A que no lo sabias: ¿Quién es el “boludo” que nos robó la yerba?
Corría el año 1940, un buque mercante argentino, el Río Chico, navegaba en el Atlántico, con todas las luces encendidas. Unos reflectores iluminaban el pabellón celeste y blanco para evitar ser atacados por un submarino alemán.
El vigía de proa grita “¡Submarino alemán a la vista!” Desde el U-Boot se enviaron señales luminosas ordenando al buque argentino que se detenga y que la tripulación se prepare para una revisión de documentos y carga.
Luego un grupo de marinos alemanes abordan el buque argentino. Se revisan los documentos y carga, la tensión, los nervios en los tripulantes del buque argentino era evidente.
A la media hora, el alemán al mando del grupo de abordaje cita a todos los tripulantes del buque argentino a cubierta y en tono algo fuerte dice en un perfecto castellano:
“Todo el mate que porten o transporten queda decomisado y será requisado y en 5 minutos quiero ver todo el mate a bordo aquí en cubierta o el buque será hundido”.
No se diga más, en apenas dos minutos toda la yerba mate a bordo fue llevada a cubierta, requisada y llevada al lobo gris.
Desde el submarino, con un megáfono, el capitán del submarino alemán, en perfecto español con acento argentino, les da las gracias por el mate a los tripulantes de buque argentino y les desea feliz viaje, luego se sumerge y desaparece en las oscuras aguas del Atlántico.
A bordo del buque argentino los tripulantes quedaron en shock… sorprendidos… y luego se llenaron de rabia.
¿Quién sería el “boludo” comandante del U-boot que nos robó la yerba?
Era el Korvettenkapitän Heinz Scheringer, comandante del U-26, nacido en Buenos Aires, el 29 de Agosto de 1907, quien a los 20 años viajó a Alemania a iniciar su carrera naval.
Si bien la historia resulta extraña, lo cierto es que el comandante de aquel submarino era el Capitán Heinz Scheringer, quien había nacido en Argentina y emigrado a Alemania a los veinte años, por lo que no quiso desaprovechar la oportunidad para volver a beber un buen mate.
Otros detalles de este Capitán argento:
En cierta ocasión antes de hundir un buque, el Comandante argentino/alemán, permitió descender a la tripulación antes de hundir el barco, un gesto de honor en el código de ética de la marinería de guerra que muy pocos observaban. En aquel caso, entregó alimentos y cigarrillos a los náufragos que flotaban a la deriva en los botes salvavidas, y les indicó la ruta que debían seguir para alcanzar las costas de Irlanda. luego los 25 tripulantes fueron rescatados de altamar diez horas más tarde, el marinero argentino era un verdadero caballero de las profundidades.
Heinz Scheringer retornó a Buenos Aires en 1948 a bordo del vapor Entre Ríos y volvió a vivir en el barrio de Belgrano. Cuando arribó a la Aduana, quizá atemorizado por la persecución que se emprendía contra los oficiales nazis en todo el mundo, aunque, como miembro de la Kriegsmarine, él no lo fuera, no dijo que era un ex combatiente, sino un “Comerciante”.
Nada o muy poco se sabe de su vida de posguerra en la Argentina, solo que decidió volver a Alemania, para morir, a los 76 años, en Hamburgo, en 1984.
Sobre esta historia, créditos a quien corresponda.
Que te diviertas!
Corría el año 1940, un buque mercante argentino, el Río Chico, navegaba en el Atlántico, con todas las luces encendidas. Unos reflectores iluminaban el pabellón celeste y blanco para evitar ser atacados por un submarino alemán.
El vigía de proa grita “¡Submarino alemán a la vista!” Desde el U-Boot se enviaron señales luminosas ordenando al buque argentino que se detenga y que la tripulación se prepare para una revisión de documentos y carga.
Luego un grupo de marinos alemanes abordan el buque argentino. Se revisan los documentos y carga, la tensión, los nervios en los tripulantes del buque argentino era evidente.
A la media hora, el alemán al mando del grupo de abordaje cita a todos los tripulantes del buque argentino a cubierta y en tono algo fuerte dice en un perfecto castellano:
“Todo el mate que porten o transporten queda decomisado y será requisado y en 5 minutos quiero ver todo el mate a bordo aquí en cubierta o el buque será hundido”.
No se diga más, en apenas dos minutos toda la yerba mate a bordo fue llevada a cubierta, requisada y llevada al lobo gris.
Desde el submarino, con un megáfono, el capitán del submarino alemán, en perfecto español con acento argentino, les da las gracias por el mate a los tripulantes de buque argentino y les desea feliz viaje, luego se sumerge y desaparece en las oscuras aguas del Atlántico.
A bordo del buque argentino los tripulantes quedaron en shock… sorprendidos… y luego se llenaron de rabia.
¿Quién sería el “boludo” comandante del U-boot que nos robó la yerba?
Era el Korvettenkapitän Heinz Scheringer, comandante del U-26, nacido en Buenos Aires, el 29 de Agosto de 1907, quien a los 20 años viajó a Alemania a iniciar su carrera naval.
Si bien la historia resulta extraña, lo cierto es que el comandante de aquel submarino era el Capitán Heinz Scheringer, quien había nacido en Argentina y emigrado a Alemania a los veinte años, por lo que no quiso desaprovechar la oportunidad para volver a beber un buen mate.
Otros detalles de este Capitán argento:
En cierta ocasión antes de hundir un buque, el Comandante argentino/alemán, permitió descender a la tripulación antes de hundir el barco, un gesto de honor en el código de ética de la marinería de guerra que muy pocos observaban. En aquel caso, entregó alimentos y cigarrillos a los náufragos que flotaban a la deriva en los botes salvavidas, y les indicó la ruta que debían seguir para alcanzar las costas de Irlanda. luego los 25 tripulantes fueron rescatados de altamar diez horas más tarde, el marinero argentino era un verdadero caballero de las profundidades.
Heinz Scheringer retornó a Buenos Aires en 1948 a bordo del vapor Entre Ríos y volvió a vivir en el barrio de Belgrano. Cuando arribó a la Aduana, quizá atemorizado por la persecución que se emprendía contra los oficiales nazis en todo el mundo, aunque, como miembro de la Kriegsmarine, él no lo fuera, no dijo que era un ex combatiente, sino un “Comerciante”.
Nada o muy poco se sabe de su vida de posguerra en la Argentina, solo que decidió volver a Alemania, para morir, a los 76 años, en Hamburgo, en 1984.
Sobre esta historia, créditos a quien corresponda.
Que te diviertas!























