04 septiembre 2026

Sistema vertical de huerto urbano casero - Solamente con chatarra LI

¿Dónde cultivo mi huerto si no tengo espacio? La mejor elección es el huerto vertical.
Somos muchas las personas que nos interesamos por un consumo responsable y practicar una alimentación sana. Personas que también estamos sensibilizadas con el medio ambiente.
Y todo esto hace que un día te plantees cultivar tus propios alimentos. Pero entonces surge la pregunta que plantee al principio de estas líneas.

Seguramente tendrás diferentes opciones entre las que elegir, como alquilar un pequeño terreno, preguntar si tu municipio (ayuntamiento, alcaldia, etc.) dispone de espacios para huertos compartidos, o como ya dije:
¡Crear un huerto vertical urbano casero!

Antes de empezar, solo quiero recordarte que tu huerto vertical debe tener un mínimo de dos o tres horas de Sol al día, para que las plantas crezcan correctamente. También tenes que utilizar un sustrato de calidad rico en nutrientes y ligero.
Esto nos condiciona un poco a la hora de elegir nuestros cultivos, porque algunas plantas necesitan más sustrato que otras para su desarrollo en óptimas condiciones.
El sustrato que elijas tambien va a ser determinante a la hora de conseguir el huerto vertical perfecto. Te recomendaria que uses compost organico, porque de esta manera no solo estas aportando todos los nutrientes necesarios, tambien estas aprovechando los desechos de la cocina.

Los huertos verticales caseros son, en general, más sencillos de armar de lo que parece. Todo es buscar su sitio y dar con la clave. Una opción sencilla la podes encontrar en este cultivo escalonado con bidones de plástico, para el que solo necesitarás un poco de espacio, un soporte y los bidones de plástico usados que, eso sí, tenes que perforar por su cara vertical para que hagan las veces de macetas. Aunque el de la imagen es bastante espacioso, recorda que podes adaptar tu propio huerto de cultivo vertical a lo que mejor se ajuste a tu vivienda.

Si queres tener tu propio huerto urbano pero no tenes espacio en tu casa o jardín para armarlo, los huertos verticales pueden ser una gran alternativa a la falta de espacio, sea con sustrato o un sistema vertical hidropónico casero. La Primavera se acerca, y pronto vas a poder empezar a preparar tu huerto para cultivar vegetales y otras hierbas. Pero si queres tener una amplia variedad de cultivos tendrás que encontrar la manera y el espacio para cultivarlos.
Otra opción similar

Cuando armes tu propio huerto vertical, vas a ver lo fácil que es cultivar tus propios vegetales de esta manera y cuánto espacio ahorras que podes usar para otros fines.

Convertir la pared de tu terraza que tenga buena iluminaciòn en un huerto vertical urbano es más sencillo de lo que parece. Una buena alternativa para el que solo necesitas elegir el lugar para armarlo y con un poco de maña para agujerear las cosas, atar unas a otras y colgarlas de forma que queden bien aferradas a la pared. Una vez des estos pasos, el resto será colocar los maceteros, elegir las semillas o plantones que queres cultivar y ponerte manos a la obra en este huerto colgante urbano que te puede dar muchas satisfacciones.

Un huerto vertical casero es una forma de cultivar plantas, hierbas, verduras o flores en una estructura vertical, optimizando el espacio y permitiendo el cultivo en áreas reducidas como balcones o paredes. Se pueden usar diversos materiales, incluyendo botellas recicladas, palets, o estructuras modulares.

