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| Sin lobizones desde 1974 |
El decreto original que instituyó el padrinazgo presidencial data de 1907, cuando el entonces presidente José Figueroa Alcorta aceptó el pedido de padrinazgo de un ciudadano ruso. A partir de ese momento, se convirtió en una tradición que todos los presidentes asumieran este rol, a pedido de las familias. La ley N° 20.843 formalizó esta costumbre y la extendió a las mujeres, estableciendo que el padrinazgo presidencial se otorgaría a los séptimos hijos, tanto varones como mujeres, que cumplieran con los requisitos de ser argentinos nativos, ley vigente.
Oficialmente se conoce como el primer padrinazgo presidencial ocurrido en 1907 cuando la pareja constituida por el agricultor ruso Enrique Brost y Apolonia Holmann quienes le solicitan al presidente José Figueroa Alcorta que apadrinara a su séptimo hijo varón, de acuerdo con la costumbre de la Rusia zarista. El bautismo fue en Coronel Pringles, donde vivían los Brost, y el presidente delegó su representación en el jefe municipal del lugar.
Aunque en los archivos de la Casa de Gobierno se encontró un viejo periódico que decía “Corren los años de la Restauración. Alegría en los barrios del “Tambor”. Canta el candombe. Fiesta mayor de los morenos. Su excelencia el Gobernador de Bs. As., APADRINARA AL SÉPTIMO VASTAGO DE LA NEGRA Aurora y del pardo Robustiano. Morenos y morenas, emperifollados con lo mejor, cantan y bailan, sobre un fondo de banderines rojos y fuegos artificiales
Ya no gemirá en el Plata
En cadenas ni un esclavo.
Su amargo llanto ceso,
Desde que Rosas humano,
De su libertad ufano,
Compasivo y generoso
Prodigo este bien precioso
Al infeliz africano
Así nació la costumbre: Juan Manuel de Rosas, benefactor de los negros, sostén de su emancipación, quiso refirmarles su afecto, siendo padrino de los séptimos varones de los prolíficos congos.
Pasaron los años. Llegó Caseros, la tradición paso a la categoría de cosa de gauchos bárbaros. El padrinazgo de la primera autoridad cayó en desuso. Pero no había muerto.
Como bien dijimos al principio se conoce oficialmente como ahijado presidencial a aquel niño de origen ruso nacido en nuestras tierras en 1907 pero los registros estables guardados rigurosamente en los archivos presidenciales comienzan en 1928 encabezándolos como primer ahijado presidencial Ismael Armando Viotti, nacido en Bragado provincia de Bs. As y bautizado el 21 de Noviembre del mismo año. Representó al presidente Hipólito Yrigoyen el diputado nacional Dr. Pedro Núñez.
Datos para saber:
· El cura que celebró la primera ceremonia se apellidaba Alfonsín, y nadie sabe si era familiar del ex presidente.
· En 1974 Juan Domingo Perón Convierte esta tradición en ley y para seguir con la igualdad de los sexos, en 1974 se estableció el "madrinazgo presidencial", durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Lo cierto es que la ley de padrinazgo presidencial se originó con el fin de proteger a los niños nacidos bajo esta superstición. En un país donde las creencias populares pueden influir más de lo que nos gustaría admitir, este tipo de regulaciones pueden haber tenido un propósito social positivo al garantizar que estos niños no fueran discriminados o maltratados por el simple hecho de ser el séptimo hijo varón.
Lo curioso de todo esto es que los presidentes no pueden rechazar el padrinazgo si una familia lo solicita. Esta «obligación» presidencial, que es un tanto bizarra, sigue vigente y es parte de una ley que, de acuerdo a algunos expertos, tiene más de un toque de nostalgia y humor que de estricta necesidad.
Esta reglamentación fue oficializada en 1974 por María Estela Martínez de Perón y especifica que todo séptimo hijo o hija debe ser apadrinado por el Presidente. La ley Nº 20.843 otorga al ahijado/a un aporte económico anual, una beca para estudios primarios, secundarios y universitarios que se efectúa a través del Banco de la Nación.
El mito moderno del lobizón es de origen ruso y llegó a nuestro país con los inmigrantes rusos. Según el mito el séptimo hijo, cuando los otros son varones, se convertirá en licántropo (ликантроп) pero la maldición puede romperse con el padrinazgo del Zar. De ahí nuestra ley.
Y si es la séptima niña cuando todas las anteriores son niñas, la maldición la convierte en bruja, asegura un mito supersticioso muy conocido en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, entre otros países de Hispanoamérica. Se trata de una leyenda proveniente de los antiguos griegos y romanos que luego se difundió por toda Europa para más tarde mezclarse con tradiciones locales y dar origen a diferentes creencias con características y comportamientos en común.
