas); Carhué (zona de pastos para alimentar caballos y ganado) y Choele Choel (paso clave de la rastrillada hacia Chile sobre el Río Negro).

Talentoso y hábil conductor en la guerra, fue conocido como el “Napoleón del Desierto” o “de las Pampas”. Adaptó la organización militar huinca al mundo aborigen, y apoyó su poder en la movilidad de la caballería y en sus numerosos guerreros de lanza. En sus combates, buscaba imponer el poder de su caballería a través de una táctica móvil, evasiva y desgastante, en orden y despliegue circular, la cual complementaba con efectivas acciones de guerrilla multiplicadas en constantes y oportunas escaramuzas. Se le atribuía la posesión de una poderosa piedra talismán de color azul que lo hacía invencible en el campo de batalla, que representaba a Cherüfe, una de las divinidades mapuches.

Muy atento a los diversos conflictos de la época, Calfucurá aprovechó las desinteligencias políticas de los gobiernos y los forzó a firmar tratados de paz, a la vez que continuó con sus invasiones (con o sin tratados de por medio), especialmente sobre la provincia de Buenos Aires, abundante en ganado, pastos y aguadas.
Urquiza buscó organizar el país tras la caída de
Rosas y mantuvo una compleja alianza con el
poderoso cacique Calfucurá

Calfucurá consolidó su poder sobre la Confederación de Salinas Grandes y se convirtió en el auténtico amo y señor del vasto desierto de las pampas entre 1835 y 1873. Tal fue su influencia, que se constituyó en aliado del mismísimo presidente de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, ya que ambos poseían un adversario en común: la provincia (luego Estado) de Buenos Aires.

El Estado de Buenos Aires continuó, con poco éxito, la política de abastecimiento, racionamiento y “negocio pacífico” de la época de Rosas. Las relaciones fueron inestables y difíciles, y se concretaron tratados de dudosa confiabilidad con los caciques pampas Catriel y Cachul.

A principios de 1855, Calfucurá organizó una importante invasión sobre la provincia de Buenos Aires, para lo cual reunió 5000 aborígenes, a la vez que contó con el apoyo de los caciques pampas Catriel y Cachul, dudosos aliados de Buenos Aires. El gran líder de la Confederación de Salinas Grandes y sus aliados arrasaron y devastaron especialmente el partido de Azul, donde sus fuerzas se apoderaron de numeroso ganado (60.000 animales), se llevaron 150 personas cautivas y asesinaron a 300 pobladores.

La respuesta militar del Estado de Buenos Aires no se hizo esperar, pero sus fuerzas, comandadas por el ministro de guerra y marina coronel Bartolomé Mitre y el coronel Laureano Díaz, fueron derrotadas por Catriel y Cachul en la campaña de Sierra Chica (30 y 31 de Mayo de 1855). Poco después, el 13 de Septiembre de 1855, una fuerza aborigen que respondía a Calfucurá masacró al teniente coronel Nicanor Otamendi y a su tropa de 124 soldados en la estancia San Antonio de Iraola.

Una nueva represalia estuvo a cargo del general Manuel Hornos. Nacido en Entre Ríos en 1807, era un veterano y valiente soldado de origen unitario, con una importante trayectoria y experiencia militar forjada en las guerras contra el régimen de Rosas (1835-1852) y contra la Confederación Argentina (1852-1853). Se halló en la batalla de Caseros (3 de Febrero de 1852) y en los combates por la defensa de la ciudad de Buenos Aires durante el sitio de las fuerzas de la Confederación (1 de Diciembre de 1852-20 de Junio de 1853). Ya al servicio del Estado de Buenos Aires, en 1855 el general Hornos fue destinado a Azul y Tapalqué como jefe del Ejército de Operaciones de la Frontera.

