09 octubre 2013

Cuando tengas 5 minutos, pegale una miradita:

En el capítulo de hoy: La Incomprobable

Che. Se terminó. Te la veías venir, ¿no? Pavota. Sí. A vos te hablo. Te venís haciendo la boluda hace rato, eh. Bueno, ¿sabés qué? Ya no más. YA NO MÁS. Que no, que es un divino, que me hace reír, que me entiende. Obvio que sí. Obvio que hace todas esas cosas. ¿Sabés por qué? A mí me parece que sabés perfectamente por qué. Ey, no te hagas la tonta. Mirame cuando te hablo. La terminás acá. LA-COR-TÁS. No, no lo vamos a discutir. Sí, ya sé que para vos sí existe. No, no me convencen tus argumentos. Te voy a decir una sola cosa:

La amistad entre el hombre y la mujer, no existe.

Yo voy a hablar particularmente por el hombre: el gran Napoleón Bonaparte dijo alguna vez que “La amistad entre el hombre y la mujer se determina por la incogibilidad de uno de los dos“. En el caso de que los dos individuos sean potables, el hombre es amigo hasta que la mujer le da pie para algo más. Y por pie, me refiero a que me das un centímetro, un milímetro, un micro-nano-mini-segundo de duda, y considerate oficialmente en peligro de extinción.

Acá es el momento donde todas ustedes, horrorizadas, agarran tomates podridos y bananas de esas que ya se pusieron medio oscuras y me las tiran mientras gritan “¡¡¡Pelotudo!!! ¡¡¡Tonto!!!“ (lo leíste con voz de minita, admitilo.) Y ustedes, los cagones, dicen “Ey, bobo, yo tengo una amiga que es posta mi amiga, así, posta, que entre nosotros, posta, nada. “ (Lo leíste con tono de bobo, admitilo también.)

Paren un poco. Frenen. ¿Ya está? ¿Ya pueden seguir leyendo? Bueno. Escúchenme bien. Lejos de querer caer en clichés baratos, cotidianeidades truchas y excepciones imposibles, yo me juego una mano, los dos huevos y algún que otro centímetro de pito (no demasiados, tampoco hay para tirar al techo) a que todos, todos, todos, todos, todos, TODOS EH, todos ustedes que están leyendo, mínimo, MÍNIMO una vez, estuvieron con un amigo. Levanten la mano. Apa, mirá cuántos somos. Sí, ya sé, capaz estabas en pedo. Sí, obvio, capaz estabas triste y te consoló. Capaz se cruzaron en el boliche, hablaron de la entrega paja que había que hacer para el martes y cuando se aburrieron de eso, pintaron los besos. Lo que vos quieras. ¿Estuviste? Listo. Prueba número uno de que la teoría de que esta amistad existe, como fallar, PUEDE FALLAR.

“Yo tengo un amigo que es amigo de verdad nene, hasta me acompaña al shopping a comprarme ropa y me dice qué me queda bien y qué no. “, dice La Minita. ¡No me digas! Qué groso. Te voy a decir una sola cosa. Descartando la posibilidad de que tu amigo tenga esta “??????????????????????????“ cantidad de signos de pregunta en la cola, te voy a contar un secreto de todos nosotros los hombres: si alguna vez, por alguna razón, acompañamos a una mina al shopping que no sea nuestra hermana o nuestra vieja, es porque tenemos la leve, sutil y casi extinta ilusión de poder ver una teta a través de la cortina, sea tuya, de una gorda chota, o de otra mina que se esté probando la pelotudez que haya elegido para probarse. Somos así, perdón. Si no, somos los primeros en atornillarnos, dispuestos a pelear con uñas y garras hasta la última gota de sangre, en el único micro-sillón de todo el local. Todo el mundo sabe eso. Otra prueba irrefutable.

“Pero man, boludo, man, yo tengo una amiga que me re banca con mis problemas man, y hasta me presentó una amiga, y todo. O sea, ¿qué onda, boludo?“, va a decir El Bobo. Escuchame. Esa amiga que te re banca con tus problemas se muere por que la invites a ver una peli a tu casa y se desgarra en diez mil pedazos cuando te responde el huesito al que le venías tirando desde el martes y te tomás el palo. Esa amiga te hace el dobladillo de la camisa que todavía no aprendiste a hacerte porque sos medio pelotudo, solo porque con tal de tener el más mínimo contacto con vos, está dispuesta a asesorarte en esa misión imposible, por más que sea alistarte para estar “fachero“ con otra. Esa amiga le manda un mensaje a todas sus amigas diciéndole “Me parece que me va a dar bola“, cuando vos le decís que necesitás hablar, para después decepcionarlas con un “No, al final se peleó con esa que se estaba chapando de nuevo“. No seas Hitler, haceme el favor. Nosotros no tenemos esa ingenuidad tan biológicamente conveniente que tienen ellas. Nosotros, si sabe el abecedario, respira, tiene dos patas y un par de dientes, vamos para adelante. Tus secretos, a tus amigos, tus problemas, a tu psicólogo, y tus preguntas, al Akinator. Con la “amiga“: o a los bifes, o a otra cosa. Virgo.

