16 octubre 2013

Planeta solitario PSO J318.5-22

Es difícil no antropomorfizarlo. PSO J318.5-22 es un planeta solitario; ¡y no es para menos con ese nombre! Pero fuera de bromas, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto un planeta que no orbita estrella alguna. Joven y exótico, el planeta anda navegando por el espacio libremente y sólo se encuentra a 80 años luz de distancia. Los astrónomos también nos informan que PSO tiene una masa tan sólo seis veces la de Júpiter y se formó hace apenas 12 millones años.

El equipo andaba cazando estrellas fallidas que son conocidas como enanas marrones Como estas enanas tienen temperaturas relativamente frías, la luz que emiten es muy débil y se tiende a ver en colores muy rojos. Así dieron con este extravagante y extraño objeto espacial, un planeta solitario que divaga libremente por el espacio con unas emisiones tan rojas que le ganan incluso a las enanas marrones más rojas hasta hoy conocidas.

13 octubre 2013

La complicada vida sexual de Barbie II

Ya sabemos de La complicada vida sexual de Barbie y todo eso, pero cuando las cosas estaban solucionadas para Kent, de vuelta se complicaron...

12 octubre 2013

Los campos electromagnéticos y la salud pública

Estaciones de base y tecnologías inalámbricas


Nota descriptiva N°304
Mayo 2006
Hoy día la telefonía móvil es algo corriente en todo el mundo. Esa tecnología inalámbrica se basa en una amplia red de antenas fijas o estaciones de base que transmiten información mediante señales de radiofrecuencia (RF). Hay más de 1,4 millones de estaciones de base en todo el mundo, y la cifra está aumentando de forma considerable con la aparición de las tecnologías de tercera generación.
Hay otras redes inalámbricas que permiten obtener servicios y acceso a Internet de alta velocidad, como las redes de área local inalámbricas (WLAN), cuya presencia también es cada vez más frecuente en los hogares, las oficinas y muchos lugares públicos (aeropuertos, escuelas y zonas residenciales y urbanas). A medida que crece el número de estaciones de base y de redes locales inalámbricas, aumenta también la exposición de la población a radiofrecuencias. Según estudios recientes, la exposición a RF de estaciones de base oscila entre el 0,002% y el 2% de los niveles establecidos en las directrices internacionales sobre los límites de exposición, en función de una serie de factores, como la proximidad de las antenas y su entorno. Esos valores son inferiores o comparables a la exposición a las RF de los transmisores de radio o de televisión.
Las posibles consecuencias para la salud de la exposición a campos de RF producidos por las tecnologías inalámbricas han causado preocupación. En la presente nota descriptiva se examinan las pruebas científicas disponibles sobre los efectos en la salud humana de una exposición continua de bajo nivel a estaciones de base y otras redes locales inalámbricas. Para obtener información detallada sobre un taller de la OMS dedicado a este tema.