Hacia las cinco de la mañana del 29 de Octubre de 1855, una fuerza aborigen de Calfucurá sorprendió a un grupo avanzado de soldados de Buenos Aires, en las inmediaciones del pueblo y fuerte de Tapalqué Nuevo, y le arrebató los 1000 caballos que custodiaban.

La respuesta fue inmediata: el general Manuel Hornos formó una fuerza de 1000 hombres de caballería, entre 230 y 280 infantes y 2 piezas de artillería, y a unos 10 kilómetros de Tapalqué Nuevo encontró a una fuerza de entre 2500 y 3000 aborígenes conducidos por Calfucurá (venían “los indios chilenos”, según el diario La Tribuna), que ocupaba astutamente un terreno muy próximo a un extenso bañado.
El lugar histórico del combate de San Jacinto
se ubica a la vera del arroyito San Jacinto,
en el partido de Olavarría

La zona donde habría de producirse el combate de San Jacinto está hoy delimitada por el arroyito San Jacinto, la Ruta Provincial 51, las instalaciones de Vialidad de la provincia de Buenos Aires y por la cercana localidad de Loma Negra, en el partido de Olavarría.

El general Hornos organizó sus fuerzas de la siguiente manera: ala derecha formada por el Regimiento de Caballería de Línea Coraceros, milicias de Azul y aborígenes aliados del cacique Maicá; ala izquierda constituida por los regimientos milicianos 1 y 2; y centro, a modo de reserva, con el Escuadrón de Húsares, el Batallón de Infantería 2 de Línea y las dos piezas de artillería. El general Hornos asumió el mando del ala izquierda, mientras que el coronel Manuel Antonio Ocampo dirigió el ala derecha.

El combate de San Jacinto se inició con una serie de cargas de caballería del Regimiento de Coraceros, que provocaron importantes bajas entre los aborígenes. Esas cargas fueron conducidas personalmente por el coronel Ocampo, quien se destacó por su arrojo y valentía. Según el parte oficial del general Hornos, ese ataque “se realizó con una bizarría digna de todo elogio. Su carga decidida triunfó sobre los enemigos que tenía a su frente”. En esos ataques también participaron las milicias de Azul y la fuerza aborigen aliada del cacique Maicá. Luego de tres cargas sucesivas y exitosas, dichas fuerzas se detuvieron “al ver al ala izquierda en derrota, o, mejor dicho, cuando miraron hacia la izquierda y no vieron más que indios”, tal el relato de un poblador local.

Efectivamente, en simultáneo con aquellas victoriosas acciones, las fuerzas milicianas que respondían al general Hornos se desorganizaron al momento de comenzar el combate. Esto fue aprovechado por los aborígenes para ejecutar una perfecta y rápida maniobra envolvente que permitió rodear y hostilizar desde distintas direcciones a esas inexpertas tropas, las cuales, totalmente desmoralizadas, huyeron en desbandada del campo de batalla, pese a los desesperados esfuerzos del general Hornos y de sus jefes y oficiales para contenerlas y mantenerlas unidas. La dispersión de las milicias arrastró igualmente al Escuadrón de Húsares, que también fue víctima de la mortífera táctica envolvente de la caballería de Calfucurá.

La infantería y artillería no tuvieron oportunidad de hacer fuego, porque, ante las fuertes y exitosas cargas de los coraceros, los aborígenes que eran arrollados se retiraban a gran distancia de aquellas fuerzas; realizada esta maniobra, se reorganizaban y esperaban el momento oportuno para contraatacar: así lo hicieron cuando, viendo el caos entre las milicias, aprovecharon astutamente para envolver y derrotar a esas tropas. La Tribuna informó que “cuando las milicias empezaron a dispersarse recobraron ánimo los indios y cargaron nuestra ala izquierda; es ahí donde hemos sufrido las mayores pérdidas”.

En aquel momento tan crítico del combate, cuando las milicias se dispersaban al ser envueltas por los aborígenes, corrió serio peligro la vida del mismísimo general Hornos, quien, según un poblador de la zona, “se vio tan comprometido que tuvo que lancear los indios que se acercaban demasiado”.