Ahora: explíquenme, por favor, dónde carajo arrancó esa jodita de decirles a sus amigos de sexo opuesto que los aman. “Te amo“. ¿Vos sabés lo fuertes que son esas palabras? Amar, amás las milanesas, viejo. Amar, amás a tu perro. ¿Tenés una idea de lo duro que es escuchar un “Ay boludo sos divino, te amo“, proveniente de una bomba atómica de sexo que sólo te considera un amigo? No me faltés el respeto, haceme el favor. No me encasilles en ese puestito de mierda que nadie quiere. Citando al genialísimo Martin Piroyansky en su cortometraje “No me ama“, nadie, nunca, en la historia de la vida, le dice a un amigo “Che Fer, estuvo buenísimo el partido. Te amo.” ¿Quién te permite usar esa frase con tanta ligereza? ¿Quién te dejó meterme en esta cárcel de charlas interminables por Whatsapp, que terminan en cualquier cosa excepto contactos de ligera/poca ropa? SI NO ME QUERÉS COGER, NO ME HABLES POR WHATSAPP. No, ¿sabés qué? Directamente, no me hables. No le hables a nadie. Y si tenés que cargar la SUBE, no sé, hacele gestos. Cortala.

PERO ÉL ESTÁ DE NOVI- Te quiere dar. PERO SOY LA HERMANA DE SU AMIG- Te quiere dar. PERO NUESTROS VIEJOS SON PRIMO- Te quiere dar. PERO ME AYUDA A HACER LOS TRABAJOS PRÁCTIC- Te quiere dar. PERO ESCUCHÁ, ME LLAMA PRIMERO PARA MI CUMPLEAÑO- Te quiere dar. PERO ESTA DE NOVIO CON MI AMIG- Te quiere dar. PERO SOY AMIGA DE SU EX- Te quiere dar. ¡PARA! FUE EL PRIMERO QUE VINO A CONSOLARME CUANDO ME CORTÓ MI NOV- Te quiere dar. Tiene tantas ganas, que mientras vos llorabas, es decir, la situación más deserotizante en la historia de las situaciones deserotizantes, te estaba imaginando en bolas. Haceme caso. Te quiere dar. Hasta Sprite te lo dijo, boluda.

Ahora, ésta, ésta ufffffffff É-S-T-A me pone particularmente violento. La frase más odiada en la historia de los tiempos después de “Mañana es lunes“ y “Qué acelga“ (Nunca digan “qué acelga“, se los pido por favor, es horrible):

“NO QUIERO QUE ARRUINEMOS NUESTRA AMISTAD”.

Contame una cosa. Nos llevamos bien, ¿No? O sea, te hago reír. Vos me hacés reír a mí. Podríamos hasta decir que “CONGENIAMOS“, ya que pasamos un montón de tiempo juntos, ¿no? Claro. Sí. Confiás en mí, porque si no, no me contarías tus problemas, ni tus inquietudes, asumo. Lógico. Obvio. Hipotéticamente hablando, digamos… ¿Te parezco una persona atractiva? Porque a ver, yo no seré Brad Pitt, pero vos tampoco Angelina. Perfecto. Sí. Explicame lo siguiente: si a todo esto le agregamos unos besos en la puerta de casa, unos fierrazos después del boliche cada tanto y alguna que otra alegría un domingo medio lluvioso, ¿ESTAMOS ARRUINANDO NUESTRA AMISTAD? O sea podemos viajar en primera pero ¿ELEGIMOS viajar en el tren Sarmiento? ¿QUÉ TE JODE? Explicame, en serio, por favor, ¿QUÉ TE JODE? Total vos te vas a cambiar de facultad en algún momento con todas esas crisis que me contás, o yo me voy a mudar, y eventualmente vamos a perder contacto. Mientras tanto, ¿es tanto pedir meter un gol de vez en cuando? Uno. Con MEDIO, me alcanza. Dejame meter un gol.

No sé. Para mí, volvamos a la época de la primaria. Como en los cumpleaños, ¿viste? Las nenas, con las nenas y los nenes, con los nenes. Separados. Sin contacto alguno, o a lo sumo, “llevándose bien“, pero no yendo a la casa después del colegio. Ahora, si de repente te gusta alguna, agarrás, inflás el pecho, tomás coraje, cruzás ese vacío interminable y pateás el penal. Le podés errar, olvidate, Palermo le pifió tres en un partido, pero alguna, tarde o temprano, te juro que entra. Y todos más felices y con menos malentendidos.

En el peor de los casos, decile “joda boluda, ¡somos amigos!“

Esa te juro que NO FALLA.

6 comentarios:

Un punk ignorante dijo...

JAjajaja genial, me cague de risa.

Saludos.

Luminicus dijo...

Me tomo más de 5 minutos de lectura señor. Jajjaa debería escribir para recepcionistas rubias ;)

Anónimo dijo...

GENIO!!!!

Pablo dijo...

Impresionante, esto debería de ser lectura obligatoria en todos los colegios.

Anónimo dijo...

La pura relidad ,jaja. Muy bueno.

Rosario H. Cañás dijo...

y yo que creí que tenía un montón de amigos hombres (?)