Preocupaciones sanitarias

Un motivo de inquietud común en relación con las antenas de las estaciones de base y de las redes locales inalámbricas es el relativo a los efectos a largo plazo que podría tener en la salud la exposición de todo el cuerpo a señales de RF. Hasta la fecha, el único efecto de los campos de RF en la salud que se ha señalado en los estudios científicos se refería al aumento de la temperatura corporal (> 1º C) por la exposición a una intensidad de campo muy elevada que sólo se produce en determinadas instalaciones industriales, como los calentadores de RF. Los niveles de exposición a RF de las estaciones de base y las redes inalámbricas son tan bajos que los aumentos de temperatura son insignificantes y no afectan a la salud de las personas.
La potencia de los campos de RF alcanza su grado máximo en el origen y disminuye rápidamente con la distancia. El acceso a lugares cercanos a las antenas de las estaciones de base se restringe cuando las señales de RF pueden sobrepasar los límites de exposición internacionales. Una serie de estudios recientes ha puesto de manifiesto que la exposición a RF de las estaciones de base y tecnologías inalámbricas en lugares de acceso público (incluidos hospitales y escuelas) suele ser miles de veces inferior a los límites establecidos por las normas internacionales.
De hecho, debido a su menor frecuencia, a niveles similares de exposición a RF, el cuerpo absorbe hasta cinco veces más señal a partir de la radio de FM y la televisión que de las estaciones de base. Ello se debe a que las frecuencias utilizadas en las emisiones de radio de FM (unos 100 MHz) y de televisión (entre 300 y 400 MHz) son inferiores a las empleadas en la telefonía móvil (900 y 1800 MHz), y a que la estatura de las personas convierte el cuerpo en una eficaz antena receptora. Además, las estaciones de emisión de radio y televisión funcionan desde hace por lo menos 50 años sin que se haya observado ningún efecto perjudicial para la salud.
Aunque la mayoría de las tecnologías de radio utilizaban señales analógicas, las telecomunicaciones inalámbricas modernas usan señales digitales. Los detallados estudios realizados hasta el momento no han revelado ningún peligro específico derivado de las diferentes modulaciones de RF.
Cáncer: las noticias publicadas por los medios informativos sobre conglomerados de casos de cáncer en torno a estaciones de base de telefonía móvil han puesto en alerta a la opinión pública. Cabe señalar que, desde el punto de vista geográfico, el cáncer se distribuye de forma irregular en cualquier población. Dada la presencia generalizada de estaciones de base en el entorno, pueden producirse conglomerados de casos de cáncer cerca de estaciones de base simplemente por casualidad. Además, los casos de cáncer notificados en esos conglomerados suelen ser de distinto tipo, sin características comunes, por lo que no es probable que se deban a una misma causa.
Se pueden obtener pruebas científicas sobre la distribución de los casos de cáncer entre la población mediante estudios epidemiológicos bien planificados y ejecutados. En los últimos 15 años, se han publicado estudios en los que se examinaba la posible relación entre los transmisores de RF y el cáncer. En esos estudios no se han encontrado pruebas de que la exposición a RF de los transmisores aumente el riesgo de cáncer. Del mismo modo, los estudios a largo plazo en animales tampoco han detectado un aumento del riesgo de cáncer por exposición a campos de RF, incluso en niveles muy superiores a los que producen las estaciones de base y las redes inalámbricas.
Otros efectos: se han realizado pocos estudios sobre los efectos generales en la salud humana de la exposición a campos de RF de las estaciones de base. Ello se debe a la dificultad para distinguir los posibles efectos en la salud de las señales muy bajas que emiten las estaciones de base de otras señales de RF de mayor potencia existentes en el entorno. La mayoría de los estudios se han centrado en la exposición a RF de los usuarios de teléfonos móviles. Los estudios con seres humanos y animales en los que se han examinado las ondas cerebrales, las funciones intelectuales y el comportamiento tras la exposición a campos de RF, como los generados por los teléfonos móviles, no han detectado efectos adversos. El nivel de exposición a RF utilizado en esos estudios era unas 1000 veces superior al de exposición del público en general a RF de estaciones de base o de redes inalámbricas. No hay pruebas de que se produzcan alteraciones del sueño o de la función cardiovascular.
Algunas personas han señalado síntomas inespecíficos tras la exposición a campos de RF de estaciones de base y otros dispositivos de campos electromagnéticos. Como se indica en una nota descriptiva recientemente publicada por la OMS sobre la «hipersensibilidad electromagnética», no se ha demostrado que los campos electromagnéticos provoquen esos síntomas. Sin embargo, es importante tener en cuenta la difícil situación de las personas que sufren esos síntomas.
De todos los datos acumulados hasta el momento, ninguno ha demostrado que las señales de RF producidas por las estaciones de base tengan efectos adversos a corto o largo plazo en la salud. Dado que las redes inalámbricas suelen producir señales de RF más bajas que las estaciones de base, no cabe temer que la exposición a dichas redes sea perjudicial para la salud.

Normas de protección

La Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP, 1998) y el Instituto de Ingenieros Electricistas y Electrónicos (IEEE, 2005) han elaborado directrices internacionales sobre los límites de exposición para ofrecer protección contra los efectos reconocidos de los campos de RF.
Las autoridades nacionales deberían adoptar normas internacionales para proteger a los ciudadanos de los niveles perjudiciales de RF. Además, deberían restringir el acceso a las zonas en que puedan rebasarse los límites de exposición.

