30 octubre 2011

Refranes retraducidos

El traductor automático de Google, un servicio cuya continuidad parece estar en riesgo,  aborda la problemática de la traducción automática desde un punto de vista original. En lugar de basarse en reglas gramaticales, le confía la tarea a la estadística, traduciendo a partir de un enorme corpus disponible en varios idiomas que sirve de piedra Rosetta.
El resultado es interesante: por momentos parece tan bueno que uno sospecharía que hace trampa, y al momento siguiente se revela irremediablemente tonto. En general, es un gran paso adelante con respecto a servicios similares que he usado anteriormente. El hecho de que incluya rasgos de interfaz simpáticos, como la posibilidad de resaltar palabras, seleccionar equivalencias, y escuchar la pronunciación en varios idiomas, copiando y pegando textos en alfabetos extraños, hace que jugar un rato con él suela ser decididamente divertido. Yo le he dedicado unas horitas de una lúdica tarde, poniendo a prueba un género difícil de traducir: el de los refranes.

Como ejemplo de la excelente calidad que por momentos exhibe, dejo asentado éste:

Traducción del castellano al ingles 
Donde fueres, haz lo que vieres
When in Rome, do as the Romans do.
Pasar un proverbio de un idioma a otro, y de éste a un tercero, y del tercero a un cuarto... para volver al original es un pasatiempo tal vez algo infantil, pero estupendo. El siguiente hermoso dodecasílabo, sugerente título para un cuento, fue obtenido por la repetida trasmutación de un famoso refrán que ustedes reconocerán de inmediato:

Un palo, un cuchillo, un herrero en su casa.

rareza: un cuchillo de palo.

Pero muchas veces los resultados son más difíciles de adivinar. Observemos la transformación de sentido  -con una creciente fatalidad- que se va operando en este proverbio:

Castellano: Hombre precavido vale por dos. 
Al chino: Persona cuidadosa, no es traidor.
Del chino al thai: Tenga cuidado de no traicionar al pueblo.
Del thai al turco: Tenga en cuenta que ha traicionado al pueblo.


 Le propongo al lector curioso un juego. Intente deducir los refranes que se ocultan en las siguientes re-traducciones:

1. Pintado en un evento plano. 
2. Un estúpido, entonces, el sordo.
3. Nunca limpie la grasa de cerdo.
4. Producción, y poner en la cama la fama.
5. Usted se morirá de hambre si no hay pan.
6. Perros muertos, sólo ira.
7. Mejoremos las habilidades y la intensidad.
8. Aumento de la humedad, los niños van a la cama
Estos ejemplos implican un caótico recorrido por el mundo, pasando por  idiomas muy diferentes, como por ejemplo, del castellano al ruso, de éste al árabe, de allí al euskera, del euskera al chino... y de vuelta al castellano.
He aquí los refranes originales de la lista anterior:

1. A la ocasión la pintan calva.
2. A palabras necias oídos sordos.
3. Chancho limpio nunca engorda.
4. Cría fama y échate a dormir.
5. Cuando hay hambre no hay pan duro.
6. Muerto el perro se acabó la rabia.
7. Más vale maña que fuerza.
8. Quien con niños se acuesta, mojado se levanta.
El útlimo de estos refranes, volcado directamente al japonés, nos da: Los niños se van a al cama con el soporte húmedo. Lo que me deja pensando si no estaremos avanzando demasiado en la automatización y la robótica.

Tomado de: http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/07/refranes-retraducidos.html

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