30 julio 2016

El Caballo de Tiro y La Princesa

Había una vez una reina quien era soberana sobre un modesto pero próspero reino. Un día su hija se volvió mayor, la reina tomó a su hija y la llenó de la fuente de su prosperidad.

En los establos, lejos de los ojos mirones, estaba un viejo caballo herido que usaba una brida de cuero gastado con un poco de hierro oxidado. El abrigo del caballo estaba gastado en algunos lugares, su melena se caía, sus piernas temblaban del esfuerzo de mantenerse de pie.

“Él está listo para los comerciantes hija mía.” Dijo la reina con la mayor naturalidad “Y debemos de ir en el tiempo apropiado.”

“¡Este es el caballo que construyó el reino!” Dijo la princesa. “¡Seguramente él debería de tener algún tipo de retiro! Y un funeral apropiado.”

“No, hija mía. Tú debes respetar su rol; su rol es de sacrificarse por nosotras, por lo tanto incluso en la muerte respetaremos su rol al permitir que su cuerpo nos provea un beneficio final. Va a la fábrica de goma si no sobrevive para llegar al matadero.”

“Además, no es él quien tiene la mágica. Su brida es la mágica, hija mía. Cuando la pones en un caballo de tiro, el caballo de tiro va a estar tan orgulloso de usarla y tan orgulloso de que tú se la pusiste que trabajará hasta la muerte para satisfacer tus necesidades. Su orgullo es lo que hace que la magia funcione; y su orgullo le da su fuerza.”

Con eso la Reina levantó la brida de la cabeza del caballo viejo. El caballo viejo tosió y tembló, se arrodilló. Después de unos momentos más y su último suspiro se escapó de su cuerpo roto como una muñeca de papel en una cuerda.

La Reina miró la muerte del caballo con frialdad.

“Ese pobrecito caballo,” dijo la princesa, secándose las lágrimas con un pañuelo. “Él daba lástima.”

La Reina miró a su hija, con una expresión solemne. “Controlar tus sentimientos es el precio del liderazgo hija mía.” Respondió la Reina. “Hablar de aquello, después que pusiste la brida en la cabeza de un caballo no te deja desearlo; no se la quites antes que hayas terminado con él; por sobre todo, no le expliques la verdadera naturaleza de la brida a él. Ahora, debes de elegir el caballo que usará tu brida.”

La hija de la Reina se tomó su tiempo seleccionando el caballo de tiro correcto para que use su brida. A su tiempo encontró un caballo de tiro fuerte y guapo y todo el reino celebró que ella puso su brida en la cabeza del caballo, con un gran festival.

La princesa se deleitaba en la adoración de su pueblo mientras ella trajo la brida y la puso en la cabeza del caballo. Pero en el momento en el cual puso la brida, esta se transformo de una brida de cuero gastado en una brida de oro y plata, decorada con perlas y rubíes.

La princesa y su pueblo se impresionaron ante semejante vista. Ella miraba por todos lados; ahora todos los ojos ya no estaban en ella, sino que estaban en el caballo de tiro. El resentimiento se desbordaba en el corazón de la princesa.

Sintiendo la incomodidad de su hija, la Reina intervino. “Pero no olvidemos a la mujer detrás del caballo de tiro.”

Los nobles presentes estuvieron de acuerdo con la Reina y brindaron por la elección de la princesa.

Tal como dijo su madre, cuando la princesa tenía una necesidad, el caballo de tiro proveía. Cuando ella sentía que el reinado estaba amenazado por los bárbaros del norte, el caballo de tiro construía un castillo para frenar sus ambiciones y lideraba la carga para repelerlos.

Cuando el reino estaba pasando por hambruna y la princesa sentía miedo por sí misma, el caballo de tiro tiraba más rápido y más fuerte del arado más que cualquier otro caballo podría por el orgullo que él tenía de usar su brida.

Pero la princesa no era feliz. Ella tenía una furia silenciosa y no la compartía con nadie. ¡Ahora el caballo de tiro era admirado cuando usaba la brida! La gente se detenía y miraban y comentaban que tan fuerte era y cuando había logrado. Ellos lo premiaban con títulos por sus grandes logros. Y cada mirada admiradora y cada hermoso trofeo era una daga en el corazón de la princesa.