Percepción pública del riesgo

Algunas personas consideran probable que la exposición a RF entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves. Ese temor se debe, entre otras cosas, a las noticias que publican los medios de comunicación sobre estudios científicos recientes y no confirmados, que provocan un sentimiento de inseguridad y la sensación de que puede haber riesgos desconocidos o no descubiertos. Otros factores son las molestias estéticas y la sensación de falta de control y participación en las decisiones de ubicación de las nuevas estaciones de base. La experiencia demuestra que los programas educativos, así como una comunicación eficaz y la participación del público y otras partes interesadas en las fases oportunas del proceso de decisión previo a la instalación de fuentes de RF, pueden aumentar la confianza y la aceptación del público. La OMS ha destacado la necesidad de ese diálogo en una publicación disponible en nueve idiomas (véase enlaces relacionados al final de la página).

Conclusiones

Teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidos hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos en la salud.

Iniciativas de la OMS

A través del Proyecto Internacional CEM, la OMS ha establecido un programa para supervisar las publicaciones científicas sobre los campos electromagnéticos, evaluar los efectos en la salud de la exposición a frecuencias de 0 a 300 GHz, ofrecer asesoramiento sobre los posibles peligros de los campos electromagnéticos y determinar las medidas de mitigación más idóneas. Basándose en amplios estudios internacionales, el Proyecto ha promovido investigaciones para subsanar la falta de conocimientos. En respuesta a ello, en los 10 últimos años, diversos gobiernos e institutos de investigación nacionales han destinado más de US$ 250 millones al estudio de los campos electromagnéticos.
Aunque nada hace pensar que la exposición a campos de RF de estaciones de base y redes inalámbricas tenga efectos en la salud, la OMS sigue fomentando las investigaciones para determinar si la exposición a la mayor RF de los teléfonos móviles puede repercutir en la salud. Para consultar las investigaciones más recientes dedicadas fundamentalmente a la telefonía móvil (véase enlaces relacionados al final de la página).
Está previsto que en 2006-2007 el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), un organismo especializado de la OMS, lleve a cabo un estudio sobre el riesgo de cáncer provocado por los campos de radiofrecuencia, y que en 2007-2008 el Proyecto Internacional CEM realice una evaluación general de los riesgos para la salud de los campos de RF.

Lecturas complementarias

ICNIRP (1998) www.icnirp.org/documents/emfgdl.pdf
IEEE (2006) IEEE C95.1-2005 "IEEE Standard for Safety Levels with Respect to Human Exposure to Radio Frequency Electromagnetic Fields, 3 kHz to 300 GHz"

Enlaces relacionados

Para más información, puede ponerse en contacto:

Medios de Difusión y Comunicaciones, OMS
Tel.: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

Tomado de: http://www.who.int/peh-emf/publications/facts/fs304/es/index.html

11 octubre 2013

La Tierra se acerca a su mayor temperatura de los últimos 11.300 años

En las próximas décadas la Tierra podría alcanzar la temperatura más elevada de los últimos 11.300 años, de acuerdo con una investigación llevada a cabo por científicos de EE.UU.
El estudio, publicado en la revista 'Science', se realizó basándose en análisis llevados a cabo en 73 lugares de la Tierra. Una vez obtuvieron los resultados, los científicos pudieron reconstruir la historia de las temperaturas terrestres tras el fin del periodo glaciar, hace aproximadamente 11.000 años.
Según los investigadores, los últimos diez años fueron los más calurosos, comparados con el 80% de los 11.300 años anteriores.
"Ya sabíamos que la superficie de la Tierra es más calurosa hoy que durante la mayor parte de los 2.000 últimos años. Ahora sabemos que las temperaturas son actualmente más altas que en la mayor parte de los últimos 11.300 años pasados, [periodo] que corresponde al desarrollo de la civilización humana", informó el investigador de la Universidad estatal de Oregon y principal autor de este trabajo, Shaun Marcott.
El paleoclimatológo y coautor del estudio, Peter Clark, indicó que lo más preocupante de los datos obtenidos es que el recalentamiento global posiblemente será mayor en las próximas décadas de lo que lo fue en los últimos 11.300 años.
"El clima de la Tierra es complejo y responde a múltiples fuerzas, incluyendo la insolación solar y el CO2", indicó Marcott.
"Sin embargo, en los últimos 100 años, el aumento del CO2 a través del incremento de las emisiones procedentes de las actividades humanas ha sido significativo. Es la variable que mejor puede explicar el rápido aumento de las temperaturas globales", agregó el investigador.


