25 agosto 2015

El motor EmDrive sigue violando las leyes de la física

Si hay un sistema de propulsión polémico, ese es el EmDrive (Electromagnetic Drive). Para empezar, porque la inmensa mayoría de físicos del planeta niegan que sea siquiera un sistema de propulsión. Lejos de aclararse, el culebrón del EmDrive se complica cada día más. Recientemente, un grupo de investigadores del Centro Johnson de la NASA ha probado un motor EmDrive en condiciones de vacío, aparentemente con éxito. La noticia ha aparecido en al portal Nasaspaceflight.com y en cuestión de días miles de medios se han hecho eco de la misma.
Motor EmDrive original de Shawyer (nasaspaceflight.com).
Motor EmDrive original de Shawyer (nasaspaceflight.com).
Pero recapitulemos un poco. ¿Qué es el motor EmDrive? La historia se remonta a 2001, cuando el británico Roger Shawyer presentó en sociedad un prototipo del sistema. El principio es muy simple: el motor genera un empuje gracias al rebote de microondas dentro de un cono metálico. Bueno, tan simple como increíble. Cualquier físico o ingeniero que se precie notará como su sentido arácnido científico comienza a berrear sin control, porque estamos ante un dispositivo que viola la conservación del momento lineal. Para que nos entendamos, es como si un tren avanzase por la vía porque los pasajeros empujan todos en la misma dirección desde el interior. O lo que es lo mismo, el equivalente científico de descubrir que los unicornios rosas son reales.

Como es lógico, el EmDrive de Shawyer fue objeto de todo tipo de burlas hasta que en 2010 el científico chino Juan Yang afirmó haber repetido con éxito los experimentos con un dispositivo parecido. Según Yang, en 2012 llegó a obtener un empuje de 720 milinewtons al emitir microondas con una potencia de 2,5 kW. Un empuje minúsculo, ¡pero quién se va a quejar si sale gratis!¡Un motor sin combustible! El sueño de cualquier agencia espacial. Las dudas de la comunidad científica no se disiparon, pero los titulares sí que se dispararon como si estuvieran propulsados por un motor casi igual de mágico. Lógico, porque un sistema de propulsión de este tipo permitiría conquistar el sistema solar y viajar a las estrellas sin mayores problemas.
Pero la locura del EmDrive se desató oficialmente en agosto de 2014 cuando Harold White, un empleado de la NASA, volvió a publicar resultados favorables hacia el motor de marras. ¿Podría ser que los físicos estuviesen equivocados? White y los fanboys del EmDrive apelaron a la misteriosa energía del vacío cuántico para dar cuenta del supuesto empuje del ingenio, lo que desató una respuesta aún más airada por parte de los físicos. Si hubieran apelado a la energía del hombre del saco seguramente se las habrían visto con una respuesta más moderada. Con la conservación del momento lineal no se juega. White respondió que no es el vacío cuántico propiamente dicho, sino el plasma virtual del vacío cuántico. Lo cual estaría bien si algún físico supiese qué demonios es eso.
Aquellos ingenieros y físicos que se dignaron a responder a White razonaron que las lecturas de empuje de los experimentos del EmDrive se debían simplemente a efectos de la convección del aire al calentarse alrededor del motor. Como respuesta, los investigadores de los laboratorios Eagleworks, que forman parte del Centro Johnson de la NASA, han probado recientemente el EmDrive en condiciones de vacío y… ¡sigue funcionando! Y ahora sí que se ha desatado la locura de veras.
Según White, su motor ha generado un empuje de 0,00061183 kgf aplicando 10 kW de potencia, mucho menos de lo esperado según la ‘teoría’ de Shawyer, pero un empuje apreciable al fin y al cabo. White y su equipo declaran ahora que el EmDrive funciona gracias a la creación de burbujas de espaciotiempo distorsionado y lo relacionan directamente con el sistema de propulsión hiperlumínico de Alcubierre. O sea, warp bubbles (!). Y es en este punto donde los físicos no saben si reír o llorar.
Por supuesto, nadie dice que White o el resto de colaboradores mientan a propósito. No creo que haya mala fe en el experimento. Pero, como dice el refrán, afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Y el experimento de White dista mucho de ser una evidencia extraordinaria, al menos, no por el momento. Si queremos tirar por la ventana casi todas las leyes de la física más elementales, necesitamos experimentos mucho más rigurosos cuyos resultados sean publicados en revistas de impacto con revisión por pares.
Y es que según la comunidad internacional de físicos -que a estas alturas están a punto de desollar vivos a los partidarios del EmDrive- los resultados de White no describen con precisión qué parte del experimento ha transcurrido en el vacío o la calidad del susodicho vacío. Lo más llamativo es que en los propios artículos de White se dice que el motor funciona igual de bien tanto en configuración correcta -esto es, de ‘motor’- como en una configuración incorrecta. Si tu cerebro te está gritando en estos momentos ‘error sistemático’, bienvenido, perteneces a la enorme legión de escépticos del EmDrive. Del mismo modo, los resultados no son escalables, esto es, a mayor potencia no se obtiene un mayor empuje, probablemente la mayor crítica que se le puede hacer a este motor. Y, para rematar, los empujes obtenidos están casi en el límite de detección de los instrumentos.
Antes que nadie me acuse de aguafiestas, les puedo asegurar que me encantaría que el EmDrive funcionase de verdad. Desgraciadamente, a la naturaleza le importa un pimiento lo que deseemos. A día de hoy, el EmDrive sigue siendo física-ficción. Ahora bien, si algún día se comprueba que funciona, ríete tú de la revolución de la relatividad o de la mecánica cuántica. Es más, ríete tú de la revolución industrial.
PD: recomiendo leer el artículo que Francis Villatoro ha escrito sobre el tema.
Referencias:
Copiado de: http://danielmarin.naukas.com/2015/05/05/el-motor-emdrive-sigue-violando-las-leyes-de-la-fisica/