Ventajas de un huerto vertical:
  • Aprovechamiento del espacio: Permite cultivar en áreas limitadas, como balcones, terrazas o paredes.
  • Estética: Puede ser una forma decorativa de incorporar vegetación a espacios reducidos.
  • Autoconsumo: Facilita el cultivo de alimentos frescos y saludables para el hogar.
  • Ahorro: Reduce la compra de productos frescos en el mercado.
  • Reciclaje: Se pueden utilizar materiales reciclados para su construcción, como botellas de plástico.
Materiales comunes para construir un huerto vertical:
  • Botellas de plástico: Se pueden cortar y unir para crear macetas colgantes.
  • Palets de madera: Se pueden transformar en estanterías verticales para colocar las macetas.
  • Macetas modulares: Existen sistemas modulares diseñados para encajar y crear estructuras verticales.
  • Fieltro o tela: Se pueden utilizar para crear bolsillos o bolsas donde colocar las plantas.
  • Sustrato: Es importante usar un buen sustrato para el correcto desarrollo de las plantas.
  • Cuerdas o alambres: Se utilizan para sujetar las estructuras y colgar las macetas.
Pasos para construir un huerto vertical con botellas:
  • Prepara los bidòn / botella: Lávalos y retira las etiquetas. Corta una ventana en cada bidòn / botella para plantar.
  • Crea la estructura: Unì los bidònes / botellas con cuerdas o alambres, formando una columna o fila.
  • Fija la estructura: Utiliza ganchos o soportes para colgar la estructura en la pared o baranda.
  • Rellena con sustrato: Utiliza un sustrato adecuado para el tipo de plantas que vas a cultivar.
  • Sembra y regaPlanta las semillas o plantones y rega el sistema.
Consejos:
  • Elegi plantas adecuadas: Opta por plantas que se adapten bien al espacio vertical y a las condiciones de luz de tu hogar.
  • Considera la orientación: Busca un lugar donde las plantas reciban la cantidad de luz solar necesaria.
  • Asegura un buen drenaje: Evita el encharcamiento de las raíces para prevenir enfermedades.
  • Rega regularmente: Mantén el sustrato húmedo, pero no encharcado.
  • Disfruta de tu huerto vertical: Observa el crecimiento de tus plantas y cosecha tus propios alimentos.
Por último, quiero decir que yo no soy ningún experto en huerto urbano, y que la experiencia de estos años es lo que me llevo hasta aca. Muchas de mis dudas las resolvi con el muy simple sistema de prueba, fallo y error hasta encontrar la soluciòn...

Que te diviertas!

03 septiembre 2026

Pelicula Seleccionada: El guerrero y la hechicera (John C. Broderick, 1984)

El miedo más grande del mundo es lo que piensan los demás. Y en el momento en que ya no tienes miedo de la multitud, ya no eres una oveja, te conviertes en un león. Un gran grito surge en tu corazón, el grito de libertad.
Osho
El guerrero Kain (David Carradine) llega a un pueblo donde los líderes de 2 comunidades vecinas se pelean por el control de la única fuente de agua. La espada de Kain se alquila al mejor postor, así que trabaja a favor y en contra de ambos líderes, mientras le echa el ojo a una hechicera cautiva. Es un poquito mejor que Reina Bárbara, pero no mucho. El título también es engañoso, ya que no se muestra que la "hechicera" tenga poderes mágicos.

Esta película argentino-estadounidense de espada y brujería de 1984 se inspiró en las novelas sangrientas y en Yojimbo de Kurosawa para crear una película verdaderamente hermosa y apasionada dentro del género. Originalmente llamada Dark Sort of Tour, luego cambiada a "Cane of the Dark Planet" antes de que el creador decidiera el nombre final, esta película es bastante única en más de un sentido. Por ejemplo, no muchas películas de serie B se inspiraron en obras maestras cinematográficas como Yojimbo. En segundo lugar, y más importante, María Socas siempre está en topless, y con eso queremos decir literalmente siempre. Sí, el estatus y la popularidad de las películas de culto están empezando a tener sentido, ¿no? Ah, y no es solo ella. Muchos de los otros actores casi no usan nada; ni siquiera hay que mirar de cerca en casi todas las escenas. Hay alguien que seguro estará en topless. Aparentemente, el director estaba prácticamente obsesionado con su cuerpo, lo que lo impulsó a crear un vestuario. Diseño que reflejaba sus gustos. La película no se convirtió en un clásico de culto debido a la desnudez, aunque sin duda jugó un papel importante. También tiene excelentes escenas de lucha con espadas, lo cual es sin duda un aspecto esencial de este género. No es una gran película, ni mucho menos, pero es entretenida, especialmente porque el director renunció antes de que terminara la película. La película tiene una edición bastante entrecortada en algunos lugares, a juego con el resto de su ambiente de clase B. No es la película más increíble, pero es divertida y apasionada, y probablemente no te arrepentirás de verla.