Tomado de: http://dhfinformaciones.blogspot.com.ar/2013/03/la-tierra-se-acerca-su-mayor.html

09 octubre 2013

Cuando tengas 5 minutos, pegale una miradita:

En el capítulo de hoy: La Incomprobable

Che. Se terminó. Te la veías venir, ¿no? Pavota. Sí. A vos te hablo. Te venís haciendo la boluda hace rato, eh. Bueno, ¿sabés qué? Ya no más. YA NO MÁS. Que no, que es un divino, que me hace reír, que me entiende. Obvio que sí. Obvio que hace todas esas cosas. ¿Sabés por qué? A mí me parece que sabés perfectamente por qué. Ey, no te hagas la tonta. Mirame cuando te hablo. La terminás acá. LA-COR-TÁS. No, no lo vamos a discutir. Sí, ya sé que para vos sí existe. No, no me convencen tus argumentos. Te voy a decir una sola cosa:

La amistad entre el hombre y la mujer, no existe.

Yo voy a hablar particularmente por el hombre: el gran Napoleón Bonaparte dijo alguna vez que “La amistad entre el hombre y la mujer se determina por la incogibilidad de uno de los dos“. En el caso de que los dos individuos sean potables, el hombre es amigo hasta que la mujer le da pie para algo más. Y por pie, me refiero a que me das un centímetro, un milímetro, un micro-nano-mini-segundo de duda, y considerate oficialmente en peligro de extinción.

Acá es el momento donde todas ustedes, horrorizadas, agarran tomates podridos y bananas de esas que ya se pusieron medio oscuras y me las tiran mientras gritan “¡¡¡Pelotudo!!! ¡¡¡Tonto!!!“ (lo leíste con voz de minita, admitilo.) Y ustedes, los cagones, dicen “Ey, bobo, yo tengo una amiga que es posta mi amiga, así, posta, que entre nosotros, posta, nada. “ (Lo leíste con tono de bobo, admitilo también.)

Paren un poco. Frenen. ¿Ya está? ¿Ya pueden seguir leyendo? Bueno. Escúchenme bien. Lejos de querer caer en clichés baratos, cotidianeidades truchas y excepciones imposibles, yo me juego una mano, los dos huevos y algún que otro centímetro de pito (no demasiados, tampoco hay para tirar al techo) a que todos, todos, todos, todos, todos, TODOS EH, todos ustedes que están leyendo, mínimo, MÍNIMO una vez, estuvieron con un amigo. Levanten la mano. Apa, mirá cuántos somos. Sí, ya sé, capaz estabas en pedo. Sí, obvio, capaz estabas triste y te consoló. Capaz se cruzaron en el boliche, hablaron de la entrega paja que había que hacer para el martes y cuando se aburrieron de eso, pintaron los besos. Lo que vos quieras. ¿Estuviste? Listo. Prueba número uno de que la teoría de que esta amistad existe, como fallar, PUEDE FALLAR.

“Yo tengo un amigo que es amigo de verdad nene, hasta me acompaña al shopping a comprarme ropa y me dice qué me queda bien y qué no. “, dice La Minita. ¡No me digas! Qué groso. Te voy a decir una sola cosa. Descartando la posibilidad de que tu amigo tenga esta “??????????????????????????“ cantidad de signos de pregunta en la cola, te voy a contar un secreto de todos nosotros los hombres: si alguna vez, por alguna razón, acompañamos a una mina al shopping que no sea nuestra hermana o nuestra vieja, es porque tenemos la leve, sutil y casi extinta ilusión de poder ver una teta a través de la cortina, sea tuya, de una gorda chota, o de otra mina que se esté probando la pelotudez que haya elegido para probarse. Somos así, perdón. Si no, somos los primeros en atornillarnos, dispuestos a pelear con uñas y garras hasta la última gota de sangre, en el único micro-sillón de todo el local. Todo el mundo sabe eso. Otra prueba irrefutable.