El lobizón, equivalente al hombre lobo europeo, es una mezcla de perro y lobo, o de perro y cerdo. Otros simplemente lo describen como un animal monstruoso, mitad hombre y mitad bestia, peludo, con orejas grandes e impresionantes patas y pezuñas, condenado a vagar, transformado en lobo, durante las noches de luna llena.
Las versiones más primitivas sobre el comportamiento de este monstruo, coincidentes entre ellas, sostienen que los viernes a medianoche, la persona en cuestión comienza a sufrir fuertes dolores de estómago y a sentir deseos de escapar de toda compañía, por lo cual huye del lugar donde se encuentra de manera inmediata en busca de un animal cualquiera, especialmente uno que esté echado, al que obliga a levantarse para revolcarse en el calor de su lecho y tomar su forma, la que mantendrá hasta las primeras luces del alba, momento en el que volverá a su forma humana. Una vez transformado, se dirige a los estercoleros y gallineros donde devora excrementos, aunque también, aseguran algunos mitos locales, se alimenta de niños no bautizados.
Todos coinciden en que es feroz, con mirada refulgente e inmune a las balas. Solo las armas blancas pueden hacerle daño. Cuando alguien lo hiere, frente a la sangre retoma su forma de hombre, pero desde ese momento será un enemigo acérrimo de quien lo haya descubierto y solo la muerte de esa persona lo habrá de calmar.
El miedo de la sociedad al séptimo hijo —varón o mujer— de una familia, que con el tiempo se convirtió en paranoia, dio origen a la tradición del padrinazgo presidencial que surgió en 1907 cuando el presidente José Figueroa Alcorta aceptó ser padrino de un niño en esas condiciones para desmitificar tales creencias.
Esa costumbre recién se oficializó en el año 1974 a través de la ley 20.843 que, además de un medallón conmemorativo, garantiza una beca estatal para el ahijado destinada a cubrir sus estudios hasta el final de una carrera universitaria. La idea detrás de esta medida fue evitar la marginación social de los niños y las niñas nacidos en esas circunstancias.
. Los padres a veces mataban a esos niños por miedo. La ley fue sancionada durante el gobierno de Estela Martínez para protegerlos. Además les otorgaban beneficios especiales.
Como todos sabemos, la maldiciòn recae sobre el sèptimo hijo varòn, pero este puede pasar la maldiciòn y liberarse.
Si te enfrentas a un lobizòn tenès que tener mucho cuidado porque el bicho va a intentar pasarte entre las piernas, de ese modo te pasarìa la maldiciòn y èl se salva. Las mujeres no estàn exentas de esto, por ello tambièn existen lobizonas.
Las balas no le hacen nada y, ademàs, corrès el riesgo de que la sangre del lobizon te salpique y asì tambièn se transpasa la maldiciòn. Si vas a los tiros, tiene que ser una bala bendecida en tres iglesias, por lo menos (siete es lo ideal). No apuntes al bulto, sino a su sombra.
Se transforma en cercanìa de cementerios, por lo general las noches de luna, los Martes y los Viernes.
Tambièn hay testimonios de que ha sido visto los Sàbados.
Otro medio para darle muerte es un cuchillo en forma de cruz bendecido, y si no tenes nada de eso, no te preocupes; con un alpargatazo en el hocico se vuelve persona.
Por ùltimo: se puede atar con lana de tejer y se queda manso. Si es lobizòn tiene que ser por el cuello, si es lobizona tiene que ser por la mitad de la espalda, asì que mirale bien la verija antes.
Tambien hay lobizones importados de Paraguay y Brasil. No hay mayores diferencias, salvo aullidos con un tono caracterìstico de cada regiòn.
Remontándonos al pasado, la palabra licántropo probablemente haga alusión a un rey griego caníbal llamado Licaón, gobernante de Arcadia, quien se afilaba los dientes y era muy peludo. Zeus, para castigarlo, lo convierte en lobo. De ahí la palabra "licantropía."
Existe también la licantropía clínica. Es una rara enfermedad mental en la que el paciente está convencido de que se transforma en algún animal, usualmente un lobo, y muestra comportamientos animalescos producto del delirio. Es muy rara, pero ha sido documentada.
Es la ley mas eficiente de la historia argentina. Desde 1974 no ha habido un solo caso de lobizón en tierras patrias, muchos consideran que fue basada en una Teoría Falopa Argentina, pero absolutamente necesaria.
Y no olvidemos el conmovedor caso de Mendieta, el perro de Inodoro Pereyra, que era séptimo hijo varón y se convertía en lobizón pero terminó convertido en perro que habla porque una vez lo agarró un eclipse y quedó ahí, a medio camino.
Que te diviertas!






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