Que te diviertas!

02 septiembre 2026

Falacia de la Ventana Rota

Frédéric Bastiat
En un pueblo francés del siglo XIX, Frédéric Bastiat, ese liberal clarividente que diseccionaba a fondo todas las sofisterías estatistas, publicó en 1850 su ensayo Ce qu’on voit et ce qu’on ne voit pas. Contaba la historia de un niño que rompe el cristal de una panadería. Los vecinos, optimistas de salón, celebran: «¡Qué bien para el vidriero! Habrá trabajo, circulará dinero». Lo que se ve. Pero Bastiat señala lo que nadie quiere mirar: con el dinero que el panadero paga al vidriero, ya no podrá comprar el traje nuevo que pensaba encargar, ni el libro, ni invertir en su negocio. El empleo del vidriero no es ganancia neta; es mera transferencia. La destrucción no crea riqueza, solo la desplaza y, sobre todo, destruye la riqueza futura que nunca nacerá.

A esa miopía, Bastiat la llamó falacia de la ventana rota. No es un error inocente: es la madre de casi todos los disparates económicos intervencionistas. Porque el costo de oportunidad, ese fantasma invisible que Friedrich von Hayek y los austriacos luego precisarían, siempre acecha. Cada recurso usado en A no está disponible para B, C o Z. Y la sociedad, en su conjunto, sale perdiendo.

«Lo que se ve y lo que no se ve». Esa distinción sigue siendo letal.

Los ingenieros sociales de izquierda llevan dos siglos rompiendo ventanas a escala continental y exigiendo que aplaudamos al vidriero estatal. Expropian, regulan, suben impuestos, inflan la burocracia, «estimulan» con gasto público. Se ve el empleo del funcionario, la ONG subvencionada, el subsidio que llega al votante, el hospital público inaugurado con bombo y platillo. No se ve el capital privado devorado, la innovación estrangulada, las empresas que nunca nacen, los empleos productivos que se evaporan.

En Venezuela la ventana rota se hizo añicos continentales. Expropiaciones «para el pueblo», fábricas entregadas a «colectivos revolucionarios», precios «justos» decretados. Se vio la fiesta inicial de empleos públicos, misiones, subsidios y propaganda. No se vio, hasta que ya era tarde, el colapso de la producción, la huida de talento, la destrucción de capital humano y físico. Hoy rebuscan en la basura mientras los jerarcas chavistas-maduristas presumen de «logros sociales». La falacia convertida en hambruna nacional.

La redistribución masiva funciona igual. Cada euro o bolívar que el Estado arranca al sector productivo para dárselo a su clientela política es un cristal roto. Se ve la ayuda, el «empleo verde», la cuota de diversidad obligatoria. No se ve el médico que cierra su consulta por impuestos confiscatorios, el ingeniero que emigra, el emprendedor que desiste. La miseria futura se acumula en silencio, como interés compuesto del desastre.

Las ONG y la burocracia «social» son la versión moderna y sofisticada de la misma estafa visual: miles de puestos bien pagados, informes, talleres de sensibilización y «lucha contra» esto o aquello. Se ve el activismo moralizante. No se ve el capital que nunca se invirtió en fábricas, el crecimiento que nunca llegó, la dependencia que se cultiva como droga de Estado. Generan pobreza estructural mientras se autoproclaman salvadores.

El socialismo, en todas sus variantes, es un festival permanente de ventanas rotas. Cree que puede crear riqueza destruyendo los incentivos, que puede generar orden rompiendo la coordinación espontánea, que puede fabricar prosperidad asesinando el futuro invisible. Cada vez que un igualitarista de salón grita «¡Hay que gastar más en lo social!» está, literalmente, celebrando al niño con la piedra en la mano. Y cuando el cristal hecho añicos deja al país a oscuras, siempre culpa al mercado, al «neoliberalismo» o al «saboteo imperialista». Nunca a la falacia que ellos mismos invocan como dogma.

