18 junio 2017

El platillo volante patentado por los ferrocarriles británicos en los años 70

Quién sabe si la ola privatizadora de Margaret Thatcher en los 80 se llevó por delante el vehículo más innovador, futurista e improbable jamás patentado: un platillo volante propulsado por energía nuclear y rayos láser que pretendía ser la primera nave espacial creada para los viajes interplanetarios. La futurista nave espacial fue diseñada por el ingeniero Charles Osmond Frederick para Bristish Rail en 1970 y patentada en la Oficina de Patentes europea en 1973, aunque la patente venció en 1976 por impago.
El platillo volante de Osmond se movía mediante una propulsión tan amenazante como ésta, según reza la patente:“motores controlado por fusión termonuclear impulsada por rayos láser”. Aunque pudiera aparentar un derroche energético, la descripción del vehículo insiste en que la propulsión termonuclear “ofrece una avance sostenido a cambio de una pérdida muy pequeña de combustible”. En consecuencia, el platillo volante “podría alcanzar velocidades muy altas”. La propia aceleración del vehículo podría “en ciertas circunstancias ser utilizada para simular gravedad”.

Posibilidades de despegue: 10% (para la tecnología del momento). Un experto de la Agencia Espacial Europea entrevistado por Times
considera que la nave hubiera necesitado una cantidad “increíble” de energía para volar. Además, está eones adelantada a su tiempo: “Está basada en un proceso de fusión que aún no existe”, dice el experto.


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