Después de todo él vivía para satisfacer las de ella; él reverenciaba el beneficio de ella; las fragilidades de ella era por lo que él se sacrificaba.

¡Ella debería tener la brida! ¡Y toda la atención que le dan a él debería ser de ella! Pero al recordar las palabras de su madre, “no permitas desearlo; no se lo quites hasta que ya hayas terminado con él; y por sobre todas las cosas no le expliques la verdadera naturaleza de la brida a él” la princesa se resistía cediendo a los celos.

Un día un dignatario de otra tierra pasaba por el reino y mencionó la belleza y la majestad del palacio construido por el caballo de tiro. Que maravilloso e ingenioso que era el caballo de tiro para haber construido un castillo así. El caballo de tiro se regocijaba ante los cumplidos del dignatario y la princesa estaba furiosa. Ya era suficiente que su propio pueblo admirase al caballo de tiro, pero ¿Debe ella soportar la admiración de un extraño hacia el caballo de tiro?

La princesa, ya no podía contener su ira y gritó, “¡Él puede haberlo construido, pero lo construyó para mí! Y se retiró de la presencia del dignatario.

Esa noche ella fue al establo y se metió al compartimento del caballo. Mirándolo descansar con esa hermosa brida – rodeado de todas sus medallas y trofeos – la bilis subió en la princesa y dijo “Dame la brida.”

El caballo de tiro se despertó y fiel a la costumbre de darle a la princesa lo que ella necesitare, permitió que ella agarre su brida.

“Caballo estúpido, yo te dejé usar esta brida, pero siempre fue mía. ¡Tan sólo la necesitaba para controlarte! ¡Y mira lo que hiciste! ¡Se suponía que tú vivías para satisfacer todas mis necesidades, pero tú dejaste lo mejor de este mundo para ti!” Ella tiró la brida de la cabeza del caballo. Se convirtió en cuero gastado con hierro oxidado en sus manos.

El caballo y ella miraron a la brida con asombro.

Una vez que el caballo vio a la brida por lo que era, vieja y gastada – y por sobre todas las cosas una brida – su comportamiento cambió al instante. El se puso en pie, dando golpes al aire con sus pezuñas. En su prisa por salir del establo y lejos del caballo, a la princesa se le cayó la brida.

El semental giró su cabeza hacia la puerta del establo. La puerta estaba abierta. En su avaricia por la brida, la princesa había olvidado protegerla. Las fosas nasales del semental se hincharon,  sintiendo el olor de noches de largas carreras, aguas abiertas y pastos salvajes.

El corrió a través de la puerta abierta del establo, pisando a la brida y convirtiéndola en pedacitos mientras escapaba.

El caballo se había ido y la princesa miró a la brida de cuero destrozada en el piso. La magia en la cabeza del caballo se había ido. – no había nada que él pueda querer de la brida – y ella sintió el horror y finalmente entendió la advertencia de su madre. El único valor real de la brida era su habilidad para controlar al caballo de tiro y ella había perdido esa magia para siempre.

http://www.avoiceformen.com/women/the-plow-horse-and-the-princess/

Tomado de: http://derechosdeloshombres.blogspot.com.ar/2012/04/el-caballo-de-tiro-y-la-princesa.html

28 julio 2016

Evitar errores con MikroTik Safe Mode

Alguna vez hemos intentado querer cambiar reglas de firewall, rutas, o hasta direcciones IP de manera remota, obviamente con sus riesgos.
Gracias al Modo Seguro (Safe Mode)  MikroTik esto ya no es un problema.

Al ingresar por telnet/ssh pulsar “CTRL X” para habilitar el Safe Mode (Modo Seguro) en caso de entrar por winbox hacer click en “New Terminal” y luego “CTRL X“.
Si perdemos la conexión por los cambios automáticamente dejará todo como estaba al momento de haber pulsado “CTRL X“, y, si todo sale bien, pulsamos “CTRL X” para guardar los cambios.
Si no salimos del modo seguro, al cerrar el winbox o la session ssh/telnet perderemos los cambios como si se nos hubiera desconectado.
Las versiones más nuevas del mikrotik routeros tienen un botón en la parte superior. El procedimiento es el mismo, lo pulsamos una vez para comenzar a trabajar, y una vez finalizados los cambios lo volvemos a pulsar para que quede todo guardado.