Porque reconocer el costo de oportunidad invisible equivaldría a admitir que su modelo entero es una inmensa destrucción neta disfrazada de compasión. Y eso, claro, no entra en el relato. Prefieren seguir rompiendo cristales y cobrando por arreglarlos. Hasta que no quede ni una ventana sana.


Que te diviertas!

01 septiembre 2026

Así funciona un sextante

Para ser filósofo, es decir, amante de la sabiduría (pues la sabiduría no es más que la verdad), no basta con que un hombre ame la verdad, en la medida en que sea compatible con sus propios intereses, con la voluntad de sus superiores, con los dogmas de la Iglesia o con los prejuicios y gustos de sus contemporáneos; mientras se conforme con esta posición, solo será un philautos [amante de sí mismo], no un philosophos [amante de la sabiduría].
Arthur Schopenhauer
Mucho antes de que existiera el GPS, los navegantes cruzaban océanos enteros utilizando un instrumento capaz de determinar su posición a partir de los astros: el sextante.

El principio es sencillo, pero brillante: el sextante mide el ángulo entre un astro (como el Sol, la Luna o una estrella) y el horizonte visible.

Para utilizarlo, el navegante ajusta el instrumento hasta hacer coincidir la imagen reflejada del astro con la línea del horizonte. Una vez alineados, se lee el ángulo en la escala graduada.

Combinando esa medición con la hora exacta y las tablas náuticas, es posible calcular la posición de la embarcación en cualquier lugar del planeta.

Durante siglos, el sextante fue una de las herramientas más importantes de la navegación astronómica y aún hoy sigue siendo parte de la formación de muchos marinos como respaldo a los sistemas electrónicos.

Es uno de esos instrumentos que cambió la historia de la navegación y permitió explorar el mundo con una precisión sorprendente para su época.


Que te diviertas!

31 agosto 2026

OTP - TOTP - Google Authenticator

El socialismo no es otra cosa que la esclavitud universal administrada por el Estado.
Murray Rothbard
Ni tu Teléfono ni el Servidor se comunican entre sí cuando se genera ese código. No necesitan hacerlo.

Esto se llama TOTP. Contraseña de un solo uso basada en el tiempo. Y la elegancia de cómo funciona merece ser comprendida correctamente.

Cuando configuras Google Authenticator por primera vez, escaneas un código QR. Ese código QR contiene una clave secreta, esencialmente una cadena aleatoria larga, que se almacena en tu teléfono y simultáneamente se registra en el servidor. Ese único intercambio es el único momento en que tu teléfono y el servidor comparten algo relacionado con la generación de códigos.

A partir de ese momento, ambos lados ejecutan la misma función matemática de forma independiente. La función toma dos entradas. El secreto compartido y la hora actual redondeada a una ventana de 30 segundos. Alimenta esas dos entradas en un algoritmo HMAC-SHA1 y obtienes la misma salida cada vez, independientemente de dónde lo ejecutes.

Tu teléfono realiza el cálculo y muestra seis dígitos. El servidor ejecuta el mismo cálculo con el mismo secreto y la misma ventana de tiempo. Las salidas coinciden porque las entradas son idénticas. No se requiere comunicación. No se requiere internet. El modo avión es completamente irrelevante porque el código nunca se transmitió a ningún lado.

La dependencia temporal es lo que hace que cada código expire después de 30 segundos. La siguiente ventana produce una salida completamente diferente de la misma función. Un código interceptado es inútil 30 segundos después.

El servidor típicamente acepta códigos de la ventana de tiempo anterior y siguiente también, para tener en cuenta el desfase del reloj entre tu teléfono y el servidor. Si el reloj de tu teléfono está significativamente equivocado, los códigos dejan de funcionar, y por eso arreglar la configuración de hora resuelve problemas de TOTP.

Dos dispositivos. Un secreto compartido. La misma matemática. No se necesita comunicación.

La conexión a Internet nunca fue parte de la ecuación.


Que te diviertas!

30 agosto 2026

Tratamientos psicologicos

Cuando el mundo se destruye, así es como comienza: primero, las personas se vuelven desleales a su patria, desleales a sus antepasados, desleales a su país. Se vuelven desleales a las buenas costumbres antiguas, a su prójimo, a su mujer y a sus hijos.
Peter Rosegger, año 1887


Que te diviertas!

