15 noviembre 2011

Leyenda del volador de Flores - Alejandro Dolina

   Casi todos los hombres sensibles de Flores conocian a Luciano, el volador. Sabia atender un puesto de diarios en la esquina de Boyaca y la avenida. Sus apologistas pretenden que levantaba quiniela, hecho que no le consta para nada al compilador de estas historias. Por lo demas, a travez de todos los mitos de Flores, parece constante el afan de enaltecer el recuerdo de los heroes, atribuyendoles actividades relacionadas con el juego. Si es verdad lo que se cuenta, Luciano volaba. Sus escasas fotografias nos lo muestran liviano y magro, aunque carente de alas. Una de ellas, que suele utilizarse como prueba de su don, lo registra en el costado derecho de un grupo numeroso y sus pies aparecen en el aire, a una cuarta escasa del suelo. Los escepticos atribuyen a este efecto un truco fotografico o bien a un pequeño salto oportuno.
   Sin embargo, la tradicion de Flores insiste en recordar los vuelos de Luciano. Los mas viejos aseguran que, cuando niño, descolgaba los barriletes que se enredaban en los arboles y recobraba las pelotas que caian en los techos del vecindario. Ya mayor, prefirio siempre los vuelos nocturnos. Parece que el cielo sostiene mejor de noche y no se corre el riesgo de llamar la atencion de los papanatas.
   Excepcion hecha los dias de lluvia o granizo, Luciano prescindia de los colectivos y taximetros. Un viajecito al centro le insumia apenaz diez minutos. Solia aterrizar en las terrazas solitarias y bajar por los ascensores, para evitar el escandalo. Siendo volador, Luciano era discreto. conocio -eso cuentan- el secreto de todos los campanarios de Flores, se cruzo mil veces con las brujas desnudas que sobrevuelan Belgrano y se saludo con los angeles ociosos que se dejan llevar por los vientos.
   Sus enemigos lo acusaban de robar higos y triciclos, para no hablar de las lamparitas de alumbrado publico. Los aviones le producian terror, desde un dia en que paseando por El Palomar, un pardo Avro Lincoln casi le arranca la cabeza.
   Manuel Mandeb ha sido el principal proveedor de anecdotas de Luciano. El pensador arabe cuenta -por ejemplo- las desagradables consecuencias que padecio a causa de su ignorancia del uso de la brujula y la posicion de los astros.
   Asi nos refiere que una noche que volaba hacia el estadio de Velez Sarfield con la ladina intencion de colarse, equivoco el camino y descubrio las fuentes mismas del rio Matanza. Encontro alli -sostiene Mandeb- grandes poblaciones lacustres, semejantes a las que cundieron en Suiza hace milenios. Tomandolo por un dios, los inocentes pobladores lo agasajaron, de dieron de beber hidromiel, le cedieron a una joven mas o menos doncella y le obsequiaron una yunta de gallinas y un florero, unico de estos objetos que aun conserva.
   Estos cuentos son muy sospechosos. Sospechosa tambien es la historia de que ubica a Luciano siguiendo una bandada de golondrinas hacia los tropicos o aquella que hace referencia a la lucha del volador con un condor bataraz. Cuando comenzaron las calamidades en el barrio de Flores, Luciano decidio partir. Las palomas con sus plumas de acero coparon el cielo de la barriada y el volador sintio miedo. Manuel Mandeb insiste en que antes de irse para siempre, Luciano le conto el secreto de su increible destreza. Dice Mandeb que un mago extranjero le concedio el don del vuelo, pero le hizo la siguiente prevencion: "Volaras, Luciano, pero cuida que quienes lo sepan no escriban nunca tu historia. Cuando alguien la lea, tu poder cesara definitivamente". Esto explica que las hazañas de Luciano solo se hayan transmitido en forma oral. Ninguno de los literatos de Flores lo menciona jamas. Gracias a ello Luciano habra seguido volando hasta el dia de hoy, lector impio, en que tus ojos curiosos acaban de desbarrancarlo para siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,
Creo quе es la unica vez que he llеgɑdo ell blog y quiero comentar quе esta bastante
bien y ρosіblemente me veraѕ mas frecuentementе por aqui.

;)

Para informarse mas Gloria