“Pero man, boludo, man, yo tengo una amiga que me re banca con mis problemas man, y hasta me presentó una amiga, y todo. O sea, ¿qué onda, boludo?“, va a decir El Bobo. Escuchame. Esa amiga que te re banca con tus problemas se muere por que la invites a ver una peli a tu casa y se desgarra en diez mil pedazos cuando te responde el huesito al que le venías tirando desde el martes y te tomás el palo. Esa amiga te hace el dobladillo de la camisa que todavía no aprendiste a hacerte porque sos medio pelotudo, solo porque con tal de tener el más mínimo contacto con vos, está dispuesta a asesorarte en esa misión imposible, por más que sea alistarte para estar “fachero“ con otra. Esa amiga le manda un mensaje a todas sus amigas diciéndole “Me parece que me va a dar bola“, cuando vos le decís que necesitás hablar, para después decepcionarlas con un “No, al final se peleó con esa que se estaba chapando de nuevo“. No seas Hitler, haceme el favor. Nosotros no tenemos esa ingenuidad tan biológicamente conveniente que tienen ellas. Nosotros, si sabe el abecedario, respira, tiene dos patas y un par de dientes, vamos para adelante. Tus secretos, a tus amigos, tus problemas, a tu psicólogo, y tus preguntas, al Akinator. Con la “amiga“: o a los bifes, o a otra cosa. Virgo.

Ahora: explíquenme, por favor, dónde carajo arrancó esa jodita de decirles a sus amigos de sexo opuesto que los aman. “Te amo“. ¿Vos sabés lo fuertes que son esas palabras? Amar, amás las milanesas, viejo. Amar, amás a tu perro. ¿Tenés una idea de lo duro que es escuchar un “Ay boludo sos divino, te amo“, proveniente de una bomba atómica de sexo que sólo te considera un amigo? No me faltés el respeto, haceme el favor. No me encasilles en ese puestito de mierda que nadie quiere. Citando al genialísimo Martin Piroyansky en su cortometraje “No me ama“, nadie, nunca, en la historia de la vida, le dice a un amigo “Che Fer, estuvo buenísimo el partido. Te amo.” ¿Quién te permite usar esa frase con tanta ligereza? ¿Quién te dejó meterme en esta cárcel de charlas interminables por Whatsapp, que terminan en cualquier cosa excepto contactos de ligera/poca ropa? SI NO ME QUERÉS COGER, NO ME HABLES POR WHATSAPP. No, ¿sabés qué? Directamente, no me hables. No le hables a nadie. Y si tenés que cargar la SUBE, no sé, hacele gestos. Cortala.

PERO ÉL ESTÁ DE NOVI- Te quiere dar. PERO SOY LA HERMANA DE SU AMIG- Te quiere dar. PERO NUESTROS VIEJOS SON PRIMO- Te quiere dar. PERO ME AYUDA A HACER LOS TRABAJOS PRÁCTIC- Te quiere dar. PERO ESCUCHÁ, ME LLAMA PRIMERO PARA MI CUMPLEAÑO- Te quiere dar. PERO ESTA DE NOVIO CON MI AMIG- Te quiere dar. PERO SOY AMIGA DE SU EX- Te quiere dar. ¡PARA! FUE EL PRIMERO QUE VINO A CONSOLARME CUANDO ME CORTÓ MI NOV- Te quiere dar. Tiene tantas ganas, que mientras vos llorabas, es decir, la situación más deserotizante en la historia de las situaciones deserotizantes, te estaba imaginando en bolas. Haceme caso. Te quiere dar. Hasta Sprite te lo dijo, boluda.

Ahora, ésta, ésta ufffffffff É-S-T-A me pone particularmente violento. La frase más odiada en la historia de los tiempos después de “Mañana es lunes“ y “Qué acelga“ (Nunca digan “qué acelga“, se los pido por favor, es horrible):

“NO QUIERO QUE ARRUINEMOS NUESTRA AMISTAD”.