La caída del ala izquierda desarticuló y derrumbó el dispositivo militar del Ejército de Buenos Aires, lo que obligó al general Hornos a ordenar la retirada hacia Tapalqué Nuevo, a donde llegó hacia las cinco de la tarde.

En su parte oficial, al no ser posible reunir a las milicias y al Escuadrón de Húsares, el general Hornos informó: “ordené la retirada del Regimiento de Coraceros, la que se efectuó en medio de un número considerable de indios que lo rodeaban, con el mayor orden y sin perder un solo hombre en este peligroso movimiento hasta apoyarse en el Batallón 2, que no había tenido ocasión de entrar en pelea por haber permanecido los indios siempre a respetable distancia de él”; en este pasaje, se muestra la astucia y flexibilidad de Calfucurá de retirar y poner a resguardo a sus fuerzas para lanzarlas de nuevo al ataque en el momento exacto.

Según el general Hornos, sus fuerzas tuvieron entre 50 y 60 bajas, contando muertos y heridos (incluidos un jefe y cinco oficiales), especialmente entre las tropas milicianas, mientras que del lado aborigen registró en su informe 100 hombres entre muertos y heridos.

Luego del combate, los aborígenes quemaron algunos ranchos de la incipiente población de Tapalqué Nuevo, cuyas sufridas familias finalmente se retiraron llevando todas sus pertenencias. A las 9 de la noche del mismo día, el general Hornos se dirigió con sus tropas a proteger el pueblo de Azul, ante la amenaza de un ataque aborigen.

El combate se desarrolló durante gran parte de la jornada del 29 de Octubre y culminó hacia las 5 de la tarde. Un soldado que luchó allí señaló: “hoy hemos peleado todo el día”, tal lo registrado por La Tribuna.

Un habitante de la campaña destacó que, en el combate de San Jacinto, “es la primera vez que los indios han dado con una fuerza tan considerable, y convengo con lo que he oído al general Hornos, y es que si nuestras milicias no se hubieran portado tan cobardemente los indios se habrían llevado una buena lección”.

Según La Tribuna, San Jacinto fue un combate de “estocada por cornada”, es decir, un enfrentamiento en el cual las fuerzas atacadas eran capaces de asestar golpes punzantes y hasta letales a las fuerzas que cargaban sobre ellas. Por otra parte, destacó la actuación del general Hornos, quien no dudó en enfrentar a una horda aborigen numéricamente superior, y hasta obtener ciertas ventajas en el campo de batalla. Si bien no menciona un resultado concreto y contundente, resalta la gran resistencia que encontraron los aborígenes de Calfucurá en su ataque del 29 de Octubre a Tapalqué Nuevo.

También se señaló la importancia de contar en esos combates con tropas veteranas del Ejército de Línea (como el Regimiento de Coraceros), a la vez que se comentó el inconveniente de incluir fuerzas milicianas; respecto a éstas últimas, La Tribuna observó sus serias limitaciones en cuanto a instrucción, disciplina y espíritu combativo, y que “según nos lo ha enseñado la experiencia de los últimos sucesos, o se desbandan antes de llegar al campo de batalla, o lo que es más desmoralizador todavía, dan vueltas las espaldas al oír los alaridos del salvaje”, por lo que la solución para ello podría ser distribuir milicianos entre las unidades veteranas del Ejército de Línea.

Si bien el general Hornos obtuvo ciertas ventajas, no pudo imponerse de manera contundente en el campo de batalla y debió retirarse ante la dispersión de las milicias y el desmoronamiento de su dispositivo militar. Calfucurá, pese a las bajas sufridas ante las cargas de la caballería veterana de Buenos Aires, mostró astucia y fino sentido de la oportunidad para responder con “estocada por cornada” y con su mortífera táctica móvil, envolvente, desgastante y evasiva, logrando la retirada de las fuerzas del general Hornos y mantener su estructura combativa y su prestigio militar.

