El FMA I.Ae. 48 fue una de las varias ideas de Argentina y del piloto y doctor Reimar Hörten, tras su huida de la Alemania nazi, luego de pasar por Reino Unido y Suiza y de negociaciones con EEUU y China que estaban contratando a la mayor parte de los ingenieros alemanes que escapaban tras la segunda guerra.
Un ambicioso proyecto argentino de la década de 1950, cuyo objetivo era desarrollar un caza a reacción supersónico para todo clima posterior al I.Ae. 37. Sin embargo, este era extremadamente singular. Iba a ser un avión Mach 2.2 (2700 Km/h) con un ala delta redondeada y, lo más interesante, motores montados en góndolas subalares, como las de un avión de pasajeros, lo que le daba un aspecto similar al avión experimental Red Arrow de Thunderbirds. Al parecer, la Armada Argentina también estaba interesada en operar una variante de este desde su portaaviones ARA Independencia (V-1), incorporado en 1958, por lo que se sometió a algunos cambios, como la orientación del flujo de escape del motor. El extraño caza aparentemente no prosperó fuera de un modelo a escala y fue cancelado en 1960 por razones económicas antes de que se pudiera construir un prototipo, sólo un año antes de que volara el I.Ae. 37.
Nuestra marina de guerra había recibido en 1958 su primer portaaviones, el Independencia, un barco bastante antiguo cuya catapulta no permitía alcanzar la velocidad de despegue de un avión a reacción, de manera que cuando se publicaron los primeros datos del proyecto IA-48, se consultó al doctor Horten sobre la posibilidad de solucionar esta limitación con un avión de características de despegue especiales. Horten estudió el problema y sugirió utilizar un dispositivo que permitiría orientar hacia abajo el flujo de los gases de escape de los motores, hasta un ángulo de 45º mediante un mecanismo que sería independiente del motor, lo que permitiría reducir notablemente la velocidad de despegue.
Esta solución estaba basada, evidentemente sobre las experiencias que por entonces se estaban haciendo en Inglaterra con el Hawker P.1127, el que utilizaba un motor de toberas orientables Bristol Siddeley B.S.53, aunque también es cierto que ambos proyectos diferían en su concepto básico, pues en la propuesta de Horten los conductos de escape orientables no formaban parte del motor.
Al contar con un apoyo presupuestario considerable, el programa IA-48 evolucionó muy rápidamente. A fines de 1958 ya se estaban ensayando varias maquetas de madera en el túnel de viento de la Fábrica y durante 1959 se inició la modificación del segundo planeador del IA-37 para incorporarle las mejoras aerodinámicas del nuevo avión, mientras se empezaban a fabricar los primeros componentes del prototipo.
Sin embargo a mediados de 1960 se recibió abruptamente la orden de suspender todos los trabajos, aduciéndose motivos económicos, aunque seguramente influyó en esta decisión el hecho de que por esta época la Armada había rechazado la propuesta de Horten por considerarla demasiado innovadora, mientras que varios jefes superiores de la Fuerza Aérea también opinaban que sería más seguro volcarse hacia la compra de material de vuelo importado.
El documental: Alas Argentinas. Reflejo de un País cuenta un poco mas sobre esta interesante parte de la historia argentina.
Que te diviertas!
Un ambicioso proyecto argentino de la década de 1950, cuyo objetivo era desarrollar un caza a reacción supersónico para todo clima posterior al I.Ae. 37. Sin embargo, este era extremadamente singular. Iba a ser un avión Mach 2.2 (2700 Km/h) con un ala delta redondeada y, lo más interesante, motores montados en góndolas subalares, como las de un avión de pasajeros, lo que le daba un aspecto similar al avión experimental Red Arrow de Thunderbirds. Al parecer, la Armada Argentina también estaba interesada en operar una variante de este desde su portaaviones ARA Independencia (V-1), incorporado en 1958, por lo que se sometió a algunos cambios, como la orientación del flujo de escape del motor. El extraño caza aparentemente no prosperó fuera de un modelo a escala y fue cancelado en 1960 por razones económicas antes de que se pudiera construir un prototipo, sólo un año antes de que volara el I.Ae. 37.
Nuestra marina de guerra había recibido en 1958 su primer portaaviones, el Independencia, un barco bastante antiguo cuya catapulta no permitía alcanzar la velocidad de despegue de un avión a reacción, de manera que cuando se publicaron los primeros datos del proyecto IA-48, se consultó al doctor Horten sobre la posibilidad de solucionar esta limitación con un avión de características de despegue especiales. Horten estudió el problema y sugirió utilizar un dispositivo que permitiría orientar hacia abajo el flujo de los gases de escape de los motores, hasta un ángulo de 45º mediante un mecanismo que sería independiente del motor, lo que permitiría reducir notablemente la velocidad de despegue.
Esta solución estaba basada, evidentemente sobre las experiencias que por entonces se estaban haciendo en Inglaterra con el Hawker P.1127, el que utilizaba un motor de toberas orientables Bristol Siddeley B.S.53, aunque también es cierto que ambos proyectos diferían en su concepto básico, pues en la propuesta de Horten los conductos de escape orientables no formaban parte del motor.
Al contar con un apoyo presupuestario considerable, el programa IA-48 evolucionó muy rápidamente. A fines de 1958 ya se estaban ensayando varias maquetas de madera en el túnel de viento de la Fábrica y durante 1959 se inició la modificación del segundo planeador del IA-37 para incorporarle las mejoras aerodinámicas del nuevo avión, mientras se empezaban a fabricar los primeros componentes del prototipo.
Sin embargo a mediados de 1960 se recibió abruptamente la orden de suspender todos los trabajos, aduciéndose motivos económicos, aunque seguramente influyó en esta decisión el hecho de que por esta época la Armada había rechazado la propuesta de Horten por considerarla demasiado innovadora, mientras que varios jefes superiores de la Fuerza Aérea también opinaban que sería más seguro volcarse hacia la compra de material de vuelo importado.
El documental: Alas Argentinas. Reflejo de un País cuenta un poco mas sobre esta interesante parte de la historia argentina.
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