06 mayo 2011

Un alumno de la UNQ construye patines a vela

Caio Gómez estudia Arquitectura Naval y decidió fabricar, navegar y disfrutar la embarcación tradicional del Mediterráneo.

El patín a vela es una embarcación muy particular: no tiene timón, ni orza y cuenta con una sola vela sin botavara. Está diseñado para un solo tripulante y es muy común verlo navegar en las aguas del Mediterráneo. En Argentina lo fabrica un alumno de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ): Caio Gómez cursa la carrera de Arquitectura Naval y hace poco más de un año que se dedica a construir esta embarcación de competición.

Se trata de un catamarán que tiene más de cinco metros de eslora y posee cinco bancadas que unen dos flotadores en forma de cuchilla. Se usa en regatas de competición en Barcelona, Cataluña, Andalucía y Valencia y en algunas costas francesas, belgas y holandesas. Pero este verano Caio estuvo promocionando el patín en Pinamar, Mar del Plata y Rosario, donde se lo vio al mando de la embarcación cada fin de semana.

Con la idea de traer una nueva embarcación al Río de la Plata, Caio comenzó la construcción del patín y pensó en la fabricación para la venta. "La embarcación es atractiva y hoy en día la navegación de catamaranes tiende a crecer mundialmente", asegura.

Su primer contacto con el patín lo tuvo a través de una revista que le hizo conocer su papá Rubén (también egresado de la UNQ y docente de Arquitectura Naval), que quedó maravillado con la embarcación y guardó la imagen en su retina. Un tiempo después pensaron en la idea de fabricarlo, aprovechando la carpintería familiar que tenían y decididos a enfocarla en la construcción naval.

"El trabajo que tenía que encarar era artesanal y fue un impacto muy grande el que tuve", explica Caio. A partir de ahí se presentaron distintos desafíos: encontrar las reglamentaciones para construirlo, los materiales, los procesos adecuados y poner manos a la obra en el diseño y la construcción del patín a vela.

Una vez fabricado el primer modelo vino la navegación. "Era algo que nos llamaba la atención, ya que no hay embarcación que se le parezca", cuenta Caio. Si bien los principios para navegar el patín son los que se utilizan para windsurf (es decir, navegar utilizando su propio peso para dirigir la embarcación) se trata de un catamarán que alcanza los 5,6 metros de largo. "No supimos cómo era navegarlo hasta que terminamos uno de los cuatro patines que tenemos fabricados, y realmente nos sorprendió", revela el alumno.

Caio cuenta que sus primeras experiencias en la navegación del patín pasaban por la ansiedad y la incógnita sobre cómo navegarlo: "una vez en el agua, me fui adaptando a él. Primero hice unas navegaciones en la laguna de Chascomús con poco viento para ir aprendiendo las maniobras. Me sorprendí a mí mismo, ya que era más sencillo de lo que imaginaba y de lo que habíamos leído e investigado por foros con mi papá".

Pero todavía no había imaginado que las sensaciones podían ser más intensas hasta que se fue al mar con el patín a vela y descubrió que podía atravesar una rompiente y navegar mar adentro como si la embarcación tuviese un motor: "ahí sentí el ruido del agua y el viento contra la madera, la vela que me exigía cazar siempre un poco más y mi cuerpo que cada vez estaba contrarrestando peso por la escora. Fue algo impactante y la adrenalina me duro todo el día".

El patín tiene un mástil de aluminio de casi 7 metros de altura y una superficie vélica de más de 12 metros cuadrados. Se adapta a muchos tipos de agua: se puede usar en lugares con poco calado, ya que no tiene apéndices (no tiene ni quilla ni timón), y también en el mar. "Te permite muchas posibilidades de navegación. En el Río de la Plata, por ejemplo, se puede navegar perfectamente porque podés salir de cualquier lado y navegar por donde sea, sin preocuparte del calado. Navega con sólo 30 cm de profundidad y esto es único", asegura Caio. Además, la embarcación es cómoda de transportar. Posee manijas que le permiten moverla desde la rampa de un club hasta la orilla de una playa para arrastrarla hacia el agua.

El diseño y la construcción del catamarán siguen los requerimientos que obliga el reglamento para la competición. La construcción se hace íntegramente en Argentina. Caio y su equipo fabrican patines a vela con estructura de madera y también en fibra de vidrio. Pero también cuentan con el trabajo de Mariano Arroyo, egresado de la carrera Arquitectura Naval de la UNQ, quien es el responsable de fabricar los flotadores de fibra que necesita el patín. Los envía desde Rosario, donde vive y trabaja profesionalmente en la construcción de estas piezas.

El catamarán está formado por dos cascos o flotadores que cumplen la función de planos antideriva. Los cascos están unidos entre sí por la cubierta, compuesta de cinco bancadas independientes que aportan rigidez al conjunto y sirven de soporte al aparejo, así como de apoyo al propio patrón.

Caio confía en que haya otros interesados en subirse al patín y disfrutar de la navegación de la embarcación. Mientras tanto sigue sus estudios para alcanzar la meta de graduarse como Arquitecto Naval en la UNQ.

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El origen de la embarcación

El patín a vela surgió del ingenio de los navegantes -y no sólo de técnicos náuticos- en las costas de Barcelona. Nació en los años 20 y fue evolucionando hasta que en 1941 una regata entre los distintos prototipos existentes hizo que el modelo de patín que ganara en aquella prueba fuese el que se fabricase. Ganó el prototipo de los hermanos Mongé y desde entonces el patín continúa fabricándose con las mismas líneas de agua y diseño.

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Características de construcción:
- Versión madera
Flotadores: cubiertos con terciado fenólico de 5 mm, cuadernas de 6 mm de espesor cortadas a láser.
Cubierta: con terciado fenólico de 6 mm, enchapada y lustrada con pintura poliuretánica, con bancadas de madera maciza.

- Versión PRFV
Flotadores: laminados en estructura sándwich con divinycell de 6 mm H60 al vacío.
Cubierta: de terciado fenólico de 6 mm enchapada y lustrada con pintura poliuretánica, con bancadas de madera maciza.

Alistamiento:
Motones Harkem
Tapones para ventilación de los flotadores
Manijas para el transporte terrestre
Landas a la banda
Burdas proel y popel
Escota de mayor

Mástil y jarcia:
Aparejo a tope
Un piso de cruceta
Mástil de aluminio 6061 de sección circular
Landas de acero inoxidable AISI 316
Driza de poliéster pre estirado
Una escota de mayor

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Patín estándar:
Slora: 5.60 m
Manga: 1.60 m
Altura del mástil: 6.80 m
Superficie vélica: 12.60 m
Peso mínimo: 98 k

Patín junior:
Slora: 4 m
Manga: 1.30 m
Altura mástil: 5.80 m

Tomado alegre e impunemente de http://www.unq.edu.ar/layout/nota.jsp?idContent=44109

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