Tomado de: https://www.zeque.com.ar/evitar-errores-con-mikrotik-safe-mode/

27 julio 2016

De carroñeros a cocineros: las ventajas (pero también los costes) de pensar


mammoth sapiensEl historiador Yuval Noah Harari, en su ya famoso libro “De animales a dioses“, ha sabido plasmar con gran acierto el problema evolutivo que significa un cerebro voluminoso como el de los sapiens: grandes ventajas, pero también importantes inconvenientes, cuyo equilibrio ha modelado tanto la anatomía como el comportamiento individual y grupal de los humanos.

En los siguientes párrafos extraídos directamente del libro se resume, de una manera muy clara y comprensible, los diversos factores evolutivos que permitieron el desarrollo de los H. sapiens tal y como somos en la actualidad.
A pesar de sus muchas diferencias, todas las especies humanas comparten varias características distintivas. La más notable es que los humanos tienen un cerebro extraordinariamente grande en comparación con el de otros animales. Los mamíferos que pesan 60 kilogramos tienen en promedio un cerebro de 200 centímetros cúbicos. Los primeros hombres y mujeres, de hace 2,5 millones de años, tenían un cerebro de unos 600 centímetros cúbicos. Los sapiens modernos lucen un cerebro que tiene en promedio 1.200-1.400 centímetros cúbicos. El cerebro de los neandertales era aún mayor.
El hecho de que la evolución seleccionara a favor de cerebros mayores nos puede parecer, digamos, algo obvio. Estamos tan prendados de nuestra elevada inteligencia que asumimos que cuando se trata de potencia cerebral, más tiene que ser mejor. Pero si este fuera el caso, la familia de los felinos también habría engendrado gatos que podrían hacer cálculos. ¿Por qué es el género Homo el único de todo el reino animal que ha aparecido con estas enormes máquinas de pensar?
El hecho es que un cerebro colosal es un desgaste colosal en el cuerpo. No es fácil moverlo por ahí, en especial cuando está encerrado en un cráneo enorme. Es incluso más difícil de aprovisionar. En Homo sapiens, el cerebro supone el 2-3 por ciento del peso corporal total, pero consume el 25 por ciento de la energía corporal cuando el cuerpo está en reposo. En comparación, el cerebro de otros simios requiere solo el 8 por ciento de la energía en los momentos de reposo. Los humanos arcaicos pagaron por su gran cerebro de dos maneras. En primer lugar, pasaban más tiempo en busca de comida. En segundo lugar, sus músculos se atrofiaron. Al igual que un gobierno que reduce el presupuesto de defensa para aumentar el de educación, los humanos desviaron energía desde los bíceps a las neuronas. No es en absoluto una conclusión inevitable que esto sea una buena estrategia para sobrevivir en la sabana. Un chimpancé no puede ganar a Homo sapiens en una discusión, pero el simio puede despedazar al hombre como si fuera una muñeca de trapo.
Hoy en día nuestro gran cerebro nos compensa magníficamente, porque podemos producir automóviles y fusiles que nos permiten desplazarnos mucho más deprisa que los chimpancés y dispararles desde una distancia segura en lugar de pelear con ellos. Pero coches y armas son un fenómeno reciente. Durante más de dos millones de años, las redes neuronales humanas no cesaron de crecer, aunque dejando aparte algunos cuchillos de pedernal y palos aguzados, los humanos tenían muy poca cosa que mostrar. ¿Qué fue entonces lo que impulsó la evolución del enorme cerebro humano durante estos dos millones de años? Francamente, no lo sabemos.
Otro rasgo humano singular es que andamos erectos sobre dos piernas. Al ponerse de pie es más fácil examinar la sabana en busca de presas o de enemigos, y los brazos que son innecesarios para la locomoción quedan libres para otros propósitos, como lanzar piedras o hacer señales. Cuantas más cosas podían hacer con las manos, más éxito tenían sus dueños, de modo que la presión evolutiva produjo una concentración creciente de nervios y de músculos finamente ajustados en las palmas y los dedos. Como resultado, los humanos pueden realizar tareas muy intrincadas con las manos. En particular, puede producir y usar utensilios sofisticados. Los primeros indicios de producción de utensilios datan de hace unos 2,5 millones de años, y la fabricación y uso de útiles son los criterios por los que los arqueólogos reconocen a los humanos antiguos.
Pero andar erguido tiene su lado negativo. El esqueleto de nuestros antepasados primates se desarrolló durante millones de años para sostener a un animal que andaba a cuatro patas y tenía una cabeza relativamente pequeña. Adaptarse a una posición erguida era todo un reto, especialmente cuando el andamiaje tenía que soportar un cráneo muy grande. La humanidad pagó por su visión descollante y por sus manos industriosas con dolores de espalda y tortícolis.