En carta a su aliado el presidente de la Confederación Justo José de Urquiza, Calfucurá criticó al gobernador del Estado de Buenos Aires Pastor Obligado por sacrificar vidas inútilmente, al recurrir a milicias inexpertas para luchar contra el aborigen: “ese pícaro Obligado los obliga a los pobres a servir a la fuerza, a pelear contra los indios”.

Tiempo después, el cacique Calfucurá y el general Manuel Hornos, mantuvieron una interesante correspondencia, donde hicieron gala de su firmeza, astucia, flexibilidad, pragmatismo y hasta de sus sinceros sentimientos mutuos de respeto y admiración.

En una de sus cartas, Calfucurá se refiere reiteradamente al bravo general Hornos como su “amigo”, aunque combina la continuación de la guerra con su buena voluntad para la paz: “si quiere pelear tengo ocho jefes principales para hacer la guerra. Y si quiere que tratemos de buena fe de amistad, seremos a la fe de Dios, mande su corazón y una fe de amigo”.

Por su parte, el general Hornos se expresa en un tono similar: “tenemos aún bastantes soldados para defendernos y para hacerlos pedazos. Y te hemos de volver a pelear cien veces porque no le tengo miedo a nadie. Pero si el amigo Calfucurá quiere de buena fe hacer tratados en que podamos darnos la mano de amigos, tenemos el mejor deseo de que esto suceda. Por eso verás los deseos que tengo de ser amigo del indio más guapo y de más talento que tiene la Pampa, y que podrás ser mucho siendo amigo del gobierno de Buenos Aires. Piénsalo bien, y decídete de buena fe para que podamos entrar en arreglos y si preferís la guerra a la paz, podés venirnos a pelear cuando gustes, porque aquí está el que, aunque desea ser tu amigo, nunca ha estado acostumbrado a sacar el cuerpo a los que lo buscan para pelearlo”.
Por décadas, Juan Calfucurá fue el terror de
las pampas, por sus malones y por su habilidad
para combatir a las tropas regulares

Calfucurá continuó atacando fronteras y territorios del Estado de Buenos Aires, cuyos gobiernos debieron ceder ante las pretensiones de aquel destacado cacique y soportar el retroceso de la línea de fronteras con el aborigen. Lo mismo sucederá con los gobiernos nacionales a partir de 1862, con la República Argentina ya unificada.

Luego de San Jacinto, nuestros gobiernos realizaron diversas campañas contra Calfucurá y su Confederación de Salinas Grandes, pero todas fueron derrotadas. Será necesario esperar recién hasta 1872, cuando, en el combate de San Carlos, se produzca un punto de inflexión en las difíciles relaciones con el mundo aborigen y en el complejo proceso de la Conquista del Desierto.


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28 octubre 2026

Historia de un desembarco secreto en Malvinas - Teorias Falopa Argentinas X

El 28 de Octubre de 1966, 12 argentinos pisaban las costas de la Isla Soledad concretando una de las misiones mas secretas de la Armada, ese día se producía el desembarco secreto en Malvinas.

El submarino «ARA Santiago del Estero» se encontraba junto a la mayor parte de la flota Argentina en aguas cercanas a la Península Valdés haciendo los rutinarios ejercicios anuales, este viejo submarino de fabricación estadounidense que circulaba con 85 tripulantes a bordo, a su mando se encontraban el capitán de fragata Horacio González Llanos y el capitán de corbeta Juan José Lombardo. Cuando toda la flota emprende el regreso a la Base Mar del Plata, Llanos y Lombardo reciben una orden secreta del almirante Benigno Ignacio Varela, jefe de la Armada Argentina en 1966 de tomar rumbo hacia las Islas Malvinas para buscar y mapear posibles zonas para virtuales desembarcos.