Contame una cosa. Nos llevamos bien, ¿No? O sea, te hago reír. Vos me hacés reír a mí. Podríamos hasta decir que “CONGENIAMOS“, ya que pasamos un montón de tiempo juntos, ¿no? Claro. Sí. Confiás en mí, porque si no, no me contarías tus problemas, ni tus inquietudes, asumo. Lógico. Obvio. Hipotéticamente hablando, digamos… ¿Te parezco una persona atractiva? Porque a ver, yo no seré Brad Pitt, pero vos tampoco Angelina. Perfecto. Sí. Explicame lo siguiente: si a todo esto le agregamos unos besos en la puerta de casa, unos fierrazos después del boliche cada tanto y alguna que otra alegría un domingo medio lluvioso, ¿ESTAMOS ARRUINANDO NUESTRA AMISTAD? O sea podemos viajar en primera pero ¿ELEGIMOS viajar en el tren Sarmiento? ¿QUÉ TE JODE? Explicame, en serio, por favor, ¿QUÉ TE JODE? Total vos te vas a cambiar de facultad en algún momento con todas esas crisis que me contás, o yo me voy a mudar, y eventualmente vamos a perder contacto. Mientras tanto, ¿es tanto pedir meter un gol de vez en cuando? Uno. Con MEDIO, me alcanza. Dejame meter un gol.

No sé. Para mí, volvamos a la época de la primaria. Como en los cumpleaños, ¿viste? Las nenas, con las nenas y los nenes, con los nenes. Separados. Sin contacto alguno, o a lo sumo, “llevándose bien“, pero no yendo a la casa después del colegio. Ahora, si de repente te gusta alguna, agarrás, inflás el pecho, tomás coraje, cruzás ese vacío interminable y pateás el penal. Le podés errar, olvidate, Palermo le pifió tres en un partido, pero alguna, tarde o temprano, te juro que entra. Y todos más felices y con menos malentendidos.

En el peor de los casos, decile “joda boluda, ¡somos amigos!“

Esa te juro que NO FALLA.

08 octubre 2013

Linux From Scratch XXXII: Arrancando desde USB con un kernel alternativo

En el artículo anterior, hemos compilado un kernel y llegado a arrancar desde disco duro. En este vamos a arrancar desde USB, aunque todavía no vamos a hacerlo de forma definitiva, pero nos servirá para probar cosas y hacer unos últimos ajustes en la configuración.
Hay dos razones por las que lo que hemos hecho anteriormente no nos ha servido para arrancar desde USB. La primera es que el kernel necesita colaboración por parte de algún proceso para poder reconocer los USB, lo que significa que hay que crear un initrd para ello. La segunda es que los nombres de los dispositivos pueden cambiar, así que hay que localizar la partición root usando su UUID. El problema es que el kernel tampoco puede leer los UUID de las particiones sin ayuda por parte de algún proceso externo, o sea que tenemos una doble razón por la cual necesitamos un initrd.