Las mujeres pagaron más. Una andadura erecta requería caderas más estrechas, lo que redujo el canal del parto, y ello precisamente cuando la cabeza de los bebés se estaba haciendo cada vez mayor. La muerte en el parto se convirtió en un riesgo importante para las hembras humanas. A las mujeres que parían antes, cuando el cerebro y la cabeza del niño eran todavía relativamente pequeños y flexibles, les fue mejor y vivieron para tener más hijos. Por consiguiente, la selección natural favoreció los nacimientos más tempranos. Y, en efecto, en comparación con otros animales, los humanos nacen prematuramente, cuando muchos de sus sistemas vitales están todavía subdesarrollados. Un potro puede trotar poco después de nacer; un gatito se separa de la madre para ir a buscar comida por su cuenta cuando tiene apenas unas pocas semanas de vida. Los bebés humanos son desvalidos, y dependientes durante muchos años para su sustento, protección y educación.
Este hecho ha contribuido enormemente tanto a las extraordinarias capacidades sociales de la humanidad como a sus problemas sociales únicos. Las madres solitarias apenas podían conseguir suficiente comida para su prole y para ellas al llevar consigo niños necesitados. Criar a los niños requería la ayuda constante de otros miembros de la familia y los vecinos. Para criar a un humano hace falta una tribu. Así, la evolución favoreció a los que eran capaces de crear lazos sociales fuertes. Además, y puesto que los humanos nacen subdesarrollados, pueden ser educados y socializados en una medida mucho mayor que cualquier otro animal. La mayoría de los mamíferos surgen del seno materno como los cacharros de alfarería vidriada salen del horno de cochura: cualquier intento de moldearlos de nuevo los romperá. Los humanos salen del seno materno como el vidrio fundido sale del horno. Pueden ser retorcidos, estirados y modelados con un sorprendente grado de libertad. Esta es la razón por la que en la actualidad podemos educar a nuestros hijos para que se conviertan en cristianos o budistas, capitalistas o socialistas, belicosos o pacifistas.
Suponemos que un cerebro grande, el uso de utensilios, capacidades de aprendizaje superiores y estructuras sociales complejas son ventajas enormes. Resulta evidente que estas hicieron del ser humano el animal más poderoso de la Tierra. Pero los humanos gozaron de todas estas ventajas a lo largo de dos millones de años, durante los cuales siguieron siendo criaturas débiles y marginales. Así, los humanos que vivieron hace un millón de años, a pesar de su gran cerebro y de sus utensilios líticos aguzados, vivían con un temor constante a los depredadores, raramente cazaban caza mayor, y subsistían principalmente mediante la recolección de plantas, la captura de insectos, la caza al acecho de pequeños animales y comiendo la carroña que dejaban otros carnívoros más poderosos.
Uno de los usos más comunes de los primeros utensilios de piedra fue el de romper huesos con el fin de llegar a la médula. Algunos investigadores creen que este fue nuestro nicho original. De la misma manera que los picos carpinteros se especializan en extraer insectos de los troncos de los árboles, los primeros humanos se especializaron en extraer el tuétano de los huesos. ¿Por qué la médula? Bueno, supongamos que observamos a una manada de leones abatir y devorar una jirafa. Esperamos pacientemente hasta que han terminado. Pero todavía no es nuestro turno, porque primero las hienas y después los chacales (y no nos atrevemos a interferir con ellos) aprovechan lo que queda. Solo entonces nosotros y nuestra banda nos atrevemos a acercarnos al cadáver, miramos cautelosamente a derecha e izquierda, y después nos dedicamos al único tejido comestible que queda.
Esto es fundamental para comprender nuestra historia y nuestra psicología. La posición del género Homo en la cadena alimentaria estuvo, hasta fecha muy reciente, firmemente en el medio. Durante millones de años, los humanos cazaban animales más pequeños y recolectaban lo que podían, al tiempo que eran cazados por los depredadores mayores. Fue solo hace 400.000 años cuando las diversas especies de hombre empezaron a cazar presas grandes de manera regular, y solo en los últimos 100.000 años (con el auge de Homo sapiens) saltó el hombre a la cima de la cadena alimentaria.