29 agosto 2026

Memoria a corto plazo

La misericordia hacia el culpable es crueldad hacia el inocente.
Adam Smith
Un psicólogo soviético entró en un café en 1927 y vio a un camarero hacer algo imposible.

Recordaba cada pedido abierto en cada mesa. Perfectamente. Sin notas. Sin esfuerzo.

Luego una mesa pagó su cuenta. Ella le pidió que repitiera el pedido.

No podía recordar ni un solo ítem.

Ella pasó los siguientes dos años descubriendo por qué. Lo que encontró es ahora el sistema operativo debajo de cada plataforma que compite por tu atención.

Su nombre era Bluma Zeigarnik, y en ese momento era una estudiante de posgrado, sentada con su profesor Kurt Lewin, observando a los camareros trabajar la sala. Lo que captó su atención fue algo tan ordinario que había estado ocurriendo en los restaurantes durante siglos sin que nadie preguntara por qué.

Los camareros podían recordar cada pedido abierto con precisión perfecta. La mesa cuatro quería el schnitzel sin salsa. La mesa siete había cambiado su vino dos veces. La mesa doce debía por tres cafés y un postre. Cada detalle, retenido sin esfuerzo, sin notas, sin ningún sistema visible en absoluto.

Pero en el momento en que una mesa pagaba su cuenta, la información desaparecía. Completamente. Lewin lo probó en el acto. Llamó a un camarero minutos después de que una mesa hubiera liquidado y le pidió que recitara el pedido. El camarero no pudo hacerlo. No parcialmente. No aproximadamente. La información simplemente se había ido.

Zeigarnik volvió a su laboratorio y pasó los siguientes dos años convirtiendo esa observación en uno de los hallazgos más replicados en la historia de la psicología.

Aquí está lo que demostró, y por qué cambia cómo piensas sobre la atención, la memoria y casi cada pieza de medio que has consumido alguna vez.

Les dio a los participantes una serie de tareas. Algunas tareas se les permitió terminar. Otras fueron interrumpidas antes de completarse. Luego probó el recuerdo en ambos grupos.

Las tareas inconclusas se recordaban casi al doble de la tasa de las completadas.

No ligeramente mejor. Casi el doble. El cerebro mantenía el trabajo incompleto en un estado de tensión activa, regresando a él, manteniéndolo cálido, negándose a archivarlo. Las tareas terminadas se cerraban, se archivaban, se liberaban. Las inconclusas seguían corriendo.

Ella lo llamó la meta de reanudación. Cuando el cerebro se compromete con una tarea y no puede completarla, abre un archivo que permanece abierto hasta que llega la resolución. Ese archivo abierto consume una porción de tu ancho de banda cognitivo, lo sepas conscientemente o no. Emerge en momentos ociosos. Tira del borde de tu atención durante otro trabajo. Es la cosa en la que te encuentras pensando en la ducha cuando no estabas tratando de pensar en nada en absoluto.

Esto no es un defecto en la cognición humana. Es una característica. El cerebro evolucionó para terminar cosas. Un bucle abierto es una señal de que algo importante está sin resolver. Mantener esa señal activa aumenta la probabilidad de que regreses a ella y la completes. En un entorno donde la mayoría de las tareas tenían apuestas reales de supervivencia, este era un mecanismo extraordinariamente útil.

En el mundo moderno, es la vulnerabilidad más explotada en la atención humana.

Netflix no inventó el cliffhanger. Pero lo industrializó de una manera que ningún medio antes que él lo había hecho. Cuando un programa termina en una pregunta sin resolver, no solo crea curiosidad. Abre un archivo en tu cerebro que permanece activo hasta que el próximo episodio lo cierra. El conteo regresivo de reproducción automática que comienza a los 15 segundos no es una función de conveniencia. Es un cálculo preciso sobre cuánto tiempo puede tolerar la persona promedio un bucle abierto antes de que la incomodidad de no saber anule todas las demás intenciones que tenía para la noche. Un episodio más no es una elección. Es tu cerebro haciendo exactamente lo que fue diseñado para hacer: regresar a lo que está sin terminar.