Copiando el kernel de otra distro

Para comprobar que el problema es del kernel y/o del initrd y que el resto de nuestro sistema LFS funciona correctamente, una cosa que podemos hacer es usar un kernel de otra distro, con su correspondiente initrd, para arrancar nuestro LFS. Así de paso nos sirve como kernel alternativo en caso de que el nuestro nos dé algún problema. No está de más tener algo así.
Para esto voy a recurrir a un LiveUSB de Debian que tengo por ahí. Lo que voy a hacer es extraerle el kernel con su initrd, módulos y todo lo que dependa de él y meterlo en el LFS que estamos creando. En realidad no es un LiveUSB, es un Debian testing completo instalado en un USB. Es lo que uso como disco de rescate. :)
En vuestro caso, no necesitáis una Debian para hacer esto. Debería serviros cualquier distro. Eso sí: la forma de hacerlo es ligeramente distinta en cada distro, así que deberíais fijaros bien en cómo son los ficheros que necesitáis y extraer esos. La principal diferencia será el número de versión del kernel.
Tampoco hace falta que esté instalada en un USB. Yo he usado esta para estar completamente seguro de que funciona en un USB, pero otras también deberían arrancar desde USB aunque estén instaladas en el disco duro. Más abajo hago lo mismo con el kernel de mi ArchLinux que está instalada en un SSD.
Hay dos formas de hacer esto. Una es arrancar con el USB, disco duro o dispositivo en el que está el kernel que queréis extraer. La otra es montar la partición correspondiente en algún punto de sistema de ficheros de la distro que estáis usando para crear LFS. En el primer caso necesitáis algún otro USB, carpeta de red, o cualquier otro medio que os permita pasar el kernel extraído a vuestra máquina. En el segundo caso es necesario tener acceso a boot y a root, así que si usáis una partición boot aparte, tenéis que montarla también.
En mi caso he optado por la primera forma. Más que nada porque he usado otra máquina, así que la segunda no era factible. Lo primero que he hecho ha sido arrancar con el USB de Debian y enchufar el que estoy usando para instalar LFS. Habréis notado que la swap está en sdc2 y la partición raíz en sdc3. Eso es porque en sdc1 tengo una partición vfat que uso para intercambiar ficheros incluso con equipos Windows, así que me sirve para pasar el kernel a la otra máquina. Curiosamente, al enchufar el USB le ha asignado el nombre de dispositivo sdc. No tendría por qué ser así. Es casualidad.
Lo que he hecho a continuación es montar la partición vfat de mi USB y crear en ella un archivo comprimido con el kernel de Debian y todos los ficheros que necesita para arrancar. Estos ficheros son los que cambian de una distro a otra. En primer lugar, para saber con qué kernel estáis arrancando, en caso de que haya más de uno, podéis mirar los ficheros de configuración del gestor de arranque que uséis. Estarán en un directorio dentro de /boot. En ese mismo fichero de configuración aparece también el initrd que usa. Tenéis que añadir los ficheros de esa misma versión del kernel que estén en /boot, además de los módulos, que estarán en /lib/modules. Todo esto hay que hacerlo desde el directorio raíz para que el fichero que estamos generando se descomprima después correctamente.
Otro directorio que hay que tener en cuenta es el del firmware. Normalmente es /lib/firmware y no lleva número de versión porque suele ser siempre igual. Se trata de drivers privativos que se distribuyen en binario porque el fabricante no proporciona el código fuente. Si nuestro equipo funciona bien sin software privativo podríamos omitirlo.
linux@debian:~$ sudo mkdir /mnt/sdc1
linux@debian:~$ sudo mount /dev/sdc1 /mnt/sdc1
linux@debian:~$ cd / 
linux@debian:/$ tar cvJf /mnt/sdc1/linux-3.2.0-2-debian.txz \
> boot/vmlinuz-3.2.0-2-amd64 \ 
> boot/initrd.img-3.2.0-2-amd64 \ 
> boot/System.map-3.2.0-2-amd64 \ 
> lib/firmware/ \ 
> lib/modules/3.2.0-2-amd64/ 
linux@debian:/$ sudo umount /dev/sdc1
linux@debian:/$ exit
Ahora ya puedo apagar el equipo Debian (siempre de forma controlada, por supuesto) y enchufar el USB con el kernel extraído en mi máquina. En esta máquina, la partición vfat del USB se monta en /media/USBDATA. El siguiente paso es instalarlo en LFS usando el script que tenemos para ello. El fichero txz que hemos generado es compatible con él, si hemos puesto las opciones de tar correctas y hemos comprimido desde el raíz.
[~]$ sudo lfsinst /media/USBDATA/linux-3.2.0-2-debian.txz
Voy a hacer lo mismo con el kernel de Arch. No tengo la misma garantía que con el de Debian, pero intuyo que va a funcionar y además sirve como ejemplo de cómo hacer lo mismo con otra distro, ya que es parecido pero diferente. En este caso estoy lanzando los comandos en mi máquina principal, así que no tengo que montar nada. Es la misma máquina en la que estoy instalando LFS.