Este salto espectacular desde la zona media a la cima tuvo consecuencias enormes. Otros animales de la cumbre de la pirámide, como leones y tiburones, evolucionaron hasta alcanzar tal posición de manera muy gradual, a lo largo de millones de años. Esto permitió que el ecosistema desarrollara frenos y equilibrios que impedían que los leones y los tiburones causaran excesivos destrozos. A medida que los leones se hacían más mortíferos, las gacelas evolucionaron para correr más deprisa, las hienas para cooperar mejor y los rinocerontes para tener más mal genio. En cambio, la humanidad alcanzó tan rápidamente la cima que el ecosistema no tuvo tiempo de adecuarse. Además, tampoco los humanos consiguieron adaptarse. La mayoría de los depredadores culminales del planeta son animales majestuosos. Millones de años de dominio los han henchido de confianza en sí mismos. Sapiens, en cambio, es más como el dictador de una república bananera. Al haber sido hasta hace muy poco uno de los desvalidos de la sabana, estamos llenos de miedos y ansiedades acerca de nuestra posición, lo que nos hace doblemente crueles y peligrosos. Muchas calamidades históricas, desde guerras mortíferas hasta catástrofes ecológicas, han sido consecuencia de este salto demasiado apresurado.
Un paso importante en el camino hasta la cumbre fue la domesticación del fuego. Algunas especies humanas pudieron haber hecho uso ocasional del fuego muy pronto, hace 800.000 años. Hace unos 300.000 años, Homo erectus, los neandertales y Homo sapiens usaban el fuego de manera cotidiana. Ahora los humanos tenían una fuente fiable de luz y calor, y un arma mortífera contra los leones que rondaban a la busca de presas. No mucho después, los humanos pudieron haber empezado deliberadamente a incendiar sus inmediaciones. Un fuego cuidadosamente controlado podía convertir espesuras intransitables e improductivas en praderas prístinas con abundante caza. Además, una vez que el fuego se extinguía, los emprendedores de la Edad de Piedra podían caminar entre los restos humeantes y recolectar animales, nueces y tubérculos quemados.
Pero lo mejor que hizo el fuego fue cocinar. Alimentos que los humanos no pueden digerir en su forma natural (como el trigo, el arroz y las patatas) se convirtieron en elementos esenciales de nuestra dieta gracias a la cocción. El fuego no solo cambió la química de los alimentos, cambió asimismo su biología. La cocción mataba gérmenes y parásitos que infestaban los alimentos. A los humanos también les resultaba más fácil masticar y digerir antiguos platos favoritos como frutas, nueces, insectos y carroña si estaban cocinados. Mientras que los chimpancés invierten cinco horas diarias en masticar alimentos crudos, una única hora basta para la gente que come alimentos cocinados.
El advenimiento de la cocción permitió que los humanos comieran más tipos de alimentos, que dedicaran menos tiempo a comer, y que se las ingeniaron con dientes más pequeños y un intestino más corto. Algunos expertos creen que hay una relación directa entre el advenimiento de la cocción, el acortamiento del tracto intestinal humano y el crecimiento del cerebro humano. Puesto que tanto un intestino largo como un cerebro grande son extraordinarios consumidores de energía, es difícil tener ambas cosas. Al acortar el intestino y reducir su consumo de energía, la cocción abrió accidentalmente el camino para el enorme cerebro de neandertales y sapiens.
El fuego abrió también la primera brecha importante entre el hombre y los demás animales. El poder de casi todos los animales depende de su cuerpo: la fuerza de sus músculos, el tamaño de sus dientes, la envergadura de sus alas. Aunque pueden domeñar vientos y corrientes, son incapaces de controlar estas fuerzas naturales, y siempre están limitados por su diseño físico. Las águilas, por ejemplo, identifican las columnas de corrientes térmicas que se elevan del suelo, extienden sus alas gigantescas y permiten que el aire caliente las eleve hacia arriba. Pero las águilas no pueden controlar la localización de las columnas, y su capacidad de carga máxima es estrictamente proporcional a su envergadura alar.
Cuando los humanos domesticaron el fuego, consiguieron el control de una fuerza obediente y potencialmente ilimitada. A diferencia de las águilas, los humanos podían elegir cuándo y dónde prender una llama, y fueron capaces de explotar el fuego para gran número de tareas. Y más importante todavía, el poder del fuego no estaba limitado por la forma, la estructura o la fuerza del cuerpo humano. Una única mujer con un pedernal o con una tea podía quemar todo un bosque en cuestión de horas. La domesticación del fuego fue una señal de lo que habría de venir.