Los guionistas que construyeron Lost, Breaking Bad y Succession entendieron esto intuitivamente sin haber leído nunca un artículo de psicología. Cada episodio terminaba en una pregunta abierta. Cada final de temporada respondía tres cosas y abría cinco más. Toda la arquitectura de la televisión de prestigio es una máquina Zeigarnik funcionando a escala industrial.

Pero la televisión no es donde esto se vuelve peligroso.

Cada notificación en tu teléfono es un bucle abierto. Cada correo electrónico no leído es un bucle abierto. Cada tarea que escribiste en una lista y aún no has tachado es un bucle abierto. Cada uno consume una pequeña pero real porción de tu atención disponible, tirando fraccionalmente de tu enfoque, degradando tu capacidad para estar completamente presente en lo que estás haciendo en este momento. El algoritmo de TikTok no solo te sirve contenido que te gusta. Te sirve contenido que cierra un bucle y abre inmediatamente otro, manteniendo el sistema de reanudación permanentemente activado para que el costo de parar siempre se sienta mayor que el costo de continuar.

La investigación sobre este efecto de acumulación es impactante. Los psicólogos que estudian la carga cognitiva han encontrado que las tareas inconclusas no se sientan pasivamente en la memoria. Interrumpen activamente. Emergen en los momentos equivocados. Son la razón por la que estás leyendo algo y de repente recuerdas un correo que olvidaste enviar. El cerebro no está fallando. Está ejecutando su sistema de reanudación exactamente como fue diseñado. Solo lo está ejecutando a través de cuarenta bucles abiertos simultáneamente, en un entorno que genera nuevos más rápido de lo que cualquier sistema nervioso humano fue construido para procesar.

La implicación práctica más importante que produjo la investigación de Zeigarnik es una que la mayoría de la gente usa al revés.

David Allen construyó todo su sistema Getting Things Done en la idea de que la única manera de cerrar un bucle cognitivo abierto es completar la tarea o hacer un compromiso confiable para completarla más tarde. Escribir algo en un sistema en el que realmente confías tiene el mismo efecto en el cerebro que terminarlo. El archivo se cierra. El ancho de banda se libera. Por eso escribir una tarea se siente como alivio incluso antes de que hayas hecho nada al respecto. No has resuelto el problema. Simplemente le has dicho a tu cerebro que el bucle está registrado y se regresará a él, lo cual es suficiente para que el sistema de reanudación se calme.

Lo inverso es igualmente cierto y mucho más destructivo. Cada tarea que vive solo en tu cabeza, no escrita y no programada, es un bucle abierto quemando recursos cognitivos las veinticuatro horas. El costo mental no es proporcional al tamaño de la tarea. Una pequeña obligación molesta consume la misma tensión activa que un gran proyecto. Tu cerebro no discrimina por importancia. Discrimina por completación.

Zeigarnik publicó sus hallazgos en 1927. El artículo se quedó en la literatura académica durante décadas antes de que alguien fuera de la psicología le prestara atención.

Luego la televisión se volvió buena. Luego llegó el smartphone. Luego toda la economía de la atención fue diseñada, en gran parte por personas que entendieron intuitivamente lo que ella había probado científicamente: un bucle abierto es el gancho más poderoso disponible para cualquiera que quiera captar la atención humana.

Netflix lo sabía. Instagram lo sabía. Cada diseñador que alguna vez hizo un distintivo de notificación rojo en lugar de gris lo sabía.

El café en Viena hace tiempo que desapareció.

El mecanismo que ella descubrió allí es ahora el sistema operativo debajo de cada plataforma que compite por tu tiempo.

Cada "continuará".

Cada notificación no leída.

Cada hilo que termina con "parte 2 mañana".

Todo es el mismo camarero, la misma cuenta sin pagar, el mismo cerebro negándose a soltar lo que aún no ha terminado.

Zeigarnik lo notó sobre un café en 1927.

Un siglo después, es la idea más valiosa en la historia de los medios.

Y nadie te lo enseñó en la escuela.


Que te diviertas!