[~]$ cd /
[/]$ tar cvJf ~/lfs/linux-3.8.4-1-ARCH.txz \
> boot/vmlinuz-linux \
> boot/initramfs-linux.img \
> lib/firmware \
> lib/modules/3.8.4-1-ARCH \
> lib/modules/extramodules-3.8-ARCH/ \
> lib/modprobe.d/
[/]$ cd ~/lfs
[~/lfs]$ sudo lfsinst ~/lfs/linux-3.8.4-1-ARCH.txz
Ya tengo nada menos que dos kernels alternativos en mi LFS. Con uno sería suficiente, pero así confirmo que es factible arrancar desde nuestro sistema. Esos kernels tienen sus propios initrd en los que estarán las herramientas que el kernel necesita para detectar el USB y luego localizar y montar la partición raíz.
Con esto podemos solucionar el primer problema que teníamos: usar un initrd que soporte USB. Falta el segundo: localizar la partición por UUID. Para ello, en primer lugar, hay que averiguar el UUID de la partición raíz de nuestro LFS. Esto se puede hacer examinando el directorio /dev/disk/bu-uuid, donde el kernel deja todos los dispositivos que detecta organizados por UUID.
[~/lfs]$ ls -l /dev/disk/by-uuid/ | grep sdc3
lrwxrwxrwx 1 root root 10 Apr  2 18:55 dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c -> ../../sdc3
O sea que el UUID de mi partición raíz de LFS es dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c. Este UUID no cambia nunca lo enchufemos donde lo enchufemos mientras no formateemos la partición, así que es seguro localizarla por este UUID.
Ya tenemos todo lo que necesitamos para arrancar desde USB. Ahora sólo falta actualizar los ficheros de configuración de los gestores de arranque. Sigo teniendo instalados tanto grub como Syslinux, así que voy a probar con los dos. Hay que añadir los dos nuevos kernels (o los que hayáis extraido vosotros) teniendo cuidado de especificar el initrd. Además hay que cambiar el nombre de la partición raíz por el UUID. Esto lo voy a hacer también con el kernel de LFS, aunque de momento no va a funcionar desde USB.
Primero mi gestor de arranque favorito: Syslinux.
[~/lfs]$ sudo lfs
root:/# cat > /boot/extlinux/extlinux.conf << "EOF"
> PROMPT 1
> TIMEOUT 50
> DEFAULT lfs
> 
> LABEL lfs
>     LINUX ../vmlinuz-3.5.2-lfs-7.2
>     APPEND root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
>
> LABEL lfsdebian
>     LINUX ../vmlinuz-3.2.0-2-amd64
>     APPEND root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
>     INITRD ../initrd.img-3.2.0-2-amd64
>
> LABEL lfsarch
>     LINUX ../vmlinuz-linux
>     APPEND root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
>     INITRD ../initramfs-linux.img
> EOF
Ahora hacemos lo mismo con el grub.
root:/# cat > /boot/grub/grub.cfg << "EOF"
> # Begin /boot/grub/grub.cfg
> set default=0
> set timeout=5
>
> insmod ext2
> set root=(hd0,3)
>
> menuentry "GNU/Linux, Linux 3.5.2-lfs-7.2" {
>         linux   /boot/vmlinuz-3.5.2-lfs-7.2 root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
> }
>
> menuentry "GNU/Linux, Linux 3.2.0-2-amd64 debian" {
>         linux   /boot/vmlinuz-3.2.0-2-amd64 root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
>         initrd  /boot/initrd.img-3.2.0-2-amd64
> }
>
> menuentry "GNU/Linux, Linux 3.8.4-1 arch" {
>         linux   /boot/vmlinuz-linux root=UUID=dd02b529-840e-4ffa-9433-e2709dffd81c ro
>         initrd  /boot/initramfs-linux.img
> }
> EOF
Ahora podemos probar a arrancar con los dos gestores de arranque para ver si funciona. Claro, el detalle que nos falta es que no se puede arrancar con dos gestores de arranque a la vez, así que sólo puede haber uno configurado para arrancar el USB. Cuando instalemos uno en el MBR quitará al otro y viceversa, así que para cambiar de uno a otro hay que usar el comando que instala en el MBR el gestor de arranque que queremos probar.
Para arrancar con Syslinux:
root:/# cat /usr/share/syslinux/mbr.bin > /dev/sdc
Ojo: Syslinux necesita que la partición esté marcada como arrancable en la tabla de particiones. Esto ya lo hemos hecho en el post anterior, así que no debería haber problema, pero no está de más verificarlo con fdisk.
Para arrancar con grub:
root:/# grub-install /dev/sdc
Así que lanzamos uno de los dos comandos anteriores, probamos los dos kernels, lanzamos el otro y volvemos a probar. Y el resultado es…
…¡Que ha funcionado tanto con grub como con Syslinux y con los dos kernels!! :)
Por ahora eso es todo. Por supuesto, tenemos que crear nuestro propio initrd. No vamos a ser menos. :) Pero eso para más adelante. En el siguiente post lo que vamos a crear es un usuario para no tener que trabajar con la cuenta de root.
EOF

Tomado de: http://wrongshell.wordpress.com/2013/04/07/linux-from-scratch-xxxii-arrancando-desde-usb-con-un-kernel-alternativo/