Tomado de: http://lacienciaysusdemonios.com/2015/09/29/de-carroneros-a-cocineros-las-ventajas-pero-tambien-los-costes-de-pensar/

26 julio 2016

Derivadas, ¿con primas o con diferenciales?

De vez en cuando recuerdo mis tiempos en el instituto (y según el día también me echo al suelo en posición fetal al recordarlos). Por aquel entonces, las matemáticas se convirtieron en mi asignatura más odiada y, muy a menudo, suspendida. Como muchos otros estudiantes, me topé con ese par de pesadillas matemáticas que, como el hombre de la bolsa, dejan de asustarte a partir de cierta edad. Me refiero a las derivadas y las integrales. Hoy hablaré solamente de las primeras, y que no se asuste nadie, a pesar de las fórmulas, no resolveré ni desarrollaré nada… Simplemente hablaré de su aspecto.

Decía Richard P. Feynman que:

Las matemáticas son, en gran medida, el arte de inventar notaciones mejores.

Se trata de una frase muy apropiada para alguien que inventó un modo gráfico, bastante útil, limpio e incluso estético, de interpretar las interacciones entre partículas subatómicas. Pero no nos llevemos a engaño… no hace falta acudir a las altas cimas de la física de partículas para encontrar ejemplos en los que una buena notación puede facilitarnos la vida, o una mala dificultárnosla innecesariamente. Si no me creen, prueben a hacer multiplicaciones con lápiz y papel, pero usando números romanos.

Volviendo a mis problemas con las derivadas, recuerdo que, tras muchos quebraderos de cabeza, descubrí que un simple cambio de notación mejoraba enormemente mi rendimiento en los ejercicios: se trataba de la conocida como notación de Leibniz. Quizá con ese nombre no suene muy familiar: ¿qué tal notación “de primas” y notación “de diferenciales”? La siguiente figura ayudará a refrescar la memoria:
Ambas significan exactamente lo mismo: derivada
Por motivos que jamás comprenderé (agradezco si alguien arroja algo de luz en los comentarios) los libros de texto de bachillerato de matemáticas utilizaban notación de Lagrange, mientras que los de física utilizaban notación de Leibniz.

Llegados a este punto mis lectores pensarán algo como: “¡No me jodas Pablo (Rodríguez, el autor del articulo)!, ¿en serio tienes una opinión apasionada sobre notaciones?” Pues en efecto, la tengo; es más, me considero un auténtico hooligan de la notación de Leibniz. Muy especialmente cuando se trata de enseñar a derivar a principiantes como el que yo fui. Expondré mis motivos:

La notación de Lagrange es una rareza: solamente se usa para derivadas de funciones de una variable. Para integrales y funciones de varias variables se usa siempre la notación de Leibniz, de modo que vas a tener que aprenderla te guste o no. ¿Sabes qué pinta tiene una integral en notación de Lagrange?, probablemente no, porque apenas se usa. Si sientes curiosidad, mira la figura a continuación:
¿No te suena la notación de Lagrange para integrales?, es normal, ¡nadie la usa!
Quizá el lector recuerde que el diferencial (dt en el ejemplo anterior) jugaba cierto papel a la hora de hacer integrales. Hasta el punto de que existe un método, el de integración mediante cambio de variable, que obliga a hacer ciertas operaciones con él. Pues bien, esto también es cierto (y esencialmente por los mismos motivos) en el caso de las derivadas, como veremos en el siguiente apartado.

