12 agosto 2012

El síndrome de la rana hervida

Si pones una rana en una cazuela con agua hirviendo, la rana inmediatamente salta y escapa de la amenaza. Si la dejas en agua fría y vas aumentando la temperatura lentamente la rana  queda amodorrada poco a poco  y perece hervida. Cuando la temperatura es insoportable la rana ya no tiene fuerza para saltar y escapar.
En un articulo anterior hablábamos de El camino  de el  Kaizen y el poder de los pequeños cambios incrementales  para obtener  grandes resultados. El síndrome  de la rana hervida muestra la misma dinámica  operando pero desde una perspectiva externa y negativa: los pequeños cambios del ambiente solo tienen poder para alertarnos si son lo suficientemente grandes y visibles. Si son pequeños, el cambio no tiene el poder suficiente para alertarnos y es posible que lleguemos a situaciones desastrosas casi sin darnos cuenta.
Una empresa cuyos productos van perdiendo el favor del público por la competencia muchas veces no experimenta una disminución de sus ventas inmediatamente ni sus clientes desaparecen de la noche a la mañana, pero con el tiempo puede quedar fuera del mercado.En un nivel más personal, el comer comida basura no nos hace subir de peso en un solo día ni en una semana, pero los efectos acumulativos negativos son visibles en el largo plazo. Una bolsa de patatas más no nos cambia perceptiblemente y lo que aumentemos de peso será poco a poco, no de un día para otro, y en el trayecto nos iremos acostumbrado al nuevo peso, que consideraremos natural.
Sólo podemos detectar los cambios pequeños  si tenemos una visión de lo que pretendemos  y una idea de la dinámica del sistema y sus efectos acumulativos, para de este modo poder valorar las variaciones  y saber si nos están dirigiendo hacia nuestra visión  o nos están alejando. De la misma manera, para aplicar el principio del Kaizen no basta con hacer pequeñas acciones, sino que es necesario tener una  visión del tipo de resultados que queremos ver hechos realidad. Sin la visión las pequeñas acciones quedan reducidas a minucias bienintencionadas, y no sabremos en qué dirección aplicar nuestras esfuerzos.

Tomado de: http://homominimus.com/2010/05/07/el-sindrome-de-la-rana-hervida/

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