A excepción de Llanos, Lombardo y otros 2 oficiales, el resto de la tripulación desconocía que su rumbo no era Mar del Plata.
El 28 de Octubre de 1966, el ARA Santiago del Estero se encontraba frente a las costas de la Isla Soledad a solo 40 Km de Puerto Stanley. Debido al incidente de Septiembre de 1966 con la frustrada incursión aérea civil llamada «Operación Cóndor», se esperaba algún tipo de patrullaje costero por parte de la defensa británica, sin embargo la zona parecía desierta. Llanos y Lombardo se pusieron al frente de 2 botes con 6 tripulantes cada uno para buscar zonas aptas para lanchas de desembarco, el primer intento fue frustrante, ambos botes se perdieron y obligaron al submarino a navegación de superficie hasta dar con ellos. Una segunda incursión parecía funcionar de maravillas hasta que ocurrió algo inesperado y que no había sido considerado, el ser descubiertos por un civil.

Cuando los 12 hombres se encontraban en la playa se dieron cuenta que un campesino los observaba desde un pequeño risco. Rápidamente salieron en su búsqueda, lo capturaron y ataron mientras decidían que hacer con él, si bien no parecía entender que estaba pasando decidieron no correr riesgos, pero matarlo era demasiado castigo, allí surgió una idea que si bien parecía descabellada y absurda, fue la mejor opción.

Fueron al submarino a buscar la botella de whisky del camarote del capitán y obligaron al Kelper a bebérsela, este fue abandonado casi desmayado en el lugar donde fue descubierto y rápidamente se abortó la misión.

El ARA Santiago del Estero emprendió su regreso, desde Buenos Aires se los obligó a tomar el compromiso de no relatar este suceso ni siquiera a sus familias, al parecer el Kelper no contó lo sucedido o nunca le creyeron.

Este secreto permaneció como tal hasta que 30 años después del hecho, el propio Lombardo lo hizo público.
En 1982, el propio Lombardo fue el encargado de diseñar el desembarco de la «Operación Rosario» que el 2 de Abril se coronó con el desembarco de las fuerzas argentinas en Malvinas, la playa mapeada no fue utilizada.

Por Fernando Caminoa Lizarralde


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27 octubre 2026

Fuente fría de Neutrones

Estudiantes del Instituto Balseiro ensayan una Fuente fría de Neutrones

Por primera vez en la Argentina, estudiantes del Instituto Balseiro (IB) llevaron a cabo un desarrollo académico inédito: la implementación de una fuente fría de neutrones en el reactor RA-6 de la CNEA. Hasta el momento, estos trabajos se limitaban a simulaciones computacionales; esta iniciativa, en cambio, permitió obtener una validación experimental mediante ensayos prácticos concretos.

Las pruebas realizadas en el RA-6 arrojaron resultados muy favorables. Este avance no solo representa un salto cualitativo en la formación de los futuros ingenieros nucleares, sino que también despierta gran interés en el sector, dado que podría convertirse en la primera fuente fría de neutrones del país con fines exclusivamente académicos y experimentales.

El proyecto acerca a los estudiantes a tecnologías clave que serán implementadas en el reactor RA-10, cuyo desarrollo avanza paralelamente. De hecho, recientemente se incorporó la caja fría en el RA-10, un componente esencial para su futura fuente de neutrones. Donde los neutrones serán enfriados con deuterio líquido y transportados mediante guías especiales hacia el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), donde se utilizarán en aplicaciones científicas y tecnológicas de punta.

El éxito del proyecto es fruto del trabajo colaborativo entre alumnos, docentes y técnicos del IB, quienes, con creatividad y un eficiente aprovechamiento de los recursos, lograron construir y operar el dispositivo. Este hito refleja el excelente nivel de capacitación y la capacidad de innovación que distingue a nuestros institutos académicos.


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