La regla de la cadena es sencillísima usando notación de Leibniz: este es sin duda el motivo más importante. La mayoría de ejercicios de derivación a los que se enfrentan los estudiantes no son difíciles, pero son enrevesados. Exigen la aplicación sucesiva de varios pasos sencillos. Uno de los métodos que más quebraderos de cabeza causan es el de la regla de la cadena, usado para derivar funciones compuestas. Veamos un ejemplo mínimo:
Regla de la cadena en la notación de Lagrange
Para empezar, escrita así es una regla difícil de recordar. Además, en cada caso, el símbolo ” ‘ ” significa derivada respecto a una variable diferente. La misma regla, escrita en notación de Leibniz, tiene este aspecto:
Regla de la cadena con notación de Leibniz
Escrita así resulta no solo más fácil de recordar (parece un producto de fracciones en las que ambos du pueden eliminarse), si no también de aplicar, sobretodo cuando es necesario aplicar varias veces de forma sucesiva:
Aplicando la regla de la cadena varias veces seguidas usando notación de Leibniz
Usando la notación de Lagrange el ejemplo anterior tendría un aspecto realmente enrevesado.

La notación de Leibniz permite definir un operador independiente. La notación de Leibniz es mucho más cómoda a la hora de definir un operador derivada, en abstracto:
Lo que me des, lo derivo respecto a t
¿Y para qué me sirve a mí un operador abstracto?, pensará el lector. Pues para algo bastante útil cuando te atascas en mitad de un examen: tomarte un respiro en mitad de un ejercicio. Cuando tenes que hacer una derivada larga, no es fácil escribir pasos intermedios usando notación de Lagrange, sin embargo con la notación de Leibniz puedes dejarte un buen trozo sin derivar y colocar el símbolo delante… para atacarlo después.

La notación de Leibniz es más cercana a la definición de derivada. Esto más que una razón es un por qué. Si echas un vistazo a lo que realmente es una derivada, verás que su estructura contiene una fracción:
DERIVADA07
Es esta semejanza estructural de las derivadas con la notación de Leibniz es la que explica que, de forma natural, muchas propiedades de las derivadas se expresen de forma más clara con esta notación.

En resumen: ¡Mejor usa Leibniz, che!

Para más información sobre estas y otras notaciones aún más marginales, recomiendo este artículo de Wikipedia (en inglés): Notation for differentiation

Basado en: http://fuga.naukas.com/2016/03/10/derivadas-con-primas-o-diferenciales/ donde van a encontrar otros articulos excelentes.

25 julio 2016

Convocatorias para la Media Party 2016

Atención se viene la quinta edición de la Media Party

Si queres dictar un workshop, o queres asegurarte que tu proyecto esté en la Media Feria, tenes que solicitar un espacio completando el formulario correspondiente. 

Qué hay que saber sobre los workshops
Son oportunidades para desarrollar nuevas habilidades o actitudes, o para mejorar o cambiar las que tenemos. Espacios para aprender a hacer, a usar, etc. en 2 o 3 horas. 

Habrá más de 8 talleres en simultáneo, en franjas horarias fijas y diurnas durante el Día 1 (jueves 25/8) y el Día 2 (viernes 26/8). Propone tu workshop a completando este form.

Qué es la Media Feria
Es un recorrido inspirador donde los propios creadores o referentes exhiben sus prototipos, servicios, herramientas o productos de periodismo de datos, iniciativas de innovación en medios, etc. en un gran salón. Se realizará en el Día 1: el jueves 25 de agosto de 11AM a 2PM. Postula tu proyecto completando este formulario.

Tené en cuenta que el tiempo pasa volando y que vale la pena ponerle onda al formulario… tendrás más chances